¡INAPLICABILIDAD DE LEY Nº29944 LEY DE REFORMA MAGISTERIAL; PAGO INMEDIATO DEL 30% POR PREPARACION DE CLASES Y EVALUACION!

Para tener Presente

"Los Maestros, al ponernos al servicio del Estado, no hemos vendido nuestra conciencia ni hipotecado nuestras opiniones, ni hemos perdido nuestra ciudadanía. El hecho de recibir una suma mensual de dinero significa sólo el pago de nuestros servicios profesionales, pero no el pago de un silencio y de una conformidad que repugna. Quienes pretenden que el maestro debe "callar, obedecer y trabajar", están en un error, y cometen un insulto a la dignidad humana... ". José Antonio Encinas

¿REFORMA EDUCATIVA?

¿Reforma educativa para mejorar la calidad académica? Es posible esto sin atender el rezago educativo en materia de infraestructura en zonas marginales, con estudiantes mal alimentados y desnutridos, sin planes de estudio acorde a las necesidades de la población.

Evaluar a los maestros, ¿Quiénes, las instituciones corruptas del Estado? ¿La Ministra Bachiller que no sabe quien proclamó la independencia del Perú? ¿Los intelectuales “expertos” de la televisión? ¿Los periodistas mercenarios asalariados de la gran empresa?


ley de reforma magisterial y la destitucion por inasistencia y tardanza

23 mayo 2009

Movimientos, crisis, movimientos

Movimientos, crisis, movimientos




Luego del monumental trabajo coordinado por Giovanni Arrighi y Beverly Silver, Caos y orden en el sistema mundo moderno, hay argumentos suficientes para concluir acerca de la relación entre las crisis y las luchas sociales y alumbrar algo más la situación actual del sistema capitalista. En efecto, el estudio sostiene, con abundante información comparativa, que la crisis (mal llamada) económica comienza a raíz de una oleada de militancia obrera fabril en los años 60, que fue capaz de pulverizar el modelo fordista-taylorista de sujeción y control de los trabajadores. La actual coyuntura puede leerse, bajo esa óptica, como una consecuencia de larga duración de aquella oleada de movimientos que forzaron al capital a mudar, convirtiéndose en capital financiero especulativo.

Más allá de un debate, siempre necesario, sobre cuestiones teóricas, vale la pena detenerse en ese enfoque, ya que puede contribuir a una mejor comprensión del movimiento real que está sucediendo ante nuestros ojos, como apuntaba Marx. La primera cuestión es que no son las crisis las que motivan la acción social sino al revés: la movilización, la ruptura de los controles, es lo que provoca reacomodos en el modo de dominación, forzando a los de arriba a introducir cambios no sólo en el terreno de la economía sino cambios societales que abarcan todos los terrenos de la vida. Por eso mismo no podemos hablar, en rigor, solamente de crisis económica.

En la década de los años 60, la oleada de militancia obrera fue apenas una expresión, importante, decisiva, pero una más, de una profunda oleada nacida en el subsuelo de las sociedades que pugnaba por la transformación. Mujeres, niños, jóvenes, campesinos sin tierra, obreros no calificados, indios, negros, y un largo etcétera, jaquearon los modos de dominación establecidos en la familia, la escuela, la localidad rural y urbana, la fábrica, la hacienda, la universidad... La crítica al patriarcado se manifestó también en el rechazo al poder del profesor, del capataz, del varón blanco de clase media, en fin, un proceso democratizador antiautoritario que minó los modos de dominación y, por tanto, de acumulación.

En segundo lugar, esa oleada nació y se manifestó por fuera de los cauces establecidos y de las instituciones, entre ellos los partidos comunistas y los sindicatos. André Gorz hablaba, en el terreno fabril, de la existencia de una verdadera guerrilla obrera fuera del control sindical, que provocó ingentes pérdidas a los empresarios. En América Latina no sólo fueron desbordados los partidos de derecha e izquierda sino los propios sindicatos y las centrales burocratizadas. Algunos de los momentos más críticos de la lucha obrera en Argentina, por poner apenas un ejemplo, entre el cordobazo de 1968 y las Coordinadoras Fabriles de 1975, se dieron no sólo por fuera sino contra las estructuras sindicales. Al parecer, una verdadera oleada capaz de subvertir el orden no puede canalizarse a través de lo ya establecido y debe crear otros cauces, como fueron la CUT (central de trabajadores) y el MST (movimiento sin tierra) en Brasil, y decenas de nuevas organizaciones en todo el continente.

En tercer lugar, los ciclos de protesta y de movilización no sólo cambian el escenario político-social sino también a los propios movimientos. Por eso, los movimientos que protagonizan un ciclo suelen ser un obstáculo en el ciclo siguiente, ya que se han institucionalizado, pasaron a formar parte de la cultura del poder, han incrustado sus mejores cuadros en el sistema que un día combatieron. Un verdadero ciclo rebelde crea nuevas organizaciones, pero también nuevos modos de luchar y, sobre todo, nuevos paradigmas para concebir el cambio social, o la revolución, o como cada uno quiera llamarle.

Los procesos profundos y verdaderos nacen de y en las periferias, nunca en el centro del sistema, tanto a escala planetaria como en cada país. Los zapatistas han acuñado el concepto del más abajo para referirse a ese sector social donde nace la revuelta. Así como en los años 60 fueron los obreros no calificados, las mujeres y los jóvenes la fuerza motriz de las luchas, en América Latina en el periodo neoliberal fueron los sin (sin derechos, sin tierra, sin trabajo, etcétera) los que estuvieron a la cabeza de la deslegitimación del modelo. En el lenguaje de Marx, los que no tienen nada que perder. ¿Quiénes serán los principales protagonistas durante la actual crisis? Aquí aparece un nuevo tema, ya que el sistema ha trasladado los modos de control fuera de los espacios de disciplinamiento tradicionales, como forma de dominar los territorios de la pobreza, allí donde no llegan los estados, ni los partidos, ni los sindicatos.

Estas nuevas formas de control, por lo menos en América Latina, se llaman planes sociales. Son herederos de las políticas focalizadas hacia la pobreza creadas por el Banco Mundial para contrarrestar el desmontaje de los estados benefactores durante el periodo más crudo de las privatizaciones. Ahora se han ampliado y perfeccionado. Alcanzan a alrededor de 100 millones de personas sólo en Latinoamérica (50 de ellas en Brasil), o sea el núcleo de los más pobres, de los que ahora tienen para perder miserables bonos de 30 a 60 dólares mensuales, suficientes para no morir de hambre pero no para salir de la miseria. Los gestores de esos planes son a menudo cientos de miles de ONG que conocen en detalle los territorios de la pobreza, que son a menudo los territorios de la resistencia. Son la punta de lanza de estados capilares que buscan desorganizar e impedir levantamientos y sublevaciones sociales.

Por lo tanto, serán aquellos colectivos y sujetos capaces de neutralizar el control que ejercen los planes sociales, los que vayan a protagonizar las nuevas, necesarias e imprescindibles oleadas de protesta, porque, bien sabemos, la crisis no tiene salidas económicas sino políticas. Una política desde abajo, enraizada en las periferias urbanas y rurales; una política diferente, no institucional, asamblearia, tumultuosa, incierta.

http://www.jornada.unam.mx/2009/05/22/index.php?section=opinion&article=025a1pol

El oro del Cenepa

La minería en territorio indígena

El oro del Cenepa




En tiempos de huelga indígena amazónica presentamos un informe sobre la penetración de empresas mineras extranjeras en la zona de frontera, en el escenario de la guerra del Cenepa donde muchos peruanos, entre ellos numerosos miembros de las etnias awajum y wampis, a los que García y su mayoría parlamentaria quieren tratar como intrusos, murieron empuñando la bandera peruana.


Año 1981: los peruanos vemos por televisión las imágenes de la rápida y contundente victoria de las tropas peruanas en las alturas selváticas del departamento de Amazonas. El punto denominado Falso Paquisha dentro de territorio peruano ha sido recuperado luego de duros combates y el presidente Belaunde llega hasta ese lugar para izar la bandera. Pero ese año ocurría otro hecho menos difundido: En plena frontera, en una zona conocida como Chinchipe- Nambija, se inician los estudios de antiguas vetas de oro. En marzo de 1987, el presidente García anuncia, como uno de los milagros de su primer gobierno, el descubrimiento de un extraordinario potencial aurífero en la Cordillera del Cóndor, pero dice también que por la sensibilidad del área, el Estado se reserva la zona y no admite denuncios, mientras sobre la cordillera el control permanece en manos del ejército. El territorio investigado correspondía al nacimiento del río Cenepa y a los territorios tradicionales de la etnia aguaruna.

En 1993, en pleno fujimorato y abiertas las puertas a invertir donde sea, grupos privados empiezan a realizar denuncios en la frontera (la Constitución fujimorista permite a nacionales que exploten recursos del subsuelo dentro de los 50 Km. de la línea de frontera y a extranjeros, “en caso de necesidad nacional”, establecida mediante decreto supremo). El denuncio más firme y duradero es el que hace Metales y Finanzas SA (Metalfin), empresa del grupo Hochschild. Ese mismo año, al lado ecuatoriano se halló oro en el proyecto Pachicutza del ejército de ese país con la canadiense TX Gold.

Entre enero y marzo de 1995 se incendia la frontera con la llamada guerra del Cenepa, en la que son reclutados numerosos indígenas de la zona como soldados, guías y elementos de apoyo logístico. El conflicto, como se sabe, concluye en forma dudosa y por primera vez Ecuador reclama una victoria militar frente a los peruanos. El desenlace, sin embargo, favorece un acuerdo de paz que llega tres años después, con la cesión peruana de un kilómetro cuadrado en Tiwinza. Pero en junio de 1995, tres meses después del fin de hostilidades, la empresa Metalfin anuncia sus planes de explotación minera. Poco después se transforma en Minera Afrodita, representada por Jorge Bedoya Torrico.

La reserva natural y la minería
A instancias del Inrena, en 1999 se crea el Parque Nacional de la Cordillera del Cóndor, que incluye una reserva nacional de 1 millón 642 mil 567 has. Dos años después, Minera Afrodita solicita a Inrena autorización para explorar y explotar 39 concesiones en las cabeceras de los ríos Cenepa y Comaina, pero ese organismo opina que la minería es incompatible con las condiciones naturales del área protegida, por la fragilidad e inestabilidad del ecosistema, y asegura que las perforaciones implicarían la destrucción de la cobertura vegetal y daños a la calidad del agua.

Luego de ser rechazada, Minera Afrodita recurre a los ministerios de Defensa y Relaciones Exteriores para que avalen sus proyectos. El plan binacional de desarrollo de fronteras del 2004 indica que se debe promover la inversión minera en la zona de la Cordillera del Condor y casi a continuación el ministerio de Energía y Minas aprueba el inicio de tres de sus proyectos: Campana 1; Comaina 1 y Comaina 2. Ese mismo año se inicia una dura controversia con las comunidades. Mientras Inrena y los dirigentes indígenas firman un acta para la creación del Parque Nacional Ichigkat Muja-Cordillera del Cóndor, Reserva Tuntanai y la titulación y ampliación de las comunidades del Cenepa y Santiago; Minera Afrodita arranca acciones de extracción informal de oro en complicidad con mineros ecuatorianos.

A lo largo del 2005 se desarrolla un conflicto entre Afrodita, apoyada por el Ministerio de Energía y Minas, e Inrena, secundado por las comunidades. En algún momento, Bedoya Torrico llega a decir que Inrena está trabajando para intereses ecuatorianos, presentando la inversión minera como un soporte patriótico, que permitirá producir ingresos para las fuerzas armadas. Finalmente, los ministerios de Defensa, Relaciones Exteriores y Energía y Minas, concuerdan tras varias reuniones con el propietario de Afrodita, al exigir a Inrena opinar favorablemente a la explotación. A comienzos del 2006 le doblan el brazo y logran que apruebe los proyectos. Y en mayo de ese mismo año, la empresa peruana se asocia con la canadiense Goldmarca Limited, la misma que mantiene un contrato vigente con el ejército ecuatoriano al otro lado de la frontera. A fines del 2006 empieza hablarse del inminente recorte de la extensión del Parque Nacional a favor de la actividad minera.

El abuso
En enero de 2007, se cumple la amenaza de recortar el Parque Nacional en 69,829.48 has. En julio, con el visto bueno de los ministerios de Defensa, Relaciones Exteriores y Minería, se da por aceptado el nuevo metraje, en medio de la protesta de las comunidades. En abril de 2007, se constituye Dorato Perú SAC, subsidiaria de una corporación canadiense que incluye como socios locales a Carlos Ballón Barraza, representante de otros denuncios mineros en la zona del Cenepa, y miembro del grupo asesor para minería del Plan de Gobierno del APRA para las elecciones del 2006, dirigido por Abel Salinas.

En agosto del 2007, se recorta también el Parque Nacional Ichigkat Muja en la zona de los denuncios de Ballón que habían pasado a ser de propiedad de Dorato. En octubre del 2008, Dorato Peru SAC adquiere 100% acciones de Afrodita y sus 7 concesiones (registradas a su nombre o de Jorge Bedoya T.) por cien millones de dólares. Se firma contrato privado simultáneamente a contrato público. El contrato establece que las partes conocen que las concesiones están comprendidas dentro de los 50 km. de la frontera donde extranjeros no pueden “adquirir ni poseer, por título alguno, directa ni indirectamente, individualmente ni en sociedad, entre otros bienes, minas y tierras bajo pena de perder el beneficio del Estado, el derecho así adquirido, excepto en caso de necesidad pública expresamente declarada por Decreto Supremo, aprobado por el Consejo de Ministros”.

Acuerdan que “en caso que” Dorato Peru decida incorporar a capitales extranjeros a su accionariado o contratar con personas naturales o jurídicas extranjeras, haciéndose pasible de la aplicación de la restricción constitucional, quedaría obligada a “realizar o causar que se realicen oportunamente” los trámites para la expedición del decreto supremo aprobado por el Consejo de Ministros. Hasta el presente el Ministerio de Energía y Minas no reconoce la situación violatoria del mandato constitucional que representa la presencia de la canadiense Dorato en la frontera peruana, con intereses también en el Ecuador.

Raúl Wiener
Unidad de Investigación
diario la primera

El búfalo del hortelano

El búfalo del hortelano

Una organización aguaruna del Cenepa ha presentado tres denuncias fundamentadas a la Direccción de Concesiones Mineras del ministerio de Energía.

Las tres se refieren al artículo 71 de la Constitución, que prohíbe a los extranjeros tener, ni directa ni indirectamente, minas o tierras dentro de los 50 kilómetros contiguos a cualquier tramo de nuestras fronteras.

Es cierto que ese mismo artículo estipula, como excepción, el caso de necesidad pública expresamente declarada por decreto supremo aprobado en Consejo de Ministros.

Sin embargo, ese no es el caso al que se refiere Zebelio Kayap, uno de los principales líderes de los aguarunas en el Cenepa.

El caso al que se refiere Zebelio Kayap es el de unos mineros peruanos que tenían concesiones en la zona reservada Santiago- Comaina y en el Parque Nacional Ichigkat Muja, en la Cordillera del Cóndor. Esas concesiones se dieron a pesar de las advertencias que, originalmente, plantearon expertos del Inrena.

Esas advertencias constaron en el informe número 941, publicado el 8 de enero del 2008, y apuntaban, entre otras cosas, a lo siguiente:

“...los petitorios mineros se encuentran ubicados en una zona de amortiguamiento, sobre un abanico de ríos que desembocan al río Cenepa, el mismo que ingresa, aguas abajo, a la Reserva Comunal Tuntanain, por lo que el desarrollo de actividades mineras en dichos petitorios conlleva una elevada probabilidad de contaminación...”

Presiones del alanismo corrupto y “perrohortelánico” llevaron al desaparecido Inrena a retractarse, aunque, curiosamente, sus especialistas no cambiaron un ápice sus puntos de vista ambientales. Fue una manera de dejar constancia de la situación de rehenes en que tuvieron que firmar el segundo documento.

En ese momento era dueña del denuncio la empresa minera Afrodita, de propiedad del empresario peruano Jorge Bedoya Torrico. Bedoya, que tiene influencia en los círculos de poder del alanismo, fue uno de los que más presionó al Inrena para que “admitiera” que, a pesar de los peligros de polución, el proyecto fronterizo podía hacerse.

Meses después, sin embargo, Bedoya Torrico se olvidó del emprendimiento, dejó de lado su espíritu aventurero y, de un sopapo, le vendió la concesión entera a Dorato Perú, una empresa que ahora finge ser peruana pero que es más canadiense que Air Canada.

En efecto, Dorato Perú es la subsidiaria “nacional” de Dorato Resources, empresa canadiense que es parte del Grupo Cardero.

Vicepresidente del Grupo Cardero es un gran amigo de Alan García. Se llama Carlos Ballón.

En la página electrónica de Cardero Resource Corporation se puede leer lo siguiente:

“Carlos Ballón, VP South America.-A graduate from Colorado School of Mines and experienced mining engineer...Advisor to APRA (Mr. García’s party) to develop Peru’s current Mining Plan. Advisor to Scotia Bank Peru (former Banco Wiese) on settlement of Minera Milpo and Minera Atacocha (Peru’s largest Zn producers)...”

Sí, señores: el señor Carlos Ballón, asesor del doctor Alan García en temas de minería, miembro principalísimo del equipo que diseñó el plan minero del gobierno aprista, es el hombre que, en nombre de la corporación canadiense que vicepreside, está detrás de la compra de la mina Afrodita.

Para que esa transacción fuese legal hubiese sido necesario cumplir con el requisito que establece el artículo 71 de la Constitución, es decir el decreto supremo “aprobado por el Consejo de Ministros conforme a ley”.

Hasta donde sabemos ese decreto no ha sido promulgado. Y, por lo tanto, la presencia de esta mina de canadienses, por muy bien representada que esté por el señor Ballón, es ilegal porque se sitúa dentro de los 50 kilómetros de interdicción que señala el artículo 71.

Para los chinos que compraron Majaz, una de cuyas extensiones muerde la frontera con Ecuador, García sí expidió el decreto correspondiente. Esta vez ni siquiera se ha tomado la molestia. Total, la cosa queda casi en familia. Y con el Congreso pareciéndose cada vez más al Parque de las Leyendas, todo discurre suavemente.

En enero de este año el viceministro de Minas Felipe Isasi les juró a los aguarunas que era una mentira que la canadiense Dorato hubiese comprado la mina Afrodita.

“Nos pidió que lo ayudásemos a encontrar pruebas del asunto”, dice un dirigente aguaruna.

Ahora, luego de las tres cartas denunciatorias presentadas una tras otra, ni el vice ni el ministro dicen nada. Como tampoco dicen nada cuando los aguarunas argumentan que la concesión minera jamás les fue consultada, tal como lo exige el Convenio 169 de la Organización Nacional del Trabajo.

Esa es la política del búfalo del hortelano. Eso es “poner en valor”. Eso es demostrar que “las riquezas del subsuelo pertenecen a todos los peruanos”. Con la intermediación de chinos y canadienses, claro está. Y con la participación de los amigos del doctor García.


César Hildebrandt
Columnista
diario la primera

Las huellas llevan a Palacio

Las huellas llevan a Palacio

Los medios de comunicación social dan cuenta a menudo de supuestos choques entre obreros de construcción que a veces dejan un saldo de muertos. Lo que callan es que esos episodios obedecen casi siempre a disputas internas de una mafia de hampones.


Esas bandas cumplen varias funciones. Por un lado, buscan suplantar a los sindicalistas auténticos. Dañan, por otro, la reputación de la organización obrera, para lo cual cuentan con el auspicio de órganos periodísticos proapristas. Por añadidura, cobran cupos a ingenieros y empresarios del sector, bajo amenaza de muerte.

La mafia es conocida por las autoridades del Interior y del Trabajo, pero nada hacen éstas por detener a los criminales.

Los jefes de esos grupos son inconfundiblemente delincuentes, incluso prontuariados; pero es evidente que, por ser afiliados a la Confederación de Trabajadores del Perú (CTP) controlada por el Apra, cuentan con el apoyo de Palacio y de sus portavoces mediáticos.

Los jefes más notorios de esos maleantes son Vicente Aponte y Augusto Ramos Dolmos.

Aponte tiene un currículo llamativo. En el año 2001 abandonó el izquierdismo para postular como candidato al Congreso en la lista de Unidad Nacional, cuya candidata presidencial era Lourdes Flores. En esa sorpresiva disidencia acompañó, sin fortuna, a José Luis Risco, quien sí se apoltronó en una curul.

Para aliviar su pena, Aponte buscó un lugar en la nómina de aspirantes al Congreso en el frente que postulaba a Valentín Paniagua. Lo tacharon, al parecer por malos antecedentes denunciados en el interior de esa alianza. En vista de tal naufragio, ha buscado consuelo como agente del Apra.

Su socio -y, ocasionalmente, rival, por cupos gansteriles- es otra alhaja, aunque un tanto devaluada, debido a su pasado carcelario y su codicia excesiva en la repartija de cupos. Tan desacreditado está el personaje, que hasta Elías Grijalva, presidente de la CTP y engreído funcionario del Banco de la Nación, lo ha expulsado de su central.

Cualquiera que haya visto las marchas de la CTP, se percata de que los manifestantes tienen más traza de presidiarios que de proletarios.

Los mafiosos se dividen por el dinero y se matan entre sí; pero los órganos oficialistas pretenden atribuir a los dirigentes de la CGTP autorías indemostrables.

La idea es dividir, desacreditar y reprimir a la central sindical más poderosa del país.

Apenas fundada, la CGTP fue clausurada por la dictadura fascista de Luis M. Sánchez Cerro. De inmediato surgió una central sustitutoria, manipulada por sindicalistas del Apra. El rechazo proletario la sepultó en el olvido.

Las maniobras de hoy, amparadas por el poder, tienen ya amplio repertorio de asesinatos. El Poder Ejecutivo y sus valedores están, también allí, jugando con fuego.


César Lévano
cesar.levano@diariolaprimeraperu.com

22 mayo 2009

lucha de clases

Las luchas de clases no pasaron de moda (aunque nos lo quieran hacer creer)


Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba ahí.


“Las luchas de clases no pasaron de moda”. Es quizá inusual titular así un artículo de opinión. Inusual, o tal vez irrespetuoso. Pero necesario. ¿Por qué?

En el desarrollo del pensamiento occidental va surgiendo desde hace tiempo, antes de Marx incluso, una corriente que toma lo social como objeto de reflexión. Con distintas lecturas y con diferentes objetivos perseguidos, muchos autores van haciendo del todo social un campo de estudio. Lo investigan, lo desmenuzan, ponen sobre él el ojo crítico transformándolo así en un nuevo sector del saber; antes aún de llamar a eso “ciencias sociales” (ya entrado el siglo XX), va ganando solidez y profundidad el pensamiento en torno a ese problema novedoso en la historia, apareciendo así líneas de desarrollo con autonomía y pretensión de mayoría de edad en el campo de los saberes.

Surgen entonces la economía política, la sociología, la ciencia política como proyectos epistemológicos independientes. En ese movimiento, desde distintos referentes teóricos (filósofos como Hegel, economistas como Adam Smith o humanistas varios que vienen desde el Iluminismo francés en adelante), en todos los casos sin el más mínimo ánimo de transformación social, aparecen conceptos novedosos en la historia del pensamiento: explotación del trabajo, plusvalía, conflicto social, dialéctica del amo y del esclavo, gobierno del pueblo. Fue Carlos Marx quien da un salto y propone una línea de acción política definida para cambiar el estado de cosas a partir de esos conceptos, fundando lo que él llamó materialismo histórico. Pero todo ese fermento de cambio ya estaba en el pensamiento de su época. La idea de lucha de clases, se expresara abiertamente o no, es algo que recorre buena parte del pensamiento político-filosófico occidental moderno.

Más allá del ámbito académico o intelectual en sentido amplio, la idea de lucha de clases es algo desde siempre conocido por los poderes, por las clases dominantes. Parafraseando a Hegel podría decirse que “el amo tiembla aterrorizado ante el esclavo, porque sabe que tiene los días contados”, lo cual no expresa sino la estructura más íntima de las relaciones de clases: quienes detentan el poder saben que lo hacen a base de un forzamiento, y que para ello necesitan día a día estar renovando ese estado de explotación. Como justamente saben que hay una inequidad no natural en juego –mantenida a base de fuerza (el engaño de la ideología, y cuando es necesario: la represión con fuerza bruta)– la cuerda en tensión puede romperse en cualquier momento. La explotación de clase se mantiene en un equilibrio inestable, pues siempre los explotados pueden rebelarse.

Esa tensión perpetua que rige todo el edificio social es lo que mantiene en vilo a las clases explotadoras; si no, no serían necesarias fuerzas armadas de seguridad ni todo el dispositivo que día a día invisibiliza la explotación, manteniéndola. Como el amo sabe que alguna vez el esclavo puede abrir los ojos y levantarse, día a día debe renovar sus mecanismos de seguridad para la defensa de sus privilegios, pero sabiendo siempre que eso no puede ser eterno. De ahí que, aunque mantiene altanero sus prerrogativas, tiembla porque sabe que alguna vez puede perderlas. La historia de la humanidad no es sino una continua lucha donde los detentadores del poder defienden a muerte sus beneficios de clase social contra los que no las tienen, por miedo a que se las arrebaten.

Esto es viejo como la humanidad. O, al menos, viejo como la humanidad desde que existen clases sociales, cuando el trabajo empezó a generar excedentes y alguien (el más fuerte, el más astuto, el más aprovechado…) se los apropió. Las luchas entre grupos sociales diferenciados no es un invento moderno. Pero sí lo es, sin dudas, su tematización como objeto de estudio, como referencia en el discurso. En la historia de nuestra especie no fue necesario en ningún momento que emperador alguno, rey o señor feudal, en cualquier faz del planeta, escribiera o hiciera escribir qué son las luchas de clases. Simplemente se limitó a ejercer su poderío, explotación mediante, dando por supuesto que el mundo está estratificado, que “la chusma” trabaja y que los poderosos usufructúan el producto de ese trabajo. Cuando ese mecanismo íntimo de las sociedades comienza a ser puesto como un objeto de estudio, surge un pensamiento político novedoso, pero que no necesariamente lleva a la proclama transformadora de la sociedad. Cuando Hegel, por ejemplo, formula la “dialéctica del amo y del esclavo” en el capítulo IV de la “Fenomenología del Espíritu”, en 1807, tocando el núcleo de las relaciones de poder entre los seres humanos, no está haciendo un llamado a revolucionar esas relaciones. Fue Carlos Marx el que lo hace, pero no porque descubriera que “las luchas de clases son el motor de la historia” sino porque ese conocimiento lo toma como punto de partida para un proyecto político, novedoso en su momento, un proyecto que es más que científico.

Decíamos que puede resultar absurdo afirmar que las luchas de clases “no han pasado de moda”. Obviamente no pasaron de moda, claro está. ¿Por qué esta aseveración entonces, rayana casi en lo ridículo? Por cierto, tiene un sentido el día de hoy: de lo que se trata es de recordar que ellas salieron del campo del discurso, no se las menciona, se las invisibiliza como asunto a discutir. Y lo que no se menciona, no existe.

Por supuesto que las luchas de clases siguen siendo el motor de la historia. ¿Alguien en su sano juicio podría negarlo? Lo importante a destacar –y esa es la razón de un título que, además de absurdo, pretende ser provocativo– es que hoy día, caídas las primeras experiencias socialistas del siglo XX y con un aparente triunfo absoluto del capitalismo, las ciencias sociales y la práctica política se han “amansado”. Al decretarse el presunto fin de las ideologías algunos años atrás, todas las ciencias contestatarias, aquellas que hacían de la denuncia social su razón de ser, quedaron algo huérfanas, sin referentes, perdidas. Fue así que en el campo de las ideas, en el ámbito del pensamiento crítico, en la academia, la noción de lucha de clases pareció opacarse. Hijos del pensamiento mágico-animista como seguimos siendo en algunos aspectos, la ilusión generalizada es que al no mencionar algo, no existe. Falacia insostenible a todas luces, pero lo humano no se rige sólo por la racionalidad. Si no, no podrían entenderse innumerables actitudes y comportamientos, totalmente irracionales vistos con la vara de la razón, que es la razón moderna, occidental, científico-técnica (que, además, es de tez blanca y en versión siempre varonil).

Por cierto que es irracional, desde el punto de vista del desarrollo de las ciencias sociales, abandonar el concepto de lucha de clases. Pero vemos que eso es lo que ha estado sucediendo en las últimas décadas del pasado siglo. Ahora bien: ¿irracional, o tendenciosamente manipulado, producto de los tiempos políticos que corren?

Caído el muro de Berlín, y con esa caída todo lo que ello significó –esperanzas y valores de justicia también caídos– el discurso de la derecha se sintió triunfal. En un sentido, claro está, lo fue. Aunque el capitalismo como sistema sigue sin ofrecer salidas para la totalidad de la humanidad –no sólo porque no quiere, sino porque no puede–, y aunque ahora, ya hacia fines de la primera década del siglo XXI vuelve a empantanarse de una manera fatal con todas las consecuencias monstruosas que ello podrá acarrear (¿una tercera guerra mundial quizá?), el discurso dominante, la cultura, el campo del quehacer académico sigue aún imbuido de las modas intelectuales dominantes en estos últimos años. Y en esa agenda adoradora del libre mercado, individualista, irresponsablemente consumista, salió de circulación aquello de “lucha de clases”.

Salió de circulación del mundillo académico, de los programas de estudio, del decir de las ciencias sociales, de muchos actores políticos inclusive. Pero ahí sigue estando. Aunque parezca tonto insistir en ello, es necesario, imprescindible agregaríamos, porque la tendencia actual la ha ido desdibujando a punto de intentar hacerla pasar al museo como rareza del pasado. Hoy día la línea dominante, cuando no es abiertamente neoliberal y apologista de la empresa privada, es complaciente con el sistema económico. Y es en esa lógica que se van inscribiendo las nuevas tendencias, las nuevas modas intelectuales. Ciencias sociales que no denuncian, que sólo sonríen al poder.

Sin negar en absoluto la pertinencia de nuevos sujetos teóricos y prácticos en el campo de las ciencias sociales como son todo tipo de exclusión (léase: discriminación de género, discriminación étnica), pareciera que estos nuevos campos dominan todo habiendo esfumado el tema de clases. ¿Es que acaso se resolvieron las contradicciones de clase?

Decir esto no pretende sino mantener viva la problemática que define todo el edificio social: las contradicciones de clases económicas siguen siendo el motor de la historia. De todos modos hoy, dadas las actuales circunstancias de agotamiento de los primeros modelos socialistas y aparente triunfo de la libre empresa (¡aparente!, por supuesto, porque tres cuartas partes de la humanidad siguen viviendo en condiciones de precariedad, aunque sean hijas de la economía de mercado), las contradicciones de clases han salido del discurso, no se las nombra, se las busca olvidar.

Desde hace algunos años, justamente desde que fue proclamado el “fin de la historia” con el grito triunfal de la globalización capitalista neoliberal, los conflictos sociales se ven con desconfianza (al menos, los poderes los ven así). Sin hacer una apología de la violencia, no deja de tener algo de ingenuidad el furioso llamado que se hace a la “resolución pacífica de los conflictos”. ¿Está fuera de moda hablar de lucha de clases entonces? ¿Es de mal gusto? Esa pareciera ser la tónica dominante: de Marx (Carlos Enrique, el pensador alemán fundador del socialismo científico, 1818-1883, ese judío de nacimiento que vivió buena parte de su vida en Londres) hemos ido a parar a marc’s (métodos alternativos de resolución de conflictos). ¿Y cómo se “resuelven” alternativamente las contradicciones de clase? ¿Alguien podrá decirlo con visos de seriedad? ¿O de eso no se habla?

Por supuesto, sin ningún lugar a dudas, la cuestión de género y la cuestión étnica tienen una importancia mayúscula. Incluso, en honor a la verdad, es sano tener en cuenta que el marxismo clásico tuvo estos puntos como asignaturas pendientes, que hay ahí una deuda histórica desde las izquierdas. Pero que todo se va a solucionar atacando estos factores, como mínimo es ingenuo. Solidario de eso es la visión de la pobreza como “cuerpo extraño”, como mal en sí mismo que habría que atacar. Pero la lucha ¿será contra la pobreza... o contra la injusticia? No se puede arreglar la primera sin resolver la segunda.

El visceral odio de clase de los explotadores, los que juegan golf y viajan en jets privados, los que viven de la explotación del trabajo de las grandes mayorías y no se lavan la ropa interior ni cocinan lo que comen, ¿acaso terminó? O más aún –esto es el nudo gordiano del asunto– el miedo estructural de las clases poseedoras, miedo a que alguna vez el “pobrerío” levante la voz, no ha terminado. “El amo tiembla aterrorizado ante el esclavo porque sabe que tiene sus días contados”. Mientras haya clases sociales, mientras haya propiedad privada de los medios de producción que defender, ese miedo seguirá presente. Y ello aunque haya quien diga que seguir pensando en lucha de clases sea algo del pasado.

Entonces, simplemente eso: recordémoslo, no olvidemos cómo está hecho el mundo y la causa de buena parte de nuestras desventuras. Que las modas intelectuales no terminen siendo eso: modas que se imponen. Mantengamos viva la esperanza en un mundo mejor, aunque para ello lamentablemente tengamos que seguir recordando que para llegar ahí hay que superar la sociedad de clases, lo cual implica lucha, mucha lucha. Porque, definitivamente, aquellos que siguen jugando golf y viajando en jets privados, aunque seamos civilizados e intentemos arreglar pacíficamente los conflictos, no cederán un milímetro de sus privilegios de buena gana. Al contrario, reaccionarán como siempre lo han hecho cada vez que se les cuestione. Lo cual, para concluir, no hace sino recordarnos que las clases siguen ahí.

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=85778

LADRON DE SIETE ZUELAS

Una pista que apunta a García

Un especialista en carreteras y licitaciones me informa que el Decreto de Urgencia número 052-2009 esconde una ratería más.

Ese decreto destina la suma de quinientos once millones, quinientos setenta y cuatro mil doscientos setenta y tres (511’574,273.00) nuevos soles para “el Mejoramiento de la Avenida Néstor Gambetta-Callao”.

El decreto fue publicado hace unos pocos días en “El Peruano” con este título inequívoco: “Declaran de necesidad nacional el Proyecto de Mejoramiento de la Avenida Néstor Gambetta-Callao, que incluye el acceso al Terminal Portuario del Callao, y dictan medidas extraordinarias”.

Claro, las medidas extraordinarias y “la necesidad pública” son para saltarse “las trabas burocráticas”, puentear a la Contraloría y apurar trámites y obra. ¡No vaya a ser que alguien frustre el negocio!

El especialista me explica que el costo del proyecto llegaría apenas a los 100 millones de soles. Lo que significaría, de comprobarse todo esto (y se puede comprobar si el Congreso se pone los pantalones), que alguien pretendería darle un zarpazo de 400 millones a los dineros públicos (centavos más, centavos menos).

El anuncio de la obra lo hizo Alan García Pérez el último sábado de abril. Tenía un vaso de cerveza en la mano y brindó con su socio en esta nueva aventura: Alex Kouri. Dijo que la obra, que se llamará Autopista Néstor Gambetta, estará lista a fines del 2010. Lo que no dijo es que, a pesar de que casi la mitad del presupuesto del proyecto procede del gobierno central, la ejecución de la obra se encarga, en exclusiva, al gobierno regional del Callao que preside el señor Kouri, el mismo de Convial, el mismo de los terrenos de Ventanilla vendidos a su propio abogado, el mismo de siempre.

A continuación extraigo las observaciones técnicas de mi fuente (que, en otras ocasiones, ha dado en el clavo denunciando porquerías próximas al alanismo).

De acuerdo con los planos satelitales, la avenida Gambetta comienza en el óvalo con la avenida Argentina.

Desde el llamado Puerto Callao, a lo largo de dos kilómetros y 400 metros, es una avenida de dos pistas con dos vías en cada una. Es decir, tiene todas las características de una autopista.

A partir de esos dos kilómetros y 400 metros, la Gambetta se convierte en una pista de sólo dos vías. Ese tramo angosto cruza el río Chillón y llega hasta el Óvalo 200 Millas. La longitud de ese tramo angosto es de seis kilómetros y 310 metros.

A partir del Óvalo 200 Millas, la Gambetta retoma las características de una autopista. La distancia entre el Puerto Callao y la carretera Panamericana norte, siguiendo el alineamiento de la avenida Néstor Gambetta, es exactamente de 25 kilómetros y 360 metros.

En resumen, entre Puerto Callao y la Panamericana norte ya existe una autopista de más de 18 kilómetros. Sólo 6 kilómetros y 310 metros no son autopista. Y como el Decreto de Urgencia 052 habla sólo de “Mejoramiento de la Avenida Néstor Gambetta” resulta obvio que la inversión tiene que ver, básicamente, con los 6 kilómetros y 310 metros que tienen dos vías.

En todo caso, no se trata de “construir” una autopista –como mentirosamente difundió la agencia Andina el día del brindis de García con Kouri- sino de MEJORAR la existente.

Ahora bien, si se trata de ponerle precio a las cosas, situémonos en el referente más ladrón que podamos imaginar. Ese referente se llama Carretera Interoceánica del Sur.

Por cada kilómetro de Interoceánica, los constructores han cobrado un millón de dólares. Como lo que han hecho es una pista de dos vías y lo que se quiere con la Néstor Gambetta es una autopista de cuatro vías –dos por cada lado-, multipliquemos por dos el presupuesto de la carretera selvática.

Eso nos lleva a dos millones de dólares por kilómetro (precios de selva para el Callao). Si multiplicamos dos millones por siete kilómetros (en realidad son 6 kilómetros y 300 metros), llegaremos a la suma de 14 millones de dólares (es decir, 42 millones de soles).

Pero supongamos que a García y a Kouri les da por la grandeza y no quieren MEJORAR sino construirlo todo, de cabo a rabo. En ese caso, no previsto en el mismo decreto que habla sólo de MEJORAMIENTO, aun en ese caso extremo estaríamos hablando de 25 kilómetros de autopista a dos millones de dólares el kilómetro, es decir no más de 150 millones de soles (y esto, repito: a precios de Interoceánica).

Supongamos una fila india de imponderables ambientales e ingenieriles, una procesión de tropiezos por la mala calidad del suelo, la demora de las maquinarias, las expropiaciones que tendrán que hacerse, el error de un calculista y hasta la impensable lluvia atípica que ablandó los terrenos que hubo que reforzar: ¡cien millones más!

Aun en ese caso meramente hipotético y deliciosamente voraz, estaríamos hablando de 250 y no de 511 millones de soles.

Alguien quiere robar. Alguien ya está robando. Algunos están asegurando el futuro de sus menores hijos (o de los que vendrán).

Alguien puede decir que en este cálculo generoso no se consigna la parte subterránea del proyecto.

En efecto, con gran pompa el señor Kouri, socio del doctor García, dijo ante la prensa turulata que la remodelada autopista Gambetta pasaría por debajo de la segunda pista de aterrizaje del aeropuerto Jorge Chávez. Lo que no dijo es que la pista aeroportuaria tiene 45 metros de ancho y que bastarían cien metros de subterraneidad para solucionar el problema.

Pero no importa, sigamos siendo manirrotos. Añadamos a los 250 millones de soles generosísimamente calculados, otros diez millones de dólares inverosímiles y sinvergüenzas (estilo Convial) para el tramo bajo tierra. Tendríamos 280 millones de soles.

Aunque le pongamos diamantes y aire acondicionado, al proyecto García-Kouri le sobra una millonada de pura y vulgar estafa.

Ahora sí resulta coherente el nombramiento de Fuad Khoury en la Contraloría. Ahora sí se explica el apuro para su incorporación. Este “facilitador de inversiones”, este contralor de Edelnor que fue parte del fraude tributario de esa empresa entre 1994 y 1998 resulta, a la luz de hechos como el que hemos narrado, el “Contralor ad-hoc” para García y sus ventanilleros.

¿Hará algo el Congreso? ¿Se atreverá algún respetable parlamentario a fijarse en este escándalo?


César Hildebrandt
Columnista
diario la primera

21 mayo 2009

¿Hacia la crisis alimentaria mundial?

¿Hacia la crisis alimentaria mundial?



La carestía de productos agrícolas básicos para la alimentación (trigo, maíz, arroz, sorgo y mijo) y el incremento bestial del precio de dichos productos en los mercados mundiales que tuvo su punta de iceberg en el 2.007, irá "in crescendo" a lo largo de la década hasta alcanzar su cenit en el horizonte del 2.018. Para llegar a dicha crisis, (cuyos primeros bocetos ya están perfilados y que terminará de dibujarse con toda su crudeza al final de la próxima década) han contribuido los siguientes elementos:

Desarrollo económico suicida de los países del Tercer Mundo con crecimientos desmesurados de macrourbes y megacomplejos turísticos y la consiguiente reducción de superficie dedicada al cultivo agrícola.

Cambio de patrones de consumo de los países emergentes debido al aumento espectacular de la clases medias y su poder adquisitivo y la debilidad del dólar y el hundimiento de los precios del crudo con el consiguiente desvío de inversiones especulativas a mercados de materias primas.

A ello se unirá el incremento del uso por los países del primer mundo de tecnologías depredadoras (biocombustibles) que bajo la etiqueta BIO de países respetuosos con el Medio Ambiente no dudarán en fagocitar ingentes cantidades de maíz destinadas en un principio a la alimentación para la producción de biodiesel , aunado con inusuales sequías e inundaciones en los principales graneros mundiales.

Por otra parte, el hundimiento del precio del crudo durante el quinquenio 2.008-2.012 (a pesar de los sucesivos recortes de producción por parte de la OPEP) debido a la severa contracción de la demanda mundial y a la huida de los brokers especulativos, imposibilitará a los países productores conseguir precios competitivos (rondando los 70$) que permitirían la necesaria inversión en infraestructuras energéticas y búsqueda de nuevas explotaciones, por lo que no sería descartable un posible Estrangulamiento de la producción mundial del crudo en el horizonte del 2.016.

Ello originará presumiblemente una psicosis de desabastecimiento y el incremento espectacular del precio del crudo que tendrá su reflejo en un salvaje encarecimiento de los fletes de transporte y de los fertilizantes agrícolas, lo que aunado con la aplicación de restricciones a la exportación de los principales productores mundiales para asegurar su autoabastecimiento, terminará por producir el desabastecimiento de los mercados mundiales, el incremento de los precios hasta niveles estratosféricos y la consecuente crisis alimentaria mundial.

La hambruna afectaría especialmente a las Antillas, México, América Central, Colombia, Venezuela, Egipto, India, China, Bangladesh y Sudeste Asiático, ensañándose con especial virulencia con el África Subsahariana y pudiendo pasar la población atrapada en la inanición de los 1.000 millones actuales a los 2.000 millones estimados por los analistas.


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