¡INAPLICABILIDAD DE LEY Nº29944 LEY DE REFORMA MAGISTERIAL; PAGO INMEDIATO DEL 30% POR PREPARACION DE CLASES Y EVALUACION!

Para tener Presente

"Los Maestros, al ponernos al servicio del Estado, no hemos vendido nuestra conciencia ni hipotecado nuestras opiniones, ni hemos perdido nuestra ciudadanía. El hecho de recibir una suma mensual de dinero significa sólo el pago de nuestros servicios profesionales, pero no el pago de un silencio y de una conformidad que repugna. Quienes pretenden que el maestro debe "callar, obedecer y trabajar", están en un error, y cometen un insulto a la dignidad humana... ". José Antonio Encinas

¿REFORMA EDUCATIVA?

¿Reforma educativa para mejorar la calidad académica? Es posible esto sin atender el rezago educativo en materia de infraestructura en zonas marginales, con estudiantes mal alimentados y desnutridos, sin planes de estudio acorde a las necesidades de la población.

Evaluar a los maestros, ¿Quiénes, las instituciones corruptas del Estado? ¿La Ministra Bachiller que no sabe quien proclamó la independencia del Perú? ¿Los intelectuales “expertos” de la televisión? ¿Los periodistas mercenarios asalariados de la gran empresa?


ley de reforma magisterial y la destitucion por inasistencia y tardanza

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20 septiembre 2009

Descolonización vs. desarrollo

Descolonización vs. desarrollo



…cuando los criollos blancos quisieron transar con la corona española, no los aceptaron porque los consideraron desde siempre ciudadanos de segunda clase

… hay que saber apropiarse de lo suyo, la reafirmación es solo si hay decisión política de ser libres” (Dussel)….


Algunos estudiosos afirman que Descolonizar significa revisar la historia no como nos la contaron sino como pretendieron ocultarla y por ello resaltan la importancia de recuperar la historia de las diferentes civilizaciones y su grandeza como una forma de reivindicación de los pueblos dominados frente al orden imperial.

Cuando Enrique Dussel, importante teórico de esta corriente, nos habla de reescribir la historia, no solo se nos plantea la necesidad de mirar atrás para no olvidar un pasado ominoso para nuestra Latinoamérica y de la necesidad de mistificar una cultura milenaria negando el desarrollo occidental, para Dussel, el objetivo pasa mas bien por la urgencia de recuperar nuestro presente y pasado para ejercer el derecho a decidir sobre el futuro que queremos.

En estos términos reescribir la historia significa entonces mirar hacia adentro pero también mirar a Bolivia en el contexto mundial; es decir, entender como opera el poder imperial para mantener la dominación sobre sus “colonias” a partir de la vigencia de leyes y tratados que protegen la industria y los intereses de las naciones del primer mundo en desmedro de las naciones dominadas y condenadas al subdesarrollo, y además reconocer que en esta avaricia por el poder, la tergiversación y la negación de la historia ha jugado un papel importante en la negación del alma de los pueblos, debilitando su sentido de pertenencia y reafirmando la superioridad de los dominadores y el sentimiento de inferioridad y resignación en los dominados.

La batalla por la subordinación de las culturas oprimidas ha implicado una estrategia dual y simultánea de seducción y represión; si bien esta última se aplicó muchas veces en la esfera social política y económica donde la tragedia de los muchos resultaba altamente rentable para unos pocos privilegiados. En la esfera individual e íntima del sujeto globalizado la seducción del éxito inmediato e individual por encima del bienestar colectivo fue un arma eficaz de penetración de los valores que impuso el libre mercado bajo un lenguaje subvertido de la libertad.

Descolonizar entonces significa recuperar el verdadero sentido de las palabras y los hechos, en caso contrario la distorsión del significado y la subversión no solo del lenguaje sino también los hechos como ante un mismo espejo de dimensiones distintas se traduce en la confusión y descontextualización premeditada de la opinión pública. Allí donde la violencia y el terror de las dictaduras generaron muertos y desaparecidos, la prensa sometida generó información contradictoria y descontextualizada para justificar la impunidad promoviendo el sensacionalismo y una cultura del miedo basada en la amenaza constante a quien protestara.

El resultado de esta estrategia que involucra la esfera individual y colectiva de los sujetos y las sociedades no solo profundizó la brecha entre ricos y pobres, sino que además promovió el desarrollo de generaciones infantilizadas e incapaces de organizarse para la defensa de sus intereses y sus derechos, masificando una aldea global de seres fragmentados, descontextualizados, sin fuerza de voluntad, despolitizados sin capacidad de decidir por si mismos ni por su propio destino.

El desarrollo de las Sociedades de Bienestar y de Consumo y la virtualización de la realidad solo trajo mayores frustraciones al no alcanzar la felicidad que prometía el mercado, las relaciones sociales se deterioraron en función del ego y la individualidad en función del éxito fácil nunca develó que las oportunidades no eran las mismas para todos. Las teorías que sostuvieron el modelo económico actual solo terminaron en una garantía de futuro que el colapso pasaría y que tendríamos una sociedad más justa y mejor, algo que nunca se concretó.

En una primera conclusión Descolonizar significa entonces Negar la Negación de los pueblos, asumir el protagonismo histórico de los movimientos sociales, reescribir la historia para recuperar formas ancestrales del desarrollo de las sociedades no bajo una idea de mistificar el pasado o por el contrario para emular un Desarrollo deshumanizante de las sociedades donde las personas son mercantilizadas, reemplazables, donde la mujer es cosificada en el mercado. Por lo mismo Descolonizar significará asumir una nueva relación frente a un poder asumido como una responsabilidad al servicio de la sociedad misma, donde el ser humano existe como individuo y como parte de una colectividad y no como individuo fragmentado que legitima la instauración de un orden imperial colonial dominante y cuyo discurso a nombre del Desarrollo y la Evolución subvirtió el lenguaje de la Libertad y la Democracia.

15 julio 2009

Bicentenarios y descolonización

Bicentenarios y descolonización



Celebraciones como la del 25 de mayo en Sucre, el 16 de julio en La Paz y las equivalentes en tantos otros países de la hoy llamada "América Latina" me dejan siempre un tanto perplejo. Son ciertamente celebraciones a la manera que son ahora nuestros países. Pero son también momentos para recordar cuán distintos somos de lo que soñaron los libertadores más genuinos e incluso para ponderar cuán limitada fue la visión de muchos de los legisladores y gobernantes que entonces forjaron nuestros países.

A nivel continental, una primera tergiversación ha sido habernos denominado América, como si nuestra identidad dependiera de un geógrafo italiano. ¡Su mapa echando humo sobre nuestra historia profunda!

Ahora este nombre América ha sido además apropiado para sí por los Estados Unidos del Norte para expresar su identidad nacional: "The Great American Nation". Vergonzantemente nuestra identidad pareciera deberse a ser los subalternos del Norte, como ironizó ya hace años el humorista Perich: "Lo malo de América del Sur es que es del Norte".

Para remediarlo, se nos han adherido calificaciones: España nos llamó Hispanoamérica. Después fuimos Iberoamérica, para que el Brasil encajara mejor. Los franceses y los propios norteamericanos nos rebautizaron Latinoamérica, aunque poco latín hablamos...

Por fin, tardíamente, hemos vuelto a recordar que desde bastante antes de que naciera Américo y de que nos bautizaran América y nos apellidaran hispanos, iberos o latinos, aquí ya había numerosos pueblos originarios con sus florecientes e inéditas civilizaciones. Para referirnos a ellos, hemos inventado otro nombre: Indoamérica o Amerindia. Tiene ya un toque de contrapunto contestatario frente al énfasis en vernos sólo como hispanos, iberos o latinos. Pero encarama un malentendido sobre otro. Al quid pro quo de ‘América' se añade ahora el de ‘Indo', consagrando el viejo error de Colón. América venía prestada de Italia y, ahora, este Indo nos hace de la lejana India. Al menos el movimiento Afroamericano sí acierta en que este otro componente importante de nuestra realidad fue arrancado a la fuerza de su África ancestral.

Limitándonos a Bolivia, capital Sucre, por lo menos adoptamos el nombre de dos de los grandes libertadores de la región, por cierto llegados ambos desde Venezuela. Pero el 25 de mayo y el 16 de julio de 2009 ¿de qué es exactamente bicentenario? De lo que llamamos el "primer grito libertario".

¿El primero? ¿Y "libertario"? ¿Para quiénes? Fue el primero para un sector minoritario criollo y tal vez mestizo acriollado, descendiente de los antiguos conquistadores, que se rebeló contra sus parientes españoles y se unió a un movimiento regional para que este continente se encontrara a sí mismo. ¿Y se encontró? Sólo en parte y sólo entre ellos, con todos esos malentendidos de considerarnos simplemente la América Latina.

¿Dónde quedaban en todo ello nuestros pueblos originarios mayoritarios? El 25 de mayo de hace doscientos años o el de este año 2009, ¿se habrán acordado mucho en Sucre de aquel 24 de agosto de 1780 en Pocona donde todos esos pueblos originarios marginados se rebelaron reclamando la libertad de su líder Tomás Katari encarcelado, el que inició el gran levantamiento de 1780-1783? Y el 16 de julio de 1809, ¿se habrán acordado mucho en La Paz de los miles que dos décadas antes ya se habían levantado con Tupaj Katari contra el régimen colonial? Don Pedro Domingo Murillo tal vez sí, porque en 1781 ya luchó contra ellos.

Este año las celebraciones de ese bicentenario han venido acompasadas y moduladas por una nueva Constitución que por fin hace justicia a aquellos pueblos hasta entonces ignorados y obligados a ignorar sus raíces para llegar a ser bolivianos de primera. Llegan también en medio de un contrapunto de diversos eventos, con importantes invitados internacionales, dedicados a buscar vías para "descolonizarnos", esa asignatura pendiente después de haber dejado de ser colonia española. No será fácil y por el camino deberemos corregir mil errores. Pero ¿no es lo correcto?

Quienes siguen asustándose de ese giro o militantemente se oponen a ello, ¿no equipararán el bicentenario con el quinto centenario de la llegada de sus tatarabuelos? ¿No confundirán el 25 de mayo y el 16 de julio con el 12 de octubre, que sus antepasados bautizaron como "el día de la [su] raza"?

Xabier Albó es Antropólogo y lingüista jesuita.

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