¡INAPLICABILIDAD DE LEY Nº29944 LEY DE REFORMA MAGISTERIAL; PAGO INMEDIATO DEL 30% POR PREPARACION DE CLASES Y EVALUACION!

Para tener Presente

"Los Maestros, al ponernos al servicio del Estado, no hemos vendido nuestra conciencia ni hipotecado nuestras opiniones, ni hemos perdido nuestra ciudadanía. El hecho de recibir una suma mensual de dinero significa sólo el pago de nuestros servicios profesionales, pero no el pago de un silencio y de una conformidad que repugna. Quienes pretenden que el maestro debe "callar, obedecer y trabajar", están en un error, y cometen un insulto a la dignidad humana... ". José Antonio Encinas

¿REFORMA EDUCATIVA?

¿Reforma educativa para mejorar la calidad académica? Es posible esto sin atender el rezago educativo en materia de infraestructura en zonas marginales, con estudiantes mal alimentados y desnutridos, sin planes de estudio acorde a las necesidades de la población.

Evaluar a los maestros, ¿Quiénes, las instituciones corruptas del Estado? ¿La Ministra Bachiller que no sabe quien proclamó la independencia del Perú? ¿Los intelectuales “expertos” de la televisión? ¿Los periodistas mercenarios asalariados de la gran empresa?


ley de reforma magisterial y la destitucion por inasistencia y tardanza

15 abril 2009

Tailandia: La lucha de los "camisas rojas" por una democracia real

Tailandia: La lucha de los "camisas rojas" por una democracia real

The Guardian

El conflicto en Tailandia no es un juego de simples filiaciones políticas: es una lucha de clases creciente entre los pobres y las viejas élites del país

Quienes hayan visto la violencia de esta semana en las calles de Bangkok, seguramente pensarán que el caos actual es sólo cosa de camisas de colores diferentes y de partidarios de diferentes partidos políticos, apenas distinguibles entre sí. No es el caso.

Lo que llevamos viendo en Tailandia desde finales de 2005 es una lucha de clases creciente entre los pobres y las viejas élites. Desde luego no es una lucha de clases en sentido estricto. Como en el pasado hubo un vacío en la izquierda, los políticos millonarios y populistas como Thaksin Shinawatra han logrado liderar a los pobres.

Los pobres, urbanos y rurales, que forman la mayoría del electorado, son los «camisas rojas». Exigen su derecho a tener un gobierno elegido democráticamente. Comenzaron como partidarios pasivos del gobierno de Thaksin, el Thai Rak Thai, pero luego formaron un nuevo movimiento ciudadano llamado Democracia Real.

Para ellos, la democracia real significa el final de la dictadura de la junta militar y palaciega, aceptada desde hace tiempo calladamente y que ha permitido a los generales, los consejeros áulicos del consejo privado y las élites conservadoras actuar al margen de la Constitución. Desde 2006, estas élites han atentado descaradamente contra los resultados electorales gracias a un golpe militar, el uso de los tribunales para disolver el partido de Thaksin en dos ocasiones y el respaldo a la violencia callejera de los «camisas amarillas» monárquicos.

El partido Demócrata actual está en el gobierno gracias al ejército. Muchos miembros del movimiento de los camisas rojas apoyan a Thaksin, y por buenas razones: su gobierno despuntó por varias políticas modernas en beneficio de los pobres, como la creación del primer sistema sanitario universal de Tailandia.

No obstante, los «camisas rojas» no son simples títeres de Thaksin; están organizados en grupos comunitarios y muchos de ellos muestran su frustración por la falta de liderazgo progresista de Thaksin, en particular por su insistencia en la «lealtad» a la corona.

El movimiento republicano está creciendo. Muchos izquierdistas tailandeses, como es mi caso, no apoyan a Thaksin. Denunciamos sus violaciones de los derechos humanos, pero estamos con el movimiento ciudadano por la democracia real.

Los «camisas amarillas» son conservadores monárquicos, algunos con tendencias fascistas. Sus guardias llevan y usan armas de fuego. Apoyaron el golpe de Estado de 2006, destrozaron el palacio del gobierno y bloquearon los aeropuertos internacionales el año pasado. Estaban respaldados por el ejército. Por eso los soldados nunca disparan contra ellos. Por eso el primer ministro tailandés actual educado en Oxford nunca ha hecho nada por castigarlos. A fin de cuentas, nombró a algunos de ellos ministros de Estado.

Los «camisas amarillas» pretenden menoscabar el derecho de voto del electorado para proteger a las élites conservadoras y los «viejos y malos usos» para gobernar Tailandia. Proponen un «nuevo orden» dictatorial, que permita al pueblo votar, pero no que parlamentarios y cargos públicos se presenten en su mayoría a las elecciones. Reciben el apoyo de los medios de comunicación tailandeses convencionales, de la mayor parte de los profesores de clase media e incluso de dirigentes de oenegés.

Para comprender y juzgar los violentos sucesos que sacuden Tailandia, es preciso tener un conocimiento y una perspectiva de la historia del país. La perspectiva es necesaria para poder distinguir entre atentar contra la propiedad y herir o matar a la gente.

El conocimiento histórico ayuda a explicar por qué los ciudadanos conocidos como «camisas rojas» expresan ahora su furia. Han tenido que soportar el azote militar, la privación reiterada de sus derechos democráticos, continuos actos de violencia e insultos por parte de los medios de comunicación convencionales y de la comunidad académica.

Es mucho lo que está en juego. Todo compromiso está expuesto a la inestabilidad. Las viejas élites quizá piensen negociar con Thaksin para impedir que los camisas rojas se vuelvan completamente republicanos. Pero, pase lo que pase, la sociedad tailandesa no puede volver a los tiempos pasados. Los «camisas rojas» representan a millones de tailandeses hastiados de las intervenciones militares y monárquicas en la vida política. Como mínimo desearán una monarquía constitucional no política.

Giles Ji Ungpakorn es profesor y escritor tailandés que viajó en febrero al Reino Unido tras ser acusado de lesa majestad en virtud del código penal, que prohíbe este tipo de críticas.
http://wdpress.blog.co.uk

Fuente: http://www.guardian.co.uk/commentisfree/2009/apr/13/thailand-human-rights

12 abril 2009

Derecho, educación y política

Derecho, educación y política

Cubarte

El mundo se ha globalizado y acabó globalizando los problemas también. Se trata de procesos objetivos íntimamente relacionados con el desarrollo científico y tecnológico. No se trata de salvar a una comunidad o a un país sino a la humanidad en su conjunto. La crisis de civilización que enfrentamos, la más aguda desde la caída del imperio romano y de efectos muchísimo más graves que aquélla, nos plantea retos que solo se pueden abordar con lo mejor de la historia científica e intelectual de la humanidad.

Partiendo de estas premisas, los movimientos sociales están obligados, hoy más que nunca antes, a tomar en consideración esas realidades para promover la acción transformadora a favor de la justicia. Es, precisamente la crítica y el análisis de la quiebra radical y en general de toda la institucionalidad burguesa heredada de siglos anteriores, donde está el camino para encontrar soluciones que nos permitan hallar las nuevas fórmulas para relacionar el movimiento intelectual y social con el papel del Estado.

El pensamiento de la Ilustración nos dejó la teoría de los tres poderes: ejecutivo, legislativo y judicial. Fue precisamente Montesquieu en su obra maestra El espíritu de las leyes (1748), quien postuló que debía establecerse una separación y un equilibrio entre los distintos poderes a fin de garantizar los derechos y las libertades individuales. Sin embargo, los hechos muestran una situación bien diferente a esta visión idílica de la institucionalidad burguesa. La práctica histórica le agregó un “cuarto poder”, el de la prensa, a la que hoy llamamos medios de comunicación masiva. Ese llamado cuarto poder se ha convertido en nuestros días, en medio de una aguda lucha por controlar las conciencias y las ideas, en un elemento clave. Los avances tecnológicos en esta esfera han acentuado, por una parte, el poder de las transnacionales de la información a escala planetaria pero, al mismo tiempo, se han abierto brechas a través de las cuales el movimiento social y político progresista puede y debe dar su batalla en el terreno de las ideas.

El imperialismo en su fase decadente ha echado por la borda los principios jurídicos en los que dijo basarse el estado burgués a partir de la revolución francesa y promueve la fragmentación y debilitamiento de las estructuras estatales de otros países a partir de la teoría de los estados inviables. Hoy, los movimientos sociales que han llegado al gobierno en varios países de América Latina mediante procesos eleccionarios levantan las banderas de la juridicidad e impulsan procesos constituyentes que garanticen los derechos económicos, políticos y sociales de los sectores populares que representan. Los ejemplos de Venezuela, Bolivia y Ecuador ilustran esta afirmación.

La defensa del derecho, la educación y la práctica política sobre fundamentos éticos se ha convertido en un elemento clave del accionar de los movimientos sociales y de los partidos políticos comprometidos con las cambios radicales en el actual orden internacional que reclaman millones de personas en todo el planeta.

El análisis con rigor de la aguda crisis de la democracia representativa y el sistema de pluripartidismo se ha convertido en una necesidad apremiante en nuestros días. Ella se manifiesta en la falta de credibilidad en el sistema, en el abstencionismo cada vez mayor de los electores, en el surgimiento de agrupaciones alternativas que buscan canalizar la insatisfacción ciudadana y que, incluso, se desarrollan a veces al margen del propio régimen político y electoral.

Para amplias masas de electores, la política se ha convertido en algo sucio y ha degenerado hacia la politiquería. Recordemos que el nacimiento de la institución partido político en su concepción moderna está asociado al parlamentarismo británico primero y a la Revolución francesa después. Reflejaban el enfrentamiento de clases sociales hostiles o grupos con intereses económicos contrapuestos. En América Latina y el Caribe se reprodujo ese esquema político sin estar aquí expresadas las clases sociales que le dieron vida.

En su visionario ensayo Nuestra América, José Martí advirtió hace más de un siglo:

La incapacidad no está en el país naciente, que pide formas que se le acomoden y grandeza útil, sino en los que quieren regir pueblos originales, de composición singular y violenta, con leyes heredadas de cuatro siglos de práctica libre en los Estados Unidos, de diecinueve siglos de monarquía en Francia. Con un decreto de Hamilton no se le para la pechada al potro del llanero. Con una frase de Sieyés no se desestanca la sangre cuajada de la raza india. (...) El gobierno ha de nacer del país. El espíritu del gobierno ha de ser el del país. La forma del gobierno ha de avenirse a la constitución propia del país. El gobierno no es más que el equilibrio de los elementos naturales del país. [1]

Las diferencias de espacio y tiempo determinan formas diferentes en que se materializan las verdades esenciales. Estas son extraordinariamente variadas y se presentan con acontecimientos muchas veces imprevistos. Así ha sido a lo largo de la historia de la humanidad. Hoy, esos acontecimientos se manifiestan, en ocasiones, con violencia extrema, pero todo refleja la necesidad de una transformación económica, política y social de vasto alcance internacional.

En los procesos revolucionarios en marcha en nuestra región se refuerza la necesidad de alcanzar la cohesión nacional como única política sensata en la actual coyuntura y que la divisa “divide y vencerás” que tuvo precisamente en la pluralidad de partidos su expresión cultural y política, vaya quedando superada en medio de una realidad que reclama otras formas de democracia de carácter participativo y popular.

La primera y más importante lección está en el déficit principal de los “materialistas” en la centuria concluida, es decir, de gran parte de lo que se llamó izquierda, fue haberse olvidado de que el hombre también es materia y haber divorciado las luchas sociales y de clases de la mejor tradición cultural.

Las desviaciones que dramáticamente tuvieron lugar se derivaron del dogmatismo, hijo del divorcio entre la práctica política socialista y la cultura nacida de nuestras luchas por la emancipación del dominio colonial.

Denunciar la crisis vigente, mostrarla a plenitud y estudiar las conclusiones a que se llegue al respecto en la realidad de cada país, es la mejor manera de encontrar el camino para transformarlo y vincular en lo particular de las naciones, los movimientos sociales y el Estado, favoreciendo su democratización. Las conclusiones las hará cada país a partir de su historia y de las situaciones concretas actuales.

[1] José Martí, O.C. “Nuestra América”, El Partido Liberal, México, 30 de enero de 1891, t. 6, pp. 16-

SUTE PUNO RECHAZA INCORPORACION A LCPM

Efraín Condori Ramos, sub secretario general del Sindicato Único de Trabajadores en la Educación del Perú (SUTE), consideró que el Estado propicia una confusión para el magisterio, al publicar que los del quinto nivel ganarían 4 mil 66 soles. “Eso es una absoluta mentira y un engañamuchachos”, señaló.

La verdadera dimensión de la Carrera Pública Magisterial es despedir a los maestros, entendiendo que el presupuesto para el sector educación, el presente año, es apenas el 2.7%, sabiendo incluso que se ha reducido este monto, declaró.

En tal sentido, Condori Ramos, dijo que los maestros priorizan la derogatoria de esta ley en su plataforma de lucha que han preparado para el presente año. Ratificó que en junio viene una huelga nacional indefinida.

Precisó que también vienen exigiendo el aumento real de sueldos y salarios, mas no aumentos ficticios que se dan de manera temporal, los que son retirados al momento de cesar o jubilar.

Fuente: los andes

Maestros del Sutep La Libertad confirman paro

Maestros del Sutep La Libertad confirman paro

La asamblea regional del Sutep La Libertad acordó realizar un paro regional de 24 horas para el 16 de abril. La medida plantea la defensa de los derechos de los docentes contratados y que las reasignaciones sean transparentes, el rechazo a la municipalización de la educación en defensa de la escuela pública gratuita, la defensa de la Ley del Profesorado N° 24029 y su modificatoria Ley 25212, así como el rechazo a la Carrera Pública Magisterial.

Brander Alayo, secretario general de Sutep La Libertad, señaló que la reunión alertó que el llamado ‘ascenso de nivel’ para que los maestros perciban mejores remuneraciones es una estrategia del gobierno para realizar despidos masivos, pues el presupuesto en el sector Educación no permite ningún aumento. Recordó que los docentes que ascendieron de nivel en el año 2004 recién empezaron a recibir su pago en el 2008, y por partes.



http://www.diariolaprimeraperu.com/online/regionales/maestros-del-sutep-la-libertad-confirman-paro_36525.html

11 abril 2009

La Eurocatástrofe que se avecina

Entrevista con José Martins, economista marxista
La Eurocatástrofe que se avecina

Rubra


La crisis, para Marx, era una oportunidad, el único momento de desorganización y debilitamiento del Estado capitalista. En esta entrevista, el economista José Martins desarrolla el tema de la crisis; critica los marxistas “financieristas” por tener un programa de salvación del capitalismo; demuestra que los EE UU siguen siendo el motor económico del mundo y que China no les puede hacer frente; y prevé una crisis en el crédito público de dimensiones gigantescas.


Rubra- Para Marx la crisis era una oportunidad. ¿Cómo lo explicas?

Jose Martins -Sí, Marx estaba feliz con las crisis capitalistas. La crisis económica, en términos objetivos, es la única oportunidad de desorganización y debilitamiento del Estado capitalista. El Estado es una organización política muy sólida en los momentos en que el capital tiene éxito en la acumulación, en la valorización del capital. La crisis económica debilita ese bloque monolítico. La crisis revela que la burguesía es incapaz de gobernar la sociedad, incapaz de decidir por la sociedad qué producir, cómo producir y para quién producir – las tres preguntas esenciales de organización de una sociedad. Para Marx y Engels, la crisis catastrófica es condición necesaria para la revolución. Es sólo con la crisis general del capital que se abren los conflictos decisivos entre las diversas fracciones burguesas, los conflictos inter-capitalistas e inter-imperialistas. Marx sólo podía estar feliz porque ese es el único momento en que se puede reventar con esa aparentemente invencible costra de totalitarismo en que toda la sociedad vive inmersa. La clase obrera no vence a la burguesía sólo desenmascarando sus ideas. Además, eso es imposible en situaciones de paz social. Sólo la crisis abre la posibilidad material para la clase obrera de vencer la guerra social y pasar a decidir por ella misma qué producir, cómo producir y para quién producir.

La II Guerra Mundial fue una respuesta a la crisis de 1929 y usted escribió que la invasión de Irak fue una salida para la crisis de 2000/2001. ¿La intensificación de la guerra de Afganistán de Obama es ya una respuesta a la crisis actual? La economía de guerra es la única que posibilita a los capitalistas la superación de una crisis general. Lo que ocurre es que la verdadera demanda agregada del régimen capitalista que hace que se supere una crisis general no es una demanda de mercancías como bienes de consumo. Es una mercancía muy especial – llamada medios de destrucción – y eso fue desarrollado sobre todo por Rosa Luxemburgo que, además de revolucionaria, entendía como nadie de economía política. El dinero entregado a los bancos se evapora en la propia circulación, pero el capital gastado por el Gobierno en armamento permite recuperar la tasa de acumulación de la industria privada. La industria de guerra es perfecta para los capitalistas. A partir de la industria productora de armamentos hay un efecto multiplicador de demanda efectiva sobre los demás ramos industriales: siderurgia, petroquímica, aeroespacial, automovilística, etc. Todos los sectores serán alcanzados por esas inversiones en armamentos. Pero es una mercancía que exige un consumo bien particular – son necesarios poblaciones humanas y territorios para ser bombardeados. Entonces, compete al Estado imperialista hacer una política exterior que permita la realización de esas mercancías, es decir, encontrar justificaciones, como la guerra al terror, entre otras, que convenzan a la opinión pública de la necesidad de la guerra. La inversión en ese sector de producción de armamento significa un aumento de la tasa de acumulación del sistema económico nacional. De momento de la guerra se alcanza el pleno empleo. La tasa de paro en la II Guerra Mundial era cero en Alemania, cero en EE UU, cero en Inglaterra. Se cambian líneas de producción por líneas de destrucción. Si fuese posible una guerra permanente, desaparecerían las crisis capitalistas.

Los economistas que dirigen o tienen acuerdo con las posiciones de ATTAC – y cuya política es defendida en el Le Monde Diplomatique, con tirajes en varios países de Europa – defienden medidas como la tasación de transacciones financieras (tasa Tobin), el fin de los off-shores, etc, para resolver la crisis. ¿Qué piensa de estas medidas? Para el marxismo, la crisis siempre se inicia como una crisis financiera pero es fundamentalmente una crisis de superproducción de capital. Como tales, esas medidas reformistas de un cierto «marxismo bastardo» son, como mucho, una aspirina para combatir un síntoma y no la enfermedad. Además, ellas son tímidas incluso frente a lo que los Gobiernos están haciendo: nacionalizar bancos. Mientras los “financieristas” de ATTAC defienden la tasa Tobin, ¡la burguesía ya nacionalizó bancos y promete nacionalizar industrias! La burguesía es más radical en la práctica que los nuestros «marxistas» en la idea. Creo que cometen algunos errores de análisis básicos. Si vas a buscar una estadística de la revista Forbes, de las 100 mayores empresas del mundo, el 80%, por lo menos, son de empresas industriales (Boeing, General Electric, etc.), 15% son empresas comerciales (Walmart, Carrefour, etc.) y 5% son los bancos. Es una gran tontería teórica y práctica decir que «el capital financiero domina y sofoca el capital industrial». En segundo lugar, los “financieristas” parten del presupuesto, que ahora todos repiten, de que los «EE UU dejaron de ser la gran potencia mundial», de que los EE UU están en una decadencia industrial. La «nueva potencia»? China! Pues, eso no es verdad. La industria americana es cada vez más la industria más poderosa del mundo. Basta ver los números. Sólo ver los informes mensuales de la FED sobre producción industrial y la capacidad instalada. La producción industrial americana es más de 3 billones [millones de millones] de dólares, un tercio de la producción mundial, 3 veces mayor que la japonesa o la alemana, 4 veces la producción industrial de China, etc. El PIB es de 13 billones. Gran parte de lo que se llama «producción industrial de China» es producción de empresas norteamericanas y de otras partes del Mundo. Entonces, además de esos 3 billones que son la producción interna del territorio de EE UU, tendría que acrecentarse un 20% más de producción externa.

Pero también se lee que China es una amenaza a EE UU. Es una liviandad muy grande afirmarlo. En concreto, el poder económico de EE UU sólo aumentó en los últimos años. El de Europa cayó. El de Japón cayó. China es un país pobre, no desarrolla ciencia, no desarrolla tecnología. Toda la producción china es hecha por empresas globales: de Japón, de EE UU, de Europa y hasta de Brasil. China es la fábrica del mundo, como también lo son Vietnam e India. Hay 500 millones de trabajadores en China. Alrededor de 200 millones de trabajadores de cuello azul, de trabajadores productores de plusvalía. Incluyendo el sector cada vez más capitalista de la agricultura. Un brutal ejército industrial de reserva globalizado.

Hace un año y medio que escribe en sus boletines que el riesgo para el capital es la «trampa de la liquidez» y la «deflación». Es difícil encontrar alguien en Europa que tenga la experiencia de qué es la deflación – lo que siempre vivimos fue la inflación. En diciembre, sin embargo, economistas de los periódicos burgueses habían empezado a hablar del mismo… El tipo de interés de la FED ya alcanzó un nivel (0.25% anual) bajo el cual no existe nada más a que el vacío de la trampa de la liquidez y de la deflación. ¿Qué significa esto? La mayor economía del planeta está inmersa en un diluvio de moneda y un sistema de crédito privado absolutamente trabado. Mucha moneda y ningún crédito. Esta situación se generaliza en todas las economías del sistema mundial. Sin excepción. Los bancos no quieren prestar y las empresas no quieren pedir préstamos. Eso caracteriza la llamada «trampa de la liquidez», una situación en que las pocas empresas industriales todavía en condiciones seguras de endeudamiento no se interesan por el crédito casi gratuito ofrecido por los bancos. Congelan y atesoran el capital-dinero. Transforman el capital-dinero en dinero puro y simple. Paran de producir. ¿Para qué producir si el lucro desapareció? Esa paradoja, de un diluvio de dinero y un desierto de crédito, acontece también con el consumo individual. Los consumidores que todavía poseen alguna fuente de rendimientos no desean adeudarse para nuevas compras. Se instala en este final de año [2008] un corrosivo y generalizado proceso deflacionario, de caída de los precios. Trampa de la liquidez y deflación son caras de una misma moneda, la moneda circulante de la catástrofe económica. ¿Por qué ocurre la deflación? Porque ocurrió un poco antes la depresión de los beneficios y de los precios de producción.

Si dijéramos a un trabajador que va a haber deflación, él hasta puede quedar contento. Significa que los precios van a bajar. No! Como dicen los economistas, no hay almuerzos gratis. Hay que entenderse que en el proceso deflacionario todo cae: empezando por el valor de la producción, la productividad del trabajo, el empleo, la tasa de beneficio de los capitalistas, el capital-dinero, la tasa de acumulación del capital, los precios de producción, los precios de mercado, las ventas externas, las ventas internas y por último, la caída fulminante del producto nacional. De nada sirve tener un descenso de los precios monetarios si tus rendimientos, los rendimientos individuales, caen más rápidamente que los precios. Todo cae menos…el paro y el hambre.

¿Qué otros ejemplos en el siglo XX hay de crisis de superproducción que se manifestaron con deflación de los precios? Todas las anteriores a la crisis de 1929. Esta fue la última en que la deflación alcanzó el fondo del pozo. En los ciclos posteriores a la II Guerra Mundial, la deflación estuvo presente tímidamente, pero pudo ser sofocada por los capitalistas, igual que la crisis general. El ejemplo de la deflación japonesa de los últimos diez años ilustra este fenómeno.

¿ Deflación y depresión son hermanas gemelas? Sí, sólo que en el orden inverso, una depresión viene siempre acompañada por la deflación, caída general del precio de producción y también del precio de mercado.

En sus boletines económicos escribe que la crisis que se manifestó ahora en el crédito subprime y otros va a ser mucho mayor cuando estalle en el crédito público, a causa de los traspasos de dinero que se están haciendo a esos bancos. Igual que hablamos de la deflación como índice concreto de una depresión económica propiamente dicha, la crisis del crédito público también es una manifestación necesaria de la crisis catastrófica. Esos paquetes de rescate son dinero que en gran parte no va a retornar al tesoro. Pasan a ser gastos improductivos y el déficit público aumenta. Aumentando el déficit público, la confianza en el papel del Gobierno y en la moneda empieza a caer. El mercado no es tonto. El mercado sabe que si [Ben] Bernanke [presidente de la Reserva Federal de EE UU, o FED] hace funcionar la maquinita de impresión de dinero, ese dinero no tiene valor, no tiene correspondencia productiva. Hablo de una cosa simple, pero que pasa lejos de la cabeza de los keynesianos y de los “financieristas”. Ellos creen que el valor-capital se crea en el banco central y no en las líneas de producción, en el trabajo humano explotado en las fábricas y en los campos. Ellos creen que Bernanke crea valor. Multiplicación de los panes sin pasar por la panadería. El problema aparece como déficit público y después como desconfianza en la moneda y en los títulos y, yo diría lo siguiente: la crisis del crédito en EEUU estará marcada por el hundimiento del dólar, que es la moneda de reserva internacional y por la huida de los papeles, de los títulos de tesorería, los títulos públicos a 10 años de EEUU. En ese momento, gobiernos y rentistas de todo el mundo intentan protegerse adquiriendo títulos públicos americanos. Particularmente los títulos a 10 años. Nunca el precio de mercado de esos títulos estuvo tan elevado como ahora. Y el dólar también, en un primer momento empezará a valorizarse frente a las demás monedas, al euro y también al yen. Y, antes de estallar la crisis del crédito público de EEUU, va a estallar en Europa y en Japón. Yo ya escribí hace un buen tiempo un artículo llamado «Eurocatástrofe» donde defiendo que Europa va a ser la primera de los tres grandes a hundirse en la crisis del crédito público. Pero la coyuntura actual muestra que EEUU o Japón pueden perfectamente desmentir aquella previsión. Veremos.

¿ Qué medidas podrían ayudar ahora a los trabajadores en la lucha contra el capital? Yo estuve la pasada semana en Campinas, en el Sindicato de los Metalúrgicos, que es la vanguardia de la clase obrera brasileña, ligada a la región del Vale del Paraíba, donde están la mayor parte de las empresas multinacionales. Lo único que les dije fue que ustedes van a tener que decir ahora a los patronos que un compañero despedido es una fábrica ocupada. Los trabajadores tienen que pensar en la ocupación de las fábricas. Mantener la producción bajo control obrero. Pero yo soy un individuo, sólo un economista que se esfuerza para dar informaciones cualificadas sobre la dinámica económica a los trabajadores. Nada más que eso. Quien decide qué hacer con esas informaciones es la clase obrera, no este o aquel obrero individual. La revolución es una obra de millones y millones de proletarios en todo el mundo.

Dice que la crisis va a empezar a manifestarse de una forma dura sobre la clase trabajadora con el paro masivo. ¿Qué le parecen las teorías de Robert Kurz, de Holloway, entre otros, que defienden que la propia noción de trabajo debe ser puesta en duda? Pienso que la realidad de la crisis se encargará de poner esas teorías en el lugar que les corresponde: en la basura. La clase trabajadora siempre cuestionó objetivamente la noción de valor, la noción del trabajo es subordinada. El trabajo para esos ideólogos es una generalidad conceptual que les permite hablar de humanidad sin hablar de clase proletaria. En verdad, esos análisis parten del presupuesto – no asumido – del fin de las clases sociales, y de la idea de crisis estructural del capitalismo.

István Mészáros, por ejemplo, defiende esa idea de crisis estructural Él y muchos otros «marxistas de cátedra», que tienen mucho éxito en la academia y entre los intelectuales de clase media. Para el sociólogo húngaro, la crisis cíclica y periódica de sobreproducción de capital ya no existe. Él dice que lo que existe es una crisis estructural, una crisis permanente, la crisis de una fantasiosa «humanidad» – el capital financiero, puramente especulativo, amenazando la «humanidad». Él niega el carácter de la crisis como formulado por Marx y Engels. Lo único que hizo Marx, obsesivamente, fue buscar el punto de fractura del sistema. Marx no hizo una anatomía del régimen capitalista, sino su necrológica. La teoría de Marx es una teoría de la crisis. Y la teoría de la crisis de Marx es la teoría de la crisis cíclica y periódica. Marx nunca habló de crisis estructural. Eso de crisis permanente es una noción maltusiana de crisis, ajena a la de Marx y Engels.

Al final ¿cuál es el carácter de esta crisis? Es una crisis de sobreproducción de capital. Estas crisis sólo habían empezado a suceder históricamente a partir de 1815. Son las crisis modernas del régimen capitalista. La actual no es una crisis de crédito o motivada por subconsumo, que son crisis del tipo pre-capitalista, que surgen por insuficiencia de una demanda previa. La crisis actual es aquella crisis cíclica y periódica de sobreproducción de capital de Marx. Para entender eso, tenemos que saber qué es capital. Entonces, no se confundirá más capital con dinero, capital con máquina, o capital con una mera relación de producción. Tenemos que entender el capital como el valor en proceso, el valor que busca valorizarse a través del aumento de la explotación de la clase obrera. Sobreproducción de capital es exactamente eso, el aumento desmesurado de la productividad de la fuerza de trabajo global, de los sectores industriales productivos de plusvalía, lucro y capital. En ese movimiento de búsqueda del beneficio o de mantenimiento de una tasa promedio de beneficio, lo que ocurre es que, contradictoriamente, el capital, sobreproduciendo, provoca una caída en la tasa de beneficio. La sobreproducción de mercancías es una cosa y superproducción de capital es otra, a pesar de las dos cosas estén relacionadas. El problema no es una abundancia de mercancías que no pueden ser vendidas. El problema es una abundancia de mercancías que no pueden ser vendidas a una determinada tasa de beneficio. La crisis actual es exactamente eso, la tendencia a la caída de la tasa de beneficio que ocurre, repito, no de una forma de larga duración, sino de una forma periódica y cíclica. El último periodo de esa sobreproducción que tuvimos fue en los años 2000/2001 y que ahora se repite con una intensidad que todavía no puede medirse pero que es, ciertamente, mucho mayor que la última.

¿ Por qué dice que una crisis de crédito o de subconsumo son crisis pre-capitalistas? Porque aquello que nosotros oímos en los medios de comunicación es que esa crisis es una crisis de crédito, o una crisis de subconsumo, en que los trabajadores no alcanzarían a comprar suficientes mercancías. El trabajador de la época del modo de producción capitalista no fue creado por el capital para ser consumidor. El trabajador en el régimen capitalista existe para producir plusvalía, producir capital. Está claro que la tendencia es que los trabajadores seamos empujados, casi permanentemente, a un subconsumo, a una miseria creciente. Pero no es eso lo que caracteriza, que determina una crisis de superproducción de capital. Recuerdo de una frase de Lenin: cuando decían que la crisis era provocada por el subconsumo de las masas, él decía: «Bueno, entonces ustedes están quieren algo diferente del régimen actual, del régimen capitalista. Mientras se mantenga el régimen capitalista, los trabajadores estarán en el subconsumo.»

La primera manifestación de la crisis fue, aparentemente, la de una crisis financiera, de crédito… Las crisis cíclicas aparecen antes más como una crisis de crédito, una crisis financiera. La crisis tiene un ritmo definido, empezando en su esfera más superficial, más improductiva, que es la esfera financiera, después ella cae para la esfera productiva, donde está el verdadero motivo de la crisis, que es la crisis industrial, que revela la discapacidad, en un determinado momento, de los capitalistas mantengan el crecimiento de la explotación o de la tasa de plusvalía sobre los trabajadores y, si las acciones de los capitalistas, a través de las políticas económicas y de otras medidas de intervención del Estado no dan resultados, la crisis industrial se fundirá con una crisis agrícola mundial, tercera y última práctica de una crisis general. Es ese el itinerario. Recientemente, antes de esta crisis de ahora, la revista The Economist publicó un material muy interesante que yo usé en un de mis boletines llamado «Euroáfrica» («Bring oct your models», Economist.com, 31 de Julio de 2008). Algunos expertos de la UE, de la revista The Economist, afirman que puede haber una escasez radical de alimentos en Europa. Y ellos se refieren a la Europa rica. No a la Europa del Este. Hablan de la eurozona más Inglaterra. Y decían que puede haber una catástrofe de abastecimiento en Europa en función del choque de la crisis económica que se aproximaba en aquel momento. Vea qué claridad de análisis tiene esa burguesía cuando la cosa es importante para la supervivencia del capital.

¿Quiénes son los responsables por esa crisis? La responsabilidad de la crisis es de la burguesía propietaria de los medios de producción, que decide los destinos de la producción y de la reproducción social. No hablamos de una «banda de judíos» especuladores o de unos administradores «gananciosos». No hablo de cosas de menor importancia para la crisis, como el capital ficticio, contra quien los “financieristas” lanzan las culpas. La especulación no es determinante en el proceso de expansión, aceleración y crisis que ocurre periódicamente. Lo que es determinante es la acción industrial de la burguesía, la producción desmesurada de plusvalía y de capital.

José Martins es economista, doctor en economía por la Universidad de París I (Panthéon-Sorbonne), catedrático en el área de economía política internacional, redactor del boletín Crítica Semanal de la Economía, autor de varios libros, entre los cuales: La Riqueza del Capital y la Miseria de las Naciones (1994); Imperio del Terror – Estados Unidos, ciclos económicos y guerras en el inicio del siglo XXI (2006). Su boletín económico semanal se puede consultar en http://www.criticasemanal.org/


Reproducido de la revista portuguesa Rubra, núm. 4, enero de 2009.

Traducción y difusión por Lucha Internacionalista


http://www.rebelion.org/noticia.php?id=83499

cada seis segundos un niño muere de hambre

cada seis segundos un niño muere de hambre
Notimex


Cada seis segundos un niño en algún lugar del mundo muere de malnutrición, informó Olivier De Schutter, relator especial de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en el tema del derecho a la alimentación.

Cada seis segundos un niño muere de hambreEn una sesión de la Asamblea General de la ONU, el funcionario también dijo que hay 1 000 millones de personas hambrientas en el planeta, la mayoría de ellas mujeres y niños, y que la dimensión de la crisis alimentaria global está lejos de haber disminuido este año.

"Al contrario, la volatilidad de los precios y los eventos relacionados con el clima inevitablemente exacerbarán la situación en el 2009, con los pobres como los mayores afectados", dijo De Schutter.

Las razones del hambre mundial, indicó el experto, son marginación, pobreza, falta de tierra y de empleos decentes, además de un injusto sistema de comercio internacional que ha originado una disminución en las inversiones en proyectos agrícolas durante los últimos 30 años.

El relator propuso rediseñar el comercio internacional con objeto de impulsar el crecimiento económico, así como evaluar el potencial de diferentes modelos de desarrollo agrícola orientados a alimentar a las poblaciones más vulnerables.

Asimismo, De Schutter urgió a aplicar los incentivos y regulaciones necesarios para asegurar que las compañías agroindustriales transnacionales contribuyan al desarrollo de los países que les sirven como fuente de recursos.

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=83599


10 abril 2009

Colapso en el Norte: ¿muerte en el Sur?

Colapso en el Norte: ¿muerte en el Sur?



Aunque la contracción económica parece amainar en los países industriales avanzados y puede tocar fondo en un futuro no muy distante, apenas comienza a cobrar vuelo en el mundo en desarrollo, que se ahorró los efectos más tempranos de este colapso global. Puesto que la crisis se precipitó en gran medida por la estrepitosa caída del mercado inmobiliario en Estados Unidos y la resultante desintegración de productos financieros derivada de la "securitización" de cuestionables hipotecas, la mayoría de las naciones en desarrollo sintieron poco los efectos de las etapas primeras del colapso, por la sencilla razón de que poseían pocos de tales activos.

Ahora, conforme las naciones más ricas dejan de invertir en el mundo en desarrollo o de adquirir sus exportaciones, la crisis las golpea con saña. Por encima de todo esto, las condiciones se deterioran en un momento en que una sequía severa afecta a muchas regiones claves en la producción de alimentos y los campesinos pobres carecen de lo indispensable para comprar semillas, fertilizantes y combustible. El resultado probable: se cierne ya sobre muchas áreas una crisis alimentaria que golpeará sobre todo donde más golpeó el colapso económico global.

Es entendible que hasta ahora nuestras preocupaciones por los impactos humanos de la crisis global se enfocaran sobre todo en el desempleo y las penurias económicas en Estados Unidos, Europa y la anterior Unión Soviética. Se han publicado muchas historias del devastador impacto de los cierres de las plantas, las bancarrotas y los embargos de viviendas que afectan a familias y comunidades en estas partes del mundo. Se ha dado mucho menos cobertura al impacto del colapso sobre el mundo en desarrollo. Sin embargo, conforme la crisis se esparza a los países más pobres, es probable que su gente atraviese penurias tan severas como las de los países más ricos y, en muchos casos, mucho peores. La mayor preocupación es que casi todas las mejoras logradas en la erradicación de la pobreza en los últimos diez años serán inútiles, y que decenas de millones de personas de la clase trabajadora y de los círculos bajos de la clase media se sumirán en las penurias de las que habían escapado.

Es igualmente preocupante el riesgo de escasez de comida en estas áreas, lo que puede desatar desnutrición, hambre e inanición generalizadas. Todo esto producirá seguramente vasta miseria humana, enfermedades y muerte, pero también provocará desasosiego social y político de varios tipos, incluidos los motines, la rebelión y las refriegas étnicas.

Ni el presidente Obama ni el Congreso ni los medios masivos están, en su mayor parte, abordando estos peligros. Como antes, el interés público mantiene su foco en cómo se ven afectados Estados Unidos y otras potencias industriales por la crisis. Sin embargo, existen tres informes recientes: uno del Banco Mundial, otro de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (la FAO), y otro más de los funcionarios de inteligencia de Estados Unidos, que comienzan a prestar atención a la perspectiva de una segunda ola económica de conmoción, la cual golpeará al mundo en desarrollo.

Hundidos en penurias

A fines de febrero, ejecutivos del Banco Mundial prepararon un documento de contexto <http://siteresources.worldbank.org/NEWS/Resources/swimmingagainstthetide-march2009.pdf> para la junta de ministros de Finanzas del Grupo de los 20 (G-20) celebrada cerca de Londres, entre el 13 y el 14 de marzo. El documento se titula Swimming Against the Tide: How Developing Countries Are Coping with the Global Crisis [Nadando a contracorriente: cómo lidian con la crisis global los países en desarrollo] y nos brinda una evaluación preliminar de los impactos del colapso en los países de bajos ingresos (PBI). Aunque sigue siendo borroso, el panorama se anuncia sombrío. La mayor parte de los PBI estuvieron protegidos del impacto inicial de los repentinos bloqueos en el flujo de capitales privados porque tenían acceso limitado a tales mercados. Pero aunque "fueron más lentos en emerger", apunta el informe, "los impactos de la crisis sobre los PBI no han sido menos significativos que los efectos que se esparcen por otros canales".

Por ejemplo, "muchos gobiernos de PBI confían desmesuradamente en las entradas procedentes de la exportación de mercancías, cuyos precios cayeron de modo dramático junto con la demanda global". Del mismo modo, la inversión extranjera directa está cayendo también, en especial en los sectores de recursos naturales. Por sobre todo han disminuido las remesas de los migrantes en los países más ricos a sus familias en casa, borrando una fuente importante de ingresos para las comunidades pobres. Si sumamos todo esto, "es muy probable que la desaceleración del crecimiento profundice las privaciones de los pobres realmente existentes". Es más, en muchos PBI "grandes cantidades de personas serán particularmente vulnerables a la volatilidad económica y a las desaceleraciones temporales".

Conforme crezca la intensidad de la crisis, más y más de estas personas perderán sus empleos o sus otras fuentes de ingreso (como esas remesas tan importantes) y serán empujados debajo de la línea de la pobreza, habiendo estado arriba. ¿El resultado?: "Se prevé que la crisis económica incremente la pobreza en 46 millones de personas en 2009". El panorama que presenta el informe del banco al G-20 resulta más oscuro cuando intenta evaluar la capacidad de los PBI para enfrentar las necesidades de todos estos nuevos pobres. Y dado que mucho del ingreso de estos países se deriva de la venta de exportaciones –cuya demanda ha disminuido significativamente (lo que baja los precios)– y debido a que los préstamos e inversiones del extranjero se han ido secando muchísimo, los gobiernos implicados tienen muy poco y preciado dinero para proporcionar servicios de emergencia a sus crecientes legiones de pobres. Las implicaciones son ominosas. "Estando ausente la asistencia [pública], los establecimientos pueden verse forzados a ventas adicionales de activos de los que depende su subsistencia [implementos agrícolas, ganado], a retirar a los niños de las escuelas, a una menor confiabilidad de la atención a la salud, dietas inadecuadas y desnutrición". Las consecuencias de largo plazo de estas acciones desesperadas pueden ser severas: "La caída del nivel nutricional y de salud entre los niños que sufren de un consumo reducido (o la mala calidad de los alimentos) puede ser irreversible". Ya ahora “los cálculos sugieren que la crisis alimentaria ha causado que el número de personas con desnutrición aumente en 44 millones. “Estas estimaciones –un incremento de 46 millones en aquellos que fueron empujados a la pobreza y un aumento de 44 millones más de desnutridos– exceden con mucho cualquier cosa reportada en otras partes. Y deben verse como datos preliminares, que pueden ser recalibrados con base en la duración y la severidad del colapso mundial. Si resultan precisos los pronósticos del banco sobre los impactos probables de la crisis sobre los PBI, estas cifras pueden crecer mucho más.

Se cierne la inseguridad alimentaria

La temporada de cultivo primaveral ha comenzado en muchas áreas del mundo, y los preocupados expertos agrícolas comienzan a calcular las perspectivas de la disponibilidad alimentaria conforme avance el año. Sus preocupaciones están muy bien fundadas: la primavera y verano pasados los aumentos en los precios del petróleo y la escasez localizada de comida condujeron a motines en Camerún, Egipto, Etiopía, Haití, India, Indonesia, Costa de Marfil y Senegal, entre otros países. (El precio de la comida está muy ligado al del crudo, dado que la agricultura moderna se basa en gran medida en productos derivados del petróleo para el cultivo, la cosecha, la entrada a los mercados, los plaguicidas y los fertilizantes artificiales). Desde entonces, los precios de los alimentos bajaron un poco debido a la disminución de los costos del petróleo, pero las existencias tienen también riesgo de contracción debido a la severa sequía en muchas partes del mundo; de ahí la preocupación por la disponibilidad alimentaria en 2009.

La primera valoración de la disponibilidad alimentaria para este año acaba de salir, y el pronóstico no es promisorio. Publicado por la FAO, el primer informe de 2009, titulado Crop prospects and Food Situation [Perspectivas de cosechas y situación de los alimentos] <www.reliefweb.int/rw/rwb.nsf/db900SID/MVDU-7PD4Q8?OpenDocument> proporciona una revisión, región por región, de lo producido a nivel agrícola por todo el mundo. Aunque se espera que algunas áreas tengan cosechas mejores que el promedio, la mayoría no van a tenerlas. La conclusión principal del informe es: "Los primeros indicios apuntan a una reducción global en la producción de cereales en 2009 [relativa a 2008]. Menor cultivo y/o climas adversos hacen probable que la producción del grano baje en casi todo el mundo".

Los hallazgos más significativos del informe han de encontrarse en su revisión de las varias regiones agrícolas, donde dos áreas claves –Asia y Sudamérica– están en riesgo particular debido a la creciente escasez de agua.

En Asia, indica el informe, "se reporta una severa sequía en el norte y el oeste de China, donde se registran niveles de precipitación 70-90 por ciento menores de lo normal". Hay informes de que 9.5 millones de hectáreas de trigo invernal –44 por ciento del área total plantada– están seriamente afectadas en las provincias de Hebei, Shandong, Henan, Shanxi, Anhai, Shaanxi y Gansu. Las perspectivas para el trigo de invierno se consideran mejores en India, pero ahí también la lluvia ha sido escasa en los meses recientes, "y 30 de las 36 subdivisiones meteorológicas reportan lluvias más bajas de lo normal en niveles significativos". Si juntamos esto, parece que la producción de cereales en dos de las naciones más populosas del mundo fueron sustancialmente menores en 2009 que en los años previos. El incremento resultante en las importaciones de granos empujará hacia arriba los precios en el mercado por todo el mundo. Las condiciones son incluso peores en la parte sur de Sudamérica, donde una severa sequía atenaza Argentina y el sur de Brasil. En Argentina, la producción de trigo en la temporada 2008-2009, que está por terminar, fue la más baja en 20 años y virtualmente la mitad del récord de 2007. Esto significa que las exportaciones de trigo argentino –uno de los principales productores del mundo– será 60 por ciento menor que el promedio de los últimos cinco años, lo que reduce dramáticamente las existencias en los mercados mundiales y sube los precios globales todavía más. Se espera que la producción de maíz también decline por toda la porción sur de Sudamérica. "Precipitaciones escasas y erráticas, altas temperaturas y precios relativamente altos en los insumos [muchos derivados de petroquímicos] han demorado las operaciones de cultivo y en algunos casos han impedido las siembra por completo", anota el informe de FAO. Las pérdidas debidas a la sequía están en un rango de entre 40 y 60 por ciento en muchas áreas productoras de Argentina, y se declaró incluso una emergencia agrícola en los departamentos de Chaco, Entre Ríos y Santa Fe. Condiciones similares se reportan en el sur de Brasil, lo que conduce a pronosticar, ahí también, descensos en los cultivos.

En otras áreas claves de producción, las existencias de agua pueden ser adecuadas pero los agricultores no pueden sembrar lo suficiente por falta de semillas, fertilizantes u otros insumos esenciales. Esto es especialmente cierto en los así llamados países de bajos ingresos y déficit en alimentos (PBIDA) –naciones que persistentemente están pobres y hambrientas. Un ejemplo es Zimbabwe, “donde, pese a que las condiciones del clima son satisfactorias, las carencia de semillas de calidad, fertilizantes, agroquímicos y poder de labranza, más los precios incosteables de casi todos los insumos agrícolas… ponen al maíz severas restricciones”.

Otros países que enfrentan severa inseguridad alimentaria, debida a alguna combinación de pobreza, sequía, daños por tormentas o desórdenes internos son Afganistán, la República Centroafricana, Chad, la región de Darfur en Sudán, la República Democrática del Congo, Eritrea, Etiopía, la franja de Gaza, Haití, Irak, Myanmar (Birmania), Corea del Norte, Somalia y Tayikistán. En éstos y otros 17 PBIDA, una proporción significativa de la población enfrenta hambre, desnutrición o inanición persistentes. Es más, esta lista crecerá, conforme los efectos descritos en el informe del Banco Mundial comiencen a hacerse sentir en los meses venideros. Si más personas caen en la pobreza por todo el mundo y conforme suban los precios debido a rendimientos descendentes en las cosechas, es seguro que crecerá el número de aquellos que experimentan inseguridad alimentaria.

Desasosiegos que amenazan regímenes

Conforme estos efectos reverberan por todo el mundo en desarrollo y millones de personas se enfrentan a condiciones más y más inclementes, tiende a crecer el desasosiego político y social en todas sus formas. Tal desasosiego, que implica furibundas protestas por el cierre de fábricas, por los despidos masivos y por las medidas de austeridad de los gobiernos, ya hizo erupción en Europa, Rusia y China y ahora amenaza esparcirse a otras áreas del mundo. Hasta ahora, los desórdenes se han limitado a disturbios urbanos y a algunos incidentes donde se arrojaron piedras, pero es fácil imaginar formas mucho más violentas de conmoción incluso el estallido de alguna rebelión armada o de trifulca entre civiles.

El peligro fue puesto en evidencia por un tercer informe, digno de atención, una evaluación anual de amenazas, <http://intelligence.senate.gov/090212/blair.pdf> que entregó el director de la Inteligencia Nacional, el almirante Dennis C. Blair, al comité selecto del Senado relativo a inteligencia, el 12 de febrero pasado. Aunque mucho del informe de Blair se centra en asuntos conocidos, como las aspiraciones nucleares de Irán y la guerra en Afganistán, le dedica considerable atención a la perspectiva de que surjan disturbios sociales y políticos debido al actual colapso económico. "La principal preocupación a corto plazo de Estados Unidos en cuanto a la seguridad, es la crisis económica global y sus implicaciones geopolíticas", se apunta en el informe. Al rastrear esta preocupación, “el tiempo es quizá nuestra mayor amenaza… y los modelos estadísticos muestran que las crisis económicas incrementan el riesgo de una inestabilidad amenazante a los regímenes si perduran más allá de uno o dos años”.

Por supuesto, la crisis ya duró más de un año en Estados Unidos y parece destinada a persistir mucho más tiempo en los países desarrollados y en las áreas en desarrollo, así que el peligro de la "inestabilidad amenazante para los regímenes" tiene que ser tomada muy en serio. El almirante Blair no proporciona, país por país, una valoración de dónde espera él dicha inestabilidad. Pero sí apunta varias áreas con riesgos particulares, entre ellas África, América Latina y Asia Central. Hablando de esta última, por ejemplo, apunta que Kazajstán, Kirgiztán, Tayikistán, Turkmenistán y Uzbekistán, "con su política altamente personalizada, sus débiles instituciones y sus crecientes desigualdades, están mal equipados para lidiar con los retos planteados por el extremismo islamita violento, por el pobre desarrollo económico y los problemas asociados con la energía, el agua y la distribución de alimentos".

Todos estos países son particularmente vulnerables a la crisis económica global, sobre todo con la caída de las remesas de los migrantes. “Tayikistán y Kirgiztán han dependido mucho de las remesas de los trabajadores migrantes de Rusia y Kazajstán para suplir una porción significativa de su producto interno bruto –casi 45 por ciento en el caso de Tayikistán– y se verán afectados severamente por la crisis financiera. La privación económica acicatea también un incremento en el crimen y la piratería en ciertas áreas”, apunta Blair. Esto es especialmente cierto en África occidental, donde la pobreza y la disminuida capacidad del Estado facilitan el trasiego y embarque de narcóticos de América Latina a Europa. "Los traficantes han logrado cooptar a funcionarios del gobierno y de la procuración de justicia de estos países, lo que mina aún más a los gobiernos débiles y económicamente empobrecidos, que carecen de mecanismos adecuados para impulsar el cumplimiento de la ley y la capacidad judicial", apunta el informe.

Blair señala a Guinea Bissau, que describe como el “Estado africano típicamente narco”. El 3 de marzo, el presidente del país, João Bernardo Vieira, fue asesinado, en lo que algunos observadores consideran una disputa entre intereses rivales en el tráfico de drogas. En un reciente testimonio, Blair vincula el desasosiego político en el mundo en desarrollo con las condiciones económicas globales. Hablando de los recientes disturbios en Pakistán, por ejemplo (ver <www.dni.gov/testimonies/20090225_transcript.pdf>) le dijo el 25 de febrero a un comité de la Cámara de Representantes: "El gobierno está perdiendo autoridad en el norte y en el occidente, e inclusive en las partes más desarrolladas del país, debido a que las penurias económicas crecientes, y las frustraciones por la pobre gobernanza, han dado pie a mayores radicalizaciones". Aunque es quizá muy pronto para especificar dónde ocurrirán episodios de "inestabilidad amenazante a los regímenes" a resultas de la crisis económica, el análisis derivado de los recientes informes del Banco Mundial y de la FAO sugieren que muchas naciones en desarrollo están en riesgo y éste es significativo.

Las naciones más adineradas experimentaron sólo la primera oleada de la crisis económica global. Los efectos de la segunda oleada –que golpeará a las naciones menos desarrolladas– todavía están por sentirse. A juzgar por todos los indicios, las consecuencias de esta segunda oleada pueden sacudir la Tierra mucho más que la primera.

Traducción: Ramón Vera Herrera

DATA WEB DE EDUMEDIA TECNOLOGIA EDUCATIVA