¡INAPLICABILIDAD DE LEY Nº29944 LEY DE REFORMA MAGISTERIAL; PAGO INMEDIATO DEL 30% POR PREPARACION DE CLASES Y EVALUACION!

Para tener Presente

"Los Maestros, al ponernos al servicio del Estado, no hemos vendido nuestra conciencia ni hipotecado nuestras opiniones, ni hemos perdido nuestra ciudadanía. El hecho de recibir una suma mensual de dinero significa sólo el pago de nuestros servicios profesionales, pero no el pago de un silencio y de una conformidad que repugna. Quienes pretenden que el maestro debe "callar, obedecer y trabajar", están en un error, y cometen un insulto a la dignidad humana... ". José Antonio Encinas

¿REFORMA EDUCATIVA?

¿Reforma educativa para mejorar la calidad académica? Es posible esto sin atender el rezago educativo en materia de infraestructura en zonas marginales, con estudiantes mal alimentados y desnutridos, sin planes de estudio acorde a las necesidades de la población.

Evaluar a los maestros, ¿Quiénes, las instituciones corruptas del Estado? ¿La Ministra Bachiller que no sabe quien proclamó la independencia del Perú? ¿Los intelectuales “expertos” de la televisión? ¿Los periodistas mercenarios asalariados de la gran empresa?


ley de reforma magisterial y la destitucion por inasistencia y tardanza

01 febrero 2014

Los medios alternativos enfrentan a los monopolios de prensa vía Internet

El Encuentro de comunicadores populares debatió el "Plan Comunicacional 2"


Barómetro Internacional

En el marco del encuentro de comunicadores populares en varias de las mesas se analizó el papel de los Medios Alternativos, no como contrapartida a los medios comunitarios, sino como un espacio complementario a estas nuevas iniciativas de comunicación popular y social.  En ese sentido los medios alternativos vía Internet, se conforman como medios de generación de contenido a través de artículos de análisis, sobre la temática nacional e internacional los cuales son utilizados por varios medios comunitarios para el debate, pero además son vehículos a nivel internacional para la lucha ideológica y comunicacional contra los medios privados de prensa.
A manera de referencia histórica la denominación de medio alternativo de información empezó a usarse a finales del siglo XX y principios del siglo XXI, para referirse a las webs informativas de periodistas independientes, que comunicaban de una forma distinta las noticias, que se publicaban en los grandes medios masivos de información.
El origen de los medios alternativos está íntimamente vinculado al desarrollo de Internet. Inicialmente los medios alternativos no eran accesibles a la mayoría del público, pero a medida que se fueron desarrollando las tecnologías electrónicas de captación, almacenaje y transmisión de datos, los medios alternativos empezaron a contar con un creciente número de seguidores, lo que ha hecho que estos medios de comunicación puedan darle la oportunidad a pequeñas comunidades de exponer sus problemas y hacerse conocer más allá de sus límites geográficos.
La comunicación alternativa y la comunicación para el cambio social conforman dos tradiciones teóricas y prácticas complementarias que, desafortunadamente, permanecen invisibilizadas en la mayoría de los programas curriculares de las carreras universitarias de la comunicación.

Los medios privados de prensa censuran y sabotean los medios alternativos
La labor del periodismo independiente ha sufrido durante décadas la censura de los monopolios privados de los medios, muchos profesionales han perdido sus trabajos, por defender su derecho a la información objetiva, no aceptando la manipulación de intereses ajenos a la información. En los albores del Siglo XX y XXI, los periódicos, las radios, la televisión y las agencias de prensa internacional han devenido en instrumentos de las políticas trasnacionales, proyectando imágenes a favor de la guerra, creando peligrosas matrices sobre naciones o personalidades con el objetivo de institucionalizar una sola verdad, la de EEUU y los países industrializados.
Ante esa realidad tangible de una censura predeterminada, los periodistas que tienen una visión social y progresista de la sociedad, acudimos a las redes de Internet, para crear nuestros propios servicios de información, para tratar de multiplicar la verdad objetiva de las sociedades en que vivimos. No podemos alinearnos con obscuros intereses internacionales, que predican una sola verdad, la del capitalismo deshumanizado que busca imponer un modelo ajeno a las necesidades de los ciudadanos, poniendo el valor monetario y la importancia de sus ganancias, sobre las necesidades prioritarias de la humanidad.

La necesidad de una red comunicacional contra el monopolio de prensa
El fenómeno de la globalización y la concentración de los medios en manos privadas ha devenido en una nueva forma tendenciosa y dirigida de la información mundial. Al igual que se hacen campañas para vender un producto en el mercado, con el uso del marketing, en las campañas de publicidad, se hace con la información, armado en cada campaña de desinformación, un objetivo mediático, que será multiplicado a nivel regional o mundial.
Cuando hablamos de la información objetiva, surge la pregunta como definimos ese concepto, allí entra la parte subjetiva, que condiciona el tratamiento de la noticia o el comunicado que vamos a difundir. Las tendencias mundiales y regionales están condicionadas por intereses privados, en la defensa de un modelo capitalista, lo que pasa a ser la base de su línea editorial. Sobre estos conceptos, trabajan las agencias de prensa y los medios impresos.

Adoptamos la vía del Internet para enfrentar el monopolio de la información
El Internet nos permite establecer un nexo entre nuestros medios y los lectores, este alojamiento nos sirve como fuente para la comunicación interactiva. El crecimiento de este periodismo en línea, con un concepto de veracidad y verificación de la información, nos permite crear confiabilidad en el usuario. Debemos desarrollarlo con profesionalidad, con anticipación a los hechos, con una clara transparencia y bajo conceptos éticos.
El Internet bien utilizado como medio de información es una importante herramienta de trabajo que facilita en gran medida la labor de los periodistas, si sabemos buscar la información adecuada. Es una herramienta tecnológica y utilizándola bien, podemos brindarle al usuario un producto final confiable, útil y profundo para que conozcan la verdadera información.
La Red sigue siendo para la mayoría de los periodistas y usuarios un laberinto de distintas informaciones, que a veces nos genera desconfianza por sus volúmenes. Esto implica un importante trabajo de selección, conocer cuales lugares o informes tienen credibilidad. Como editores independientes, debemos crear mecanismos de selección basados en profundas investigaciones, porque la red no está exenta de manipulaciones, de páginas Web o impresos digitalizados que adoptan o defienden los intereses privados de la comunicación.

La necesidad de que nuestros medios alternativos tengan responsabilidad con la información
El asumir nuestro papel de medios independientes no implica una libertad irresponsable de la información. Debemos ser extremadamente cuidadosos en lo que difundimos. Para no caer en la falta de veracidad de muchos medios privados, que aplican el sensacionalismo o el ataque personalizado, sin verificar o tener pruebas de lo que están publicando, despreciando de esa manera los efectos que esa noticia pueda generar.
Tampoco debemos caer en nuestros artículos en mañas de la prensa amarilla, como calificar o denigrar a la persona involucrada en el hecho que vamos a informar. Nuestro idioma español es muy rico en adjetivos, que bien utilizados son tan o mas fuertes que un insulto o grosería. Nuestra prensa debe ser ejemplo en el tratamiento de la información, para demostrar que nuestros artículos son incuestionables. Que no puedan ser invalidados por un problema de forma, desvirtuando así nuestro contenido y la verdad de los hechos que estamos difundiendo.

Los medios alternativos deben crear proyectos de trabajo conjunto
Enfrentar un mundo globalizado con grandes monopolios de información, nos obliga a crear redes, eventos e intercambios de espacios, para difundir nuestros artículos. Si estamos divididos y nuestros medios actúan de manera unilateral, no podremos enfrentar eficazmente la masiva desinformación mundial. Concebir una vía alternativa de información, debe ser sustentado en una gran creatividad, debemos aprender a usar el olfato comunicacional, para manejar la estructuración de la información, para que sirva en la lucha ideológica.
Los medios alternativos o comunales deben crear e innovar la forma de hacer radio, televisión y medios de impresos, para romper con el esquema alienante de los medios privados, porque el contenido de nuestra información, denuncia, la creación es la base de nuestro trabajo. También debemos comprender que la forma de redacción de un artículo de prensa tiene una estructura, tiene conceptos, elementos que son el resultado de experiencias y estudios de los comunicadores populares y periodistas comprometidos socialmente. En ese sentido debemos aprender a usar la técnica y el saber popular, para poder concebir medios alternativos eficaces, combativos, con sabiduría y unidad entre los comunicadores, para poder enfrentar a los medios privados de prensa y sus campañas mediáticas.
Fuente original: http://barometrointernacional.bligoo.com.ve

29 enero 2014

Control político y miedo capitalista




El miedo es consustancial al ser humano. Nos mantiene alerta para no caer en la indolencia y la apatía extrema. Tener miedo puede salvarnos la vida, al hacernos detectar peligros latentes o inmediatos, lo que provoca y activa respuestas contrarias a la causa que nos atemoriza, aflige o amenaza. Cuando salta la alarma, todo el organismo se pone a trabajar para resolver el conflicto existencial de la mejor manera posible. Otra cosa es que ese miedo sea inducido por el sistema social con el fin de ejercer poder y control sobre cada sujeto individual. Es lo que sucede ahora en las sociedades de consumo neoliberales, a los miedos innatos o naturales se agregan los miedos creados por la estructura de dominación económica. Estos miedos de segundo grado, elaborados por la ideología capitalista, tienen consecuencias muy graves a escala particular y colectiva, entrando de lleno en la esfera de la política común.  Valiéndonos de la psicología clásica, podemos señalar que las estrategias de defensa anti-miedo son cuatro: escapar ante el peligro inminente, oponer resistencia y luchar, quedarnos inmóviles hasta que pase el vendaval o bien someternos a las furias desatadas del destino de modo incondicional. Elegir una u otra opción depende de las circunstancias íntimas y ambientales, de la adaptación al entorno y de la postura crítica de cada individuo. El efecto contagio y de mimesis colectiva juega un papel destacado en la toma de decisión política, aunque lo más urgente y relevante sea mantener la vida propia. Traduzcamos vida propia por no perder el empleo o el estatus, la capacidad imperiosa de adquirir bienes de primera necesidad, de la presión de los círculos de convivencia más próximos y de la dignidad o autoestima privada. Son factores complicados de sopesar con exactitud, concretos pero difíciles de mensurar. Sobre ellos actúa la ideología hegemónica del régimen capitalista, cultura, idiosincrasia histórica, leyes y tradiciones locales, para dirigir a la masa por caminos y decisiones acordes con los intereses de la elite o castas dominantes.
Ese miedo es más palpable desde el advenimiento de la crisis que hoy todavía padecemos. La globalidad pretende la sumisión incondicional de la ciudadanía mundial en su totalidad, empresa casi imposible de conseguir solo con la sugestión ideológica y la seducción publicitaria. Sin embargo, el control es bastante efectivo. Para las ovejas que se descarrían están las cárceles, la porra policial, la patada militar o el ostracismo social de la indigencia. Son soluciones expeditivas de último recurso. En sociedades debidamente formateadas es menos costoso y violento ejercer el control sibilino de las conductas cotidianas mediante la extensión del miedo social.
Antes citábamos las estrategias psicológicas para superar o aliviar el miedo. Entremos a diseccionarlas brevemente por separado.
La huida a la carrera, metafóricamente hablando sin excesivas formalidades conceptuales, es la salida que adoptan los suicidas, los que esperan a que amaine el temporal escondidos en zulos alejados del conflicto social y los que jamás se detienen a pensar críticamente por sí mismos y relacionarse de igual a igual con el otro. Al otro lado de la huida está dispuesto un sorteo mefistofélico: el precipicio abismal o el éxtasis paradisíaco, el infierno o el cielo, la mala conciencia o la muerte sentimental. Huir significa eludir la solidaridad con el otro, con la familia, con tu clase social. Volver a empezar después lanzarse a la escapada solitaria tiene costes muy elevados, llevar el estigma de la indignidad hasta la misma muerte, la que hemos evitado por puro azar inefable.
Enfrentarse al tsunami que se nos viene encima requiere coraje, equilibrio mental y dominio de sí mismo. Puede ser también que nos hallemos, por exceso de confianza, ante una temeridad absoluta por no haber analizado correctamente los pros y los contras del evento en cuestión. En ese caso, estaríamos ante un perfil heroico más allá de lo humano, en una dimensión mítica de la existencia, un aquí y ahora totalizador jugado a cara o cruz. Morir y vivir en un solo acto, que asimismo podría interpretarse en ocasiones puntuales como un salto al vacío o huida encubierta con recompensa en la eternidad, actitud típica de fundamentalistas dogmáticos entregados al sino inescrutable de algún credo esotérico o religioso. Luchar contra el peligro, la realidad que habitamos, no obstante lo dicho, representa mayoritariamente una actitud valiente y mesurada, una postura que busca y nos vincula al semejante para constituir una fuerza más poderosa que tenga éxito contra el peligro que acecha. Es la posición más emblemática de los revolucionarios, los trabajadores con conciencia de clase y de gentes rebeldes que no adoptan por obligación impuesta al orden establecido. Una variante negativa de esta tipología política son las masas alienadas que se adhieren a los cantos de sirena del fascismo o del entretenimiento estéril del espectáculo capitalista.
Quedarse parados o hacerse el muerto para que los rayos no reparen en nosotros es tanto como apostar a la ruleta rusa o a la veleidosa fortuna. Puede suceder que el miedo atenace e impida el movimiento, otras veces será por iniciativa personal con el propósito de pasar desapercibidos en medio de la tormenta mientras el pánico empuja al resto a salir en estampida. Se trata de un nicho psicológico de caracteres egoístas a ultranza o de marginados sin futuro de largo recorrido vencidos irremisiblemente por la desdicha personal, en cualquiera de los dos amplios supuestos de individuos desconectados de la convivencia social bien por pertenecer a las clases pudientes o los despojados de la mínima condición humana por los avatares de la estructura capital-trabajo.
El cuarto factor al que aludíamos en párrafos precedentes se refería a la estrategia, inteligente sin duda alguna aunque con efectos secundarios que pueden dejar secuelas de por vida, de aceptar la sumisión al statu quo y colaborar con el régimen de explotación capitalista. Antes de aceptar la esclavitud o rendición absoluta a las normas legales y los estereotipos culturales, hay que hacer violencia de las ideas propias y abjurar de planteamientos políticos contractuales o negociados, en definitiva, renunciar a la libertad de ser uno mismo. En sentido diametralmente contrario, podría argüirse que el sometimiento no siempre es real porque el sujeto utiliza la sumisión de forma ficticia, a la espera de tiempos mejores para quitarse el traje provisional de masoquista y saltar al ruedo político en igualdad de condiciones que sus antagonistas del complejo ideológico y económico que le oprime. Así es, la sumisión tiene dos caras, una asumida e interiorizada en actos y pensamientos y otra táctica, de nadar y guardar la ropa para alcanzar un porvenir más favorable para la lucha a plena luz.
El miedo inducido, como hemos visto a grandes rasgos, está directamente relacionado con la estructura capitalista. El capitalismo produce miedo en forma de ideología, imposiciones irracionales y prohibiciones legales. De esta manera, ejerce un poder invisible en la gente común. El miedo es la sustancia intangible más eficaz para crear mayorías silenciosas que solo buscan sobrevivir a toda costa y que la existencia pase sin sobresaltos extraordinarios, mayoría silenciosa nunca irreversible pero de textura no demasiado moldeable ni abierta a aventuras democráticas radicales, a no ser que sean movilizadas a través de emociones y pasiones fáciles de digerir conducidas por iconos mediáticos reconocibles al instante.
En mayor o menor medida, casi todos participamos a la vez de todas las estrategias relatadas, si bien casi siempre hay alguna más preponderante en función de nuestras circunstancias personales. Combatir el miedo escénico de manera colectiva es ir directamente a desactivar las causas profundas que provocan las injusticias de la globalidad. Tener miedo no es de cobardes, sí lo es en cambio hacer del miedo capitalista nuestro único hogar posible. Desde que nacemos estamos modificando los alrededores internos y nuestro propio entorno, forma parte de nuestra esencia constitutiva. Si nos dejamos llevar por el capitalismo, el sistema es el que nos transformará a nosotros en simple mercancía en provecho ajeno, monigotes en manos de un destino sin futuro ni libertad. La mayoría silenciosa que calla y otorga ante los desmanes del neoliberalismo no es más que la cristalización de algunas estrategias ensayadas de modo innato por el ser humano para combatir el miedo psicológico artificial inducido por el capitalismo: huidas irresponsables, quietud insolidaria y sumisión visceral al orden establecido. Que el miedo cambie de bando y mire a las alturas no es asunto fácil ni baladí. Entablar diálogo sincero y sin tapujos con el otro puede ser el primer paso a dar, tal vez el principio de una gran amistad como en la famosa frase de Rick-Humphrey Bogart al inspector Renault-Claude Rains en la legendaria película Casablanca. Miedos íntimos compartidos abren espacios a la esperanza colectiva.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

28 enero 2014

¿Por qué no estalla una revuelta de clase media en EE.UU.?


 

Los ingresos de los estadounidensesse disminuyen, cada vez más personas engrosan las filas de la pobreza y casi toda la riqueza llena los bolsillos de los más ricos. ¿Por qué los estadounidenses no se rebelan contra el sistema?

Robert B. Reich, economista y político estadounidense que ocupó el cargo de secretario de Trabajo durante el mandato de Bill Clinton destaca en un artículo que, si bien la respuesta es compleja, confluyen tres razones que lo explican.  

En primer lugar, la clase trabajadora está paralizada por el temor a perder los puestos de trabajo y los salarios que ya tiene.

"Nadie tiene seguridad laboral. La última cosa que quieren hacer es montar un escándalo y arriesgar lo poco que tienen", explica Robert B. Reich.

En segundo lugar, el economista hace notar que los estudiantes no se atreven a cambiar la situación y a zarandear el barco.



“En las décadas pasadas los estudiantes fueron una fuerza importante para el cambio social. Ellos desempeñaron un papel activo en el movimiento de los derechos civiles, de la libertad de expresión, y en contra de la guerra del Vietnam", señala Reich.



"Pero los estudiantes de hoy no quieren hacer un escándalo. Están cargados de deuda. Desde 1999 la deuda estudiantil ha aumentado en más de un 500%, mientras el promedio de salario inicial para los graduados se ha reducido un 10%, ajustado por la inflación. Las deudas de los estudiantes no pueden ser canceladas en quiebra. El incumplimiento lleva sanciones", recuerda.

Como tercera razón Reich destaca a la opinión pública, que se ha vuelto tan "cínica" que muchos creen que la reforma no es posible.



"Cuando se les preguntó si creen que el Gobierno va a hacer lo correcto en la mayoría de los casos, menos del 20% de los estadounidenses creía que sí. Hace cincuenta años cuando esa pregunta se formuló por primera vez en las encuestas, el porcentaje fue de más del 75%”, explica Reich.

"En algún momento, las personas trabajadoras, estudiantes y el público en general se cansará de la situación. Harán reclamaciones a nuestra economía y a nuestra democracia. Esta ha sido la principal lección de la historia estadounidense", indica.

"La reforma es menos arriesgada que la revolución, pero cuanto más esperemos, más probable resultará la última”, concluye.



Robert B. Reich, economista y político estadounidense que ocupó el cargo de secretario de Trabajo durante el mandato de Bill Clinton destaca en un artículo que, si bien la respuesta es compleja, confluyen tres razones que lo explican.  

En primer lugar, la clase trabajadora está paralizada por el temor a perder los puestos de trabajo y los salarios que ya tiene.
 
"Nadie tiene seguridad laboral. La última cosa que quieren hacer es montar un escándalo y arriesgar lo poco que tienen", explica Robert B. Reich.
 
En segundo lugar, el economista hace notar que los estudiantes no se atreven a cambiar la situación y a zarandear el barco.
 
“En las décadas pasadas los estudiantes fueron una fuerza importante para el cambio social. Ellos desempeñaron un papel activo en el movimiento de los derechos civiles, de la libertad de expresión, y en contra de la guerra del Vietnam", señala Reich.
 
"Pero los estudiantes de hoy no quieren hacer un escándalo. Están cargados de deuda. Desde 1999 la deuda estudiantil ha aumentado en más de un 500%, mientras el promedio de salario inicial para los graduados se ha reducido un 10%, ajustado por la inflación. Las deudas de los estudiantes no pueden ser canceladas en quiebra. El incumplimiento lleva sanciones", recuerda.
 
Como tercera razón Reich destaca a la opinión pública, que se ha vuelto tan "cínica" que muchos creen que la reforma no es posible.
 
"Cuando se les preguntó si creen que el Gobierno va a hacer lo correcto en la mayoría de los casos, menos del 20% de los estadounidenses creía que sí. Hace cincuenta años cuando esa pregunta se formuló por primera vez en las encuestas, el porcentaje fue de más del 75%”, explica Reich.
 
"En algún momento, las personas trabajadoras, estudiantes y el público en general se cansará de la situación. Harán reclamaciones a nuestra economía y a nuestra democracia. Esta ha sido la principal lección de la historia estadounidense", indica.
 
"La reforma es menos arriesgada que la revolución, pero cuanto más esperemos, más probable resultará la última”, concluye.

Texto completo en: http://actualidad.rt.com/economia/view/118256-eeuu-crisis-estalla-revuelta-clase-media
Robert B. Reich, economista y político estadounidense que ocupó el cargo de secretario de Trabajo durante el mandato de Bill Clinton destaca en un artículo que, si bien la respuesta es compleja, confluyen tres razones que lo explican.  

En primer lugar, la clase trabajadora está paralizada por el temor a perder los puestos de trabajo y los salarios que ya tiene.
 
"Nadie tiene seguridad laboral. La última cosa que quieren hacer es montar un escándalo y arriesgar lo poco que tienen", explica Robert B. Reich.
 
En segundo lugar, el economista hace notar que los estudiantes no se atreven a cambiar la situación y a zarandear el barco.
 
“En las décadas pasadas los estudiantes fueron una fuerza importante para el cambio social. Ellos desempeñaron un papel activo en el movimiento de los derechos civiles, de la libertad de expresión, y en contra de la guerra del Vietnam", señala Reich.
 
"Pero los estudiantes de hoy no quieren hacer un escándalo. Están cargados de deuda. Desde 1999 la deuda estudiantil ha aumentado en más de un 500%, mientras el promedio de salario inicial para los graduados se ha reducido un 10%, ajustado por la inflación. Las deudas de los estudiantes no pueden ser canceladas en quiebra. El incumplimiento lleva sanciones", recuerda.
 
Como tercera razón Reich destaca a la opinión pública, que se ha vuelto tan "cínica" que muchos creen que la reforma no es posible.
 
"Cuando se les preguntó si creen que el Gobierno va a hacer lo correcto en la mayoría de los casos, menos del 20% de los estadounidenses creía que sí. Hace cincuenta años cuando esa pregunta se formuló por primera vez en las encuestas, el porcentaje fue de más del 75%”, explica Reich.
 
"En algún momento, las personas trabajadoras, estudiantes y el público en general se cansará de la situación. Harán reclamaciones a nuestra economía y a nuestra democracia. Esta ha sido la principal lección de la historia estadounidense", indica.
 
"La reforma es menos arriesgada que la revolución, pero cuanto más esperemos, más probable resultará la última”, concluye.

Texto completo en: http://actualidad.rt.com/economia/view/118256-eeuu-crisis-estalla-revuelta-clase-media




 



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Los ingresos de los estadounidensesse disminuyen, cada vez más personas engrosan las filas de la pobreza y casi toda la riqueza llena los bolsillos de los más ricos. ¿Por qué los estadounidenses no se rebelan contra el sistema?

Texto completo en: http://actualidad.rt.com/economia/view/118256-eeuu-crisis-estalla-revuelta-clase-media










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Texto completo en: http://actualidad.rt.com/economia/view/118256-eeuu-crisis-estalla-revuelta-clase-media
Los ingresos de los estadounidensesse disminuyen, cada vez más personas engrosan las filas de la pobreza y casi toda la riqueza llena los bolsillos de los más ricos. ¿Por qué los estadounidenses no se rebelan contra el sistema?

Texto completo en: http://actualidad.rt.com/economia/view/118256-eeuu-crisis-estalla-revuelta-clase-media.

Chile-Perú : Los trabajadores ante el fallo de La Haya




Ante el  fallo de la Corte Internacional de La Haya, que definió la delimitación marítima de la frontera entre el Perú y Chile, los llamados “patrióticos” de los distintos actores políticos y empresariales resuenan en diversos medios intentando configurar un ambiente de “unidad nacional y de paz” entre peruanos. Sin duda, se trata de hermanarnos a los que nos encontramos en franco conflicto: al gobierno con el pueblo víctima de sus ataques como la ley del servicio civil y la ley del profesorado; a empresarios con obreros sobreexplotados, despedidos y con pliegos sin solución; a empresas mineras con comunidades cuyas tierras son invadidas; a estudiantes con autoridades universitarias corruptas y privatizadoras de la educación.
Tan conmovedora es la perorata“patriótica” que ya algunos se comen el cuento. Como los dirigentes de la CGTP que convocan a sus bases, abrumados por problemas laborales, a la “unidad y paz”con los empresarios.
Hay que decirlo con todas sus letras: esos llamados son pura hipocresía. Para el gobierno y los empresarios primero están los negocios. Y los negocios no tienen bandera ni patria. Por ello en su actuar cotidiano ambos pisotean nuestra soberanía nacional.
Son ellos los que han entregado el país a las multinacionales de la minería, del petróleo y del gas, los verdaderos dueños del Perú, multiplicando varias veces el saqueo de la colonización española. Son ellos los que nos han sometido al país a varios tratados comerciales que han hecho del Perú el país de las “oportunidades”, y nos han sujetado a organismos internacionales como el FMI y el Banco Mundial, y a gobiernos imperiales como el de Obama y Rajoy.
Ante todos estos verdaderos piratas, los que hoy dicen defender la “patria”, se comportan como serviles. Tan serviles que incluso actúan como sus mercenarios. Ollanta ha enfrentado a sangre y fuego a los pueblos de Cajamarca y Espinar en defensa de los intereses de las Newmont y Xstrata. Alan García es responsable de la muerte de decenas de peruanos en el “baguazo” defendiendo el TLC con Estados Unidos y los intereses de las petroleras. Alejandro Toledo es responsable por las muertes en Arequipa y Puno en defensa de las privatizaciones.
Pero ante Chile, un país de nuestra misma condición, a estos mismos señores se les inflama el pecho de nacionalismo. No estamos ante un partido de futbol. Estamos ante un hecho político donde estos auténticos vendepatrias buscan réditos con fines electorales.
Sin embargo, el fallo de La Haya, donde se piensa que algo ganó el Perú, es una especie de reivindicación histórica ante la herida no cicatrizada por el conflicto de 1879, la llamada“Guerra del Pacífico”. Si de eso se trata, sucederá exactamente al revés de lo que se espera, porque con el fallo, aun cuanto se declare la soberanía del Perú sobre el trecho de mar en disputa, se zanjará en forma definitiva el problema histórico con Chile, y a voltear la página se ha dicho. ¿Dónde está el“nacionalista” Ollanta Humala que alguna vez marchó con banderas peruanas por la frontera?

¿Quién gana con el fallo?
Definitivamente los trabajadores no ganamos nada. La zona en litigio es particularmente rica en biomasa marina, razón por la cual las grandes empresas dedicadas al rubro de la pesca tienen enormes intereses en que un fallo favorable al Estado peruano les permita ingresar a explotar una porción adicional de mar que valorizan en US$ 200 millones mensuales, tal como hoy hacen las empresas pesqueras chilenas.
Pero el tema no queda ahí. No sólo serán esas grandes empresas las que se beneficiarán de una posible delimitación favorable a la demanda del Estado peruano: además la Sociedad Nacional de Pesquería, así como la CONFIEP, vienen demandando al gobierno que se permita la explotación de los recursos de mar desde la milla 1, tal como sucede en Chile, y no desde la milla 10, como sucede en el Perú en la actualidad.
Así ocurre en todo: somos peruanos, pero los trabajadores tenemos nuestra fuerza de trabajo. Los dueños de las tierras, fábricas, bancos y del mar, es propiedad de los capitalistas, y entre ellos quien domina es el imperialismo.

Perú y Chile
Sin embargo, es evidente que no hay ninguna posibilidad que el fallo lleve a nuestros pueblos a una nueva guerra. Ambos países están integrados comercialmente. Los empresarios peruanos tienen más de US$ 10 mil millones invertidos en Chile, y los empresarios chilenos más de US$ 16 mil millones en el Perú. El emblema de la cocina peruana, Gastón Acurio, es uno de los mayores inversionistas en el país sureño.
Además, en Chile hay más de 70 mil peruanos trabajando, quienes remesan dinero a sus parientes del Perú, y en la frontera hay una intensa actividad comercial: Tacna recibe miles de visitantes chilenos que gastan 24 millones de dólares al mes. Y en camino hay más negocios comunes, en el marco de la “Alianza del Pacífico”, bloque comercial que cuenta con la presencia de Colombia y México y que se proyecta hacia el Asia-Pacífico.
Por eso mismo, en ambos países los gobiernos y gremios empresariales se están empeñando, a última hora, en bajar el tono de sus discursos chauvinistas, para resaltar que el fallo al zanjar definitivamente el tema fronterizo dará inicio a una nueva etapa en las relaciones de ambos países.

La “unidad nacional”
Entonces, ¿a qué viene tanta alharaca sobre la “unidad nacional”? La respuesta la ha dado el propio Humala: la“unidad nacional” no es sólo para el fallo, sino para después de él. Para apoyar al gobierno y sus medidas.
Un gobierno que cada día cae en las encuestas, que es vilipendiado desde todos los sectores, que enfrenta conflictos como la de los estatales contra la ley del servicio civil y de los pueblos los Cajamarca y Tía María en defensa de sus tierras, necesita un respiro. Y para ello utiliza el tema nacional de La Haya. Necesita ese respiro para seguir atacando, porque Humala con la patronal tienen aún pendiente un paquete de medidas, como la reciente privatización de PETROPERÚ, o como el intento de modificar el Código Penal que hace inimputables a los policías y miembros del ejército que maten a alguien “en ejercicio de sus funciones”, es decir, una verdadera carta blanca para matar a lo que protestan a diario.

Una posición de clase
Las organizaciones de los trabajadores y el pueblo que han venido luchando no pueden hacer parte de dicho coro sin entrar en flagrante contradicción con sus propios intereses.
En defensa de la soberanía nacional, los trabajadores, ante todo, estamos contra la entrega del país a las multinacionales y luchamos por nuestra independencia del dominio del imperialismo, pues sólo en el marco de nuestra soberanía e independencia como nación, podemos aspirar a un salario justo y a un trabajo digno. Y ante el diferendo marítimo en manos de la Corte de La Haya, dejamos a cada cual con su criterio porque los trabajadores históricamente luchamos por la unidad de la patria latinoamericana por la que soñó y luchó Bolívar, lo que solo será posible cuando acabemos con el poder de los capitalistas y gobernemos los trabajadores.
Así como se unen nuestros explotadores para hacer negocios y entregar juntos nuestros recursos naturales al imperialismo, los trabajadores también necesitamos unirnos más que nunca con los trabajadores y el pueblo pobre de Chile, para defender la soberanía de nuestras naciones y unir nuestras luchas contra los capitalistas y gobiernos que nos explotan y oprimen, en la perspectiva de construir un mundo mejor para nuestros pueblos.

El rastrero rol de la “izquierda”
Sin embargo, haciendo uso de su ya común poca vergüenza, la “izquierda” agrupada en el recién formado Frente Amplio, junto a los burócratas de la CGTP, se han sumado al coro nacional junto al APRA, el PPC, Perú Posible, la CONFIEP y el gobierno de Humala, incluso con invocaciones por la “paz y unidad”.
La “paz y unidad” es la que practican estos señores todos los días con el gobierno y la patronal, mientras los trabajadores tenemos que lidiar solos con nuestros problemas y luchas.
El FA y la CGTP lo que en realidad buscan es hacer buena nota para ser aceptados por los patronos como opción electoral, aun al precio de pretender que los trabajadores y pueblos dejemos de luchar por nuestros propios intereses, e intentando que se diluyan las profundas y verdaderas fronteras de clase que nos separan de los explotadores y sus sirvientes.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

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