ras suspensión de nombramiento de Ingrid Suárez como contralora, oposición advierte que todo el proceso devino en viciado. | |||||
| Designación sería declarada nula | |||||
| Parlamentarios de oposición opinaron ayer que la Comisión Permanente del Congreso deberá anular mañana mismo no sólo el nombramiento de Ingrid Suárez como Contralora General de la República, sino todo el proceso de evaluación y selección que devino en viciado desde el inicio. Ello en vista que la cuestionada recomendada del ex ministro Rafael Rey tampoco habría estudiado en la Universidad de Berkeley, y ni siquiera adjuntó su partida de nacimiento al currículo que presentó ante la comisión Webb, promovida por el premier Yehude Simon. Según Yonhy Lescano, vocero de la bancada Alianza Parlamentaria, Suárez mintió al dar a conocer las precisiones del contenido de su currículum vitae, al que no adjuntó documentos probatorios, tal como supuestamente exigió el reglamento confeccionado por la comisión Webb que se encargó de evaluar a los postulantes al cargo de contralor. “Sin embargo, ahora los (legisladores) apristas quieren curarse en salud y dicen que van a anular el nombramiento, cuando debieron evitar su designación con todas las pruebas mostradas”, añadió. El congresista Mauricio Mulder dijo el viernes que sería grave si se comprueba que la candidata a contralora presentó un documento falso y Mercedes Cabanillas dejó entrever responsabilidad de la comisión Web. Pero a la información proveniente de la Universidad de Gijón, España, que señala que Suárez no estudió en dicha institución, se suma otro hecho igualmente grave: Súarez habría presentado un certificado de estudios de la Universidad de Berkeley sin su nombre por lo que el viernes pasado la junta de portavoces ofició a ese centro de estudios para que informe si efectivamente siguió cursos ahí o no. Al respecto, el vocero nacionalista, Fredy Otárola, dijo que en este caso se debe anular todo el proceso. Además, añadió, se debe permitir que la oposición proponga al nuevo candidato. La congresista de Unión por el Perú, Karina Beteta, señaló que la designación de la candidata del presidente Alan García, debió ser anulada y no sólo suspendida por el Parlamento ante la gravedad de los hechos puestos al descubierto recientemente. Añadió que el jefe de Estado debe enviar otra terna de candidatos para que el Parlamento la evalúe. Marco Cáceres Redacción : diario la primera | |||||
Para tener Presente
"Los Maestros, al ponernos al servicio del Estado, no hemos vendido nuestra conciencia ni hipotecado nuestras opiniones, ni hemos perdido nuestra ciudadanía. El hecho de recibir una suma mensual de dinero significa sólo el pago de nuestros servicios profesionales, pero no el pago de un silencio y de una conformidad que repugna. Quienes pretenden que el maestro debe "callar, obedecer y trabajar", están en un error, y cometen un insulto a la dignidad humana... ". José Antonio Encinas
¿REFORMA EDUCATIVA?
¿Reforma educativa para mejorar la calidad académica? Es posible esto sin atender el rezago educativo en materia de infraestructura en zonas marginales, con estudiantes mal alimentados y desnutridos, sin planes de estudio acorde a las necesidades de la población.
Evaluar a los maestros, ¿Quiénes, las instituciones corruptas del Estado? ¿La Ministra Bachiller que no sabe quien proclamó la independencia del Perú? ¿Los intelectuales “expertos” de la televisión? ¿Los periodistas mercenarios asalariados de la gran empresa?
ley de reforma magisterial y la destitucion por inasistencia y tardanza
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26 enero 2009
Designación sería declarada nula
25 enero 2009
Soraya la contralora
Soraya la contralora
El contralor de la República es un cargo que ha permanecido secuestrado desde el primer gobierno de García, cuando fue nombrada a Luz Áurea Sáenz, una firme militante aprista que por eso no podía controlar a sus propios compañeros ni al gobierno.
Ciertamente, con Fujimori la cosa ya no se trataba de una Contraloría partidarizada y encubridora, sino de una mafiosa que participaba del saqueo de la cosa pública, hasta el 2000, cuando se inició la llamada “transición” y los actores del poder fueron rápidamente sustituidos abriéndose oportunidades que terminarían desperdiciadas.
A comienzos del 2001 conocí al contralor encargado, el doctor Jorge Guzmán Rodríguez, quien sustituyó a Carmen Higaona, sometida a varios procesos. El contralor en funciones estaba interesado en crear redes de fiscalización popular y en abrir la escuela de capacitación de líderes sociales en manejo de herramientas de control.
De eso hablamos e hicimos planes que parecían alucinantes, pero mostraban una vía para romper la torre de cristal en que permanece esta institución, cuyo objeto es desconfiar del resto del Estado para someterlo a un estricto control y eso requería no sólo soportes técnicos sino sociales. Según supe en esos días, Toledo dijo que no quería saber nada de Guzmán, porque alguien le había dicho que venía de la escuela de Cussianovich (fue su subcontralor), que peleaba abiertamente con el presidente.
Ahí empezó la era Matute, es decir Toledo forzó el reemplazo del interino por un amigo cercano sin los requisitos académicos para el cargo y para nombrarlo pactó en secreto con el APRA una situación de excepción, que luego iba a tener enorme significado. El contralor ya no fue sólo un brazo del partido o un cómplice del presidente, sino a la vez un equilibrista entre el gobierno y una oposición ventajista.
Este sistema permitió que Toledo cumpla cinco años en el poder sin que avance una sola investigación importante y estuvo vigente dos años con Alan García. Y para Genaro casi no hubo diferencia entre uno y otro. En octubre del 2008 se acabó el período de Matute y este dejó a gente de confianza al frente, como si confiara en que el gobierno se demoraría y pasaría apuros para nombrar al sustituto.
Es lo que estamos viendo con Soraya Suárez, la primera contralora suspendida antes de ejercer. También con ella se quiso hacer aquello del compromiso entre el oficialismo y la oposición más cortesana (fujimorismo y PPC), a sabiendas que tenía serios puntos vulnerables, por tanto manipulables.
Pero no está funcionando como el 2001. A García le está costando demasiado tener una contralora que no parezca su amiga ni le haga problemas.
Raul Wienner: diario la primera
22 enero 2009
Vaya Contralora
Vaya Contralora
Qué estupendo. La señorita que firmaba como ingeniera sin serlo ya es Contralora General de la República.
No es de extrañar que esto suceda en un país de impostores y en este carnaval interminable que es nuestra política.
Porque si la encargada de vigilar el manejo ético de la inversión pública tiene la cara lo suficientemente dura como para hacerse pasar por ingeniera –nada menos que en trámites documentarios realizados dentro de una entidad estatal- me dirán ustedes qué cara pondrá cuando el doctor García decida, por ejemplo, que la vista sea gorda (chancha) en el caso de Odebrecht, una de sus amistades más rentables, o cuando ordene que los números cuadren como sea en el caso de la infraestructura que está levantando su socio José Antonio Chang, también ministro de Educación en sus ratos libres.
Tenemos la Contralora General que merecemos.
Total, ¿no es este el reino de las apariencias, de los títulos pomposos y de las instituciones vaciadas de contenido?
Por donde miren se encontrarán con esta pública vocación por la farsa:
a) el magnate de la tele que no paga los sueldos de sus empleados y, amenazado por una decisión judicial, saquea las islas de edición y se las lleva troceadas a un cerro que simula ser cerro cuando, en realidad, es escondrijo y a la guarida de una universidad que tampoco es universidad sino fábrica de cartones;
b) el ministro del Interior que afirma, mientras se aferra al cargo con desesperación, que los asesinos de los policías que él permitió que fueran desarmados a un desalojo campal “ya están prácticamente identificados”, como si eso le lavara la reputación y resucitara a los muertos;
c) el ministro que sale con una patada en el trasero y afirma que se va “porque me han ofrecido un puesto en el extranjero”, cuando del extranjero precisamente lo trajeron para que se hiciera cargo de un puesto con el que no pudo;
d) el ministro que vuelve después de seis meses de vacaciones y ahora sí está dispuesto a aflojar el control del gasto público, como si no supiéramos que su salida se debió a que se resistía al desorden voluntarista (y presidencial) que ahora sí le parece bien;
e) el pobre ministro de Relaciones Exteriores, que no puede responder las groserías que el cachaco chileno Cheyre le ha dedicado al Perú nada menos que en “El País”, demostrando por enésima vez el tal canciller con minúsculas que padece de ese desánimo nublado, de esa voluntad de soponcio tan frecuente en Lima;
f) la alta oficialidad de la Fuerza Aérea, que se presta al desalojo vil que Pepe Graña y su rotería embilletada han perpetrado en contra de la Escuela de Aviación Civil de Collique, después de comprar 64 hectáreas a menos de 30 dólares el metro cuadrado y de burlar todas las normas que sobre donaciones rigen en el Perú.
Podría seguir, pero para qué.
La impostura es la norma. Aquí casi nada es lo que parece y casi nadie hace lo que dice y casi nadie dice lo que hace y todo es un fandango de sombras y un carnaval manido.
El subcanciller subcontesta desde la infraestrategia de política exterior que fabrican los subarrendatarios de Torre Tagle. Y el subministro del Interior defiende al cuasigeneral de la semipolicía. Y en la Contraloría, ya vuelta dilación y silencio gracias al tal Matute, ahora va la señora ingeniera que no lo era pero que así se hacía llamar en documentos con su firma. Todo en orden.
El cáncer del Perú es la mentira, no la pobreza. Y hasta el latrocinio entra, como concepto, en la acepción de la mentira. Porque los que más roban son los que más fingen desfallecer por los demás.
En este predicamento, no me sorprende que la señora Ingrid Suárez sea la Contralora perfecta del segundo alanismo.
Lo que el Perú necesita no es una revolución. Lo que el Perú necesita es un polígrafo.
César Hildebrandt : diario la primera
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