¡INAPLICABILIDAD DE LEY Nº29944 LEY DE REFORMA MAGISTERIAL; PAGO INMEDIATO DEL 30% POR PREPARACION DE CLASES Y EVALUACION!

Para tener Presente

"Los Maestros, al ponernos al servicio del Estado, no hemos vendido nuestra conciencia ni hipotecado nuestras opiniones, ni hemos perdido nuestra ciudadanía. El hecho de recibir una suma mensual de dinero significa sólo el pago de nuestros servicios profesionales, pero no el pago de un silencio y de una conformidad que repugna. Quienes pretenden que el maestro debe "callar, obedecer y trabajar", están en un error, y cometen un insulto a la dignidad humana... ". José Antonio Encinas

¿REFORMA EDUCATIVA?

¿Reforma educativa para mejorar la calidad académica? Es posible esto sin atender el rezago educativo en materia de infraestructura en zonas marginales, con estudiantes mal alimentados y desnutridos, sin planes de estudio acorde a las necesidades de la población.

Evaluar a los maestros, ¿Quiénes, las instituciones corruptas del Estado? ¿La Ministra Bachiller que no sabe quien proclamó la independencia del Perú? ¿Los intelectuales “expertos” de la televisión? ¿Los periodistas mercenarios asalariados de la gran empresa?


ley de reforma magisterial y la destitucion por inasistencia y tardanza

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09 diciembre 2012

“No puede ser verdad lo que estoy viendo, / no puede ser verdad, pero hay victimas”.

ARREBATANDO LOS DERECHOS Y ACHICANDO EL ESTADO. 
Y ¿NOSOTROS?
NO DIJIMOS, NI HICIMOS NADA
¿QUIEN MANDA A QUIEN?




Primero fueron los maestros, a ellos con el pretexto de mejorar la carrera magisterial, de un zarpazo  les ARREBATARON sus derechos adquiridos: estabilidad, igualdad ante la ley, salud, boificacion x 30 % y otros. PERO COMO  NOSOTROS NO ERAMOS MAESTROS, NO DIJIMOS NI HICIMOS NADA.

Ahora  son a los Policias y las FF.AA, con el mismo pretexto  de mejorar  la carrea militar policial, de otro zarpazo les ARREBATAN  sus derchos adquiridos: pensiones, bonificaciones y lo que es mas grave eliminan la cedula viva y la caja militar policial = todo a manos de las AFP. PERO COMO NOSTROS NO SOMOS MILITARES  NI POLICIAS, NO DECIMOS NADA NI HACEMOS NADA.

Luego vendran por los  trabajadores judiciales.....,

Mas tarde vendran por los trabajadores administrativos del estado, ......

 Sin demora vendran por los trabajadores de salud: medicos, enfermeros y otros, .....

Finalmente,  vendran  por los derechos del pueblo: la libertad, la igualdad, la educacion, la salud, el agua, la vivienda, la seguridad  y  todo lo demas......,  Y COMO YA HABRA MAESTROS DIGNOS, POLICIAS VALIENTES, TRABAJADORES HONESTOS, MEDICOS DEL PUEBLO .....

¡¡¡ TODO SE HABRA CONSUMADO.!!!

¿EL PRETEXTO? el mismo de siempre "mejorar la carrera" . 
¿EL OBJETIVO? achicar el estado  y ahorrar el gasto social,  para pagar la deuda externa.

 *.*.*.*.*.*.*.*.*.*

MEJOR LES DEJO AQUI LA NOTA A CERCA DE LOS AUMENTOS Y LA REFORMA  EN LA CARRERA MILTAR POLICIAL.

 
Víctor Mascaro Mosquera, dirigente del Frenade que dice haber leído un borrador de la nueva ley, sostuvo que es “una manera de congelar las pensiones de los militares y Policías en retiro” y manifestó que “la nueva ley perjudicará también a los militares y Policías en actividad, porque establece la reducción de sus pensiones en un 30 por ciento”.
Recordó que la noche del viernes el premier Juan Jiménez no precisó el porcentaje del incremento de los ingresos ni tampoco explicó las características de la reestructuración de las pensiones del mismo personal, lo cual “consideró sospechoso”.

Olivero y Mascaro coincidieron en lamentar que la ley haya sido elaborada por los técnicos del Ministerio de Economía y en enfatizar que la preparación de esa norma debió contar con la participación de los miembros en actividad y en retiro de las Fuerzas Armadas y Policiales.

“El ministro de Economía, Luis Miguel Castilla, es el principal responsable de la elaboración de esta ley que lesiona los derechos de los pensionistas y miembros en actividad y en retiro de las Fuerzas Armadas y la Policía”, sostuvo Mascaro.

EXPECTATIVAEntre tanto, el anuncio de aumentos de sueldos generó expectativas entre los uniformados y actitudes de escepticismo y desconfianza entre militares y Policías en retiro.

La Asociación de Oficiales de las Fuerzas Armadas y la Policía (Adofaip) y el Frente de Defensa Nacional de los Pensionistas y Deudos de las Fuerzas Armadas y Policiales (Frenade) afirmaron que la anunciada Ley de Pensiones y Remuneraciones puede perjudicar a militares y Policías.

El presidente de la Adofaip, coronel retirado del Ejército César Augusto Olivero Varillas, dijo haber leído el borrador de la nueva ley que se publicaría entre hoy y mañana, tras su aprobación por el Ejecutivo en uso de las facultades legislativas concedidas por el Congreso.

Sostuvo que la norma “elimina todos los derechos adquiridos” y busca “deshacerse de todos los pensionistas del Decreto Ley 19846 y estafar a quienes están en actividad”.

“Esta ley quiere eliminar la Caja de Pensiones Militar Policial y reemplazarla por las AFP, que no garantizan una adecuada pensión a los futuros retirados”, dijo.

FUENTE: 
http://www.diariolaprimeraperu.com/online/politica/aumento-sale-este-mes_126432.html

27 marzo 2009

La guerra secreta contra los trabajadores en EE.UU.

La historia del paro que nadie advierte
La guerra secreta contra los trabajadores en EE.UU.

Tom Dispatch

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens


Introducción del editor de TomDispatch

A.I.G., por supuesto, vuelve a las primeras planas - ¡y cómo! No es que haya estado mucho tiempo lejos de las pantallas. Después de haber recibido otra infusión más de dólares de dineros públicos federales, todo el mundo sabe perfectamente que el gigante de los seguros distribuyó otra serie de lucrativas bonificaciones. Durante el último año, la dirección de la compañía ha repartido cerca de 1.000 millones de dólares en tales pagos, aproximadamente la mitad a empleados en la subsidiaria de productos financieros que elucubraron el tipo de acuerdos de alto riesgo, altamente apalancados, en derivados que ayudaron a llevar a la compañía, a Wall Street, y a la mayoría de nosotros a una fuerte caída el año pasado.

Las bonificaciones fueron destinadas a 418 empleados, 73 “bonificaciones de garantía” de 1 millón de dólares o más a miembros de esa subsidiaria (incluidos 11 que han abandonado la firma) para ayudar a “desenredar” los tratos que ellos mismos crearon. ¿Qué tal como mea culpa de A.I.G. a los contribuyentes y a los nuevos cesantes que oficialmente “son dueños” de un 80% de la compañía (lo que podría ser un 80% de casi nada)?

Mientras tanto, ha habido una lluvia de titulares sobre masivos despidos de empleados públicos. En California, más de 26.000 maestros de escuelas públicas recibieron avisos el viernes pasado de que podrían no contar con puestos de trabajo el próximo año. Otros 15.000 conductores de buses escolares, conserjes y administradores podrían estar en la misma situación. Los sindicatos llamaron a sus miembros en todo el Estado a manifestaciones de “viernes de carta de despido”.

En Michigan, el consejo escolar de Pontiac votó a favor del despido de todos los más de 600 empleados. En ambos casos, los funcionarios afirman que no todos los que han recibido avisos serán de hecho despedidos, pero esos avisos hablan de la enormidad del problema que enfrentan los gobiernos locales y estatales. Nadie, claro está, pide a los maestros y conductores que se queden (con lucrativas bonificaciones) para desenredar las crisis que ellos crearon. Oh, tal vez sea porque, a diferencia de los operadores de A.I.G., no cometieron ningún error.

Sin embargo, el gigante asegurador no es la única compañía que se siente por los cielos en tiempos malos. Como sugiere a continuación el periodista Robert Eshelman, mientras los despidos masivos se apoderan de los titulares – y con buen motivo – las empresas podrían haber abierto un nuevo frente en la guerra contra los sindicatos, ocultándose tras horribles noticias económicas del mismo modo como un ejército agresor podría utilizar una cortina de humo.

¿Cuán grande es el problema? Bueno, simplemente no lo sabemos. A medida que los periódicos siguen desapareciendo o reduciéndose – el Washington Post lo hizo recientemente en su sección independiente sobre el mundo de los negocios – los periodistas que quedan en el campo económico pueden no estar prestando suficiente atención a una guerra contra los trabajadores que acecha bajo la superficie de los titulares. Tom

La guerra secreta contra los trabajadores en EE.UU.

La historia del paro que nadie advierte

Robert S. Eshelman

Juanita Borden, de 39 años y sin trabajo, espera pacientemente mientras su currículum vitae sigue metódicamente su camino, línea por línea, a través de un telefax en la oficina de empleo estatal en el centro de Filadelfia. Frente a ella, sobre una mesa de conferencia redonda hay una carpeta bien organizada. “Es mi curriculum vitae y todos aquellos a los que lo he estado enviando por fax. Así mantengo control sobre el día en el que los he enviado, para poder llamar y preguntar,” dice, hojeando las páginas de confirmación de los fax. “Usualmente espero cinco días antes de preguntar si los han recibido o no y si están o no interesados.”

Juanita fue despedida en octubre pasado, cuando su empleador descubrió que su permiso de conducir – requerimiento para el empleo – estaba vencido. “Era sólo un asunto de veintiséis dólares. Yo creía que vencía en noviembre de 2008, pero en realidad era en noviembre de 2007, y como no había estado conduciendo no me di cuenta.” En una ocasión en la que le pidieron que condujera, no pudo, y bastó para que su empleador la despidiera por no cumplir sus responsabilidades para con su empleo. Desde entonces ha renovado su licencia y dice con un aire de futilidad: “Me gustaría recuperar mi empleo si me lo devolvieran.”

No le han pedido que vuelva y, a pesar de sus continuos esfuerzos, tampoco ha recibido un solo llamado de un posible empleador. “Lo bueno,” dice, y sigue notablemente alegre a pesar de su desgracia, “es que usualmente cuando me entrevistan consigo el trabajo. De modo que… espero tener pronto una entrevista.” Hasta entonces, su carpeta cuidadosamente administrada sirve como una pequeña medida de control sobre lo que de otra manera es un giro continuo hacia la pobreza y la falta de vivienda.

Juanita no es la única en esta oficina de empleo que está al borde del precipicio de la necesidad. Y no es la única que relata una historia de un despido por lo que podría parecer un motivo frívolo. Chris Topher, de 25 años, viene por primera vez al lugar. Fue despedido en marzo del año pasado. La compañía de telecomunicaciones para la que había estado trabajando lo echó cuando, según su relato, instaló equipo de cable que un cliente no había pedido. No importó que el error haya estado en la orden de trabajo que recibió. “Era el mejor trabajo que tuve desde que me gradué de secundaria y he tenido unos pocos: la Comisión

Turnpike, en la oficina de un senador. He tenido algunos buenos trabajos, pero ése es el que me gustó más.”

Y había buenos motivos para que le gustara. Chris ganaba entre 1.200 y 1.300 dólares por quincena fuera de recibir un paquete completo de prestaciones. Pensó en impugnar su despido, pero entonces parecía una batalla larga y difícil que no deseaba emprender. Es una lucha que, en retrospectiva, piensa que podría haber ganado y que su empleador probablemente también sabía que podía ganar. “Y por eso creo que mi empleador me aprobó para el seguro de desempleo,” dice.

Bajo los requerimientos de elegibilidad para la prestación de desempleo, un empleador debe certificar si un empleado cometió una “falta” en su trabajo y que fue el motivo para su despido. Si un empleador indica que no se cometió una falta y que el empleado cumple con varios otros requerimientos, incluyendo la capacidad física de trabajar, los Estados aceptan una solicitud de desempleo. En otras palabras, el ex empleador de Chris le otorgó una pequeña concesión, aunque de otra manera haya puesto su vida cabeza abajo en medio de la peor crisis del mercado laboral desde 1983.

“El desempleo es una mierda,” dice Chris, cuya compensación por desempleo es mucho menos de la mitad de lo que ganaba como instalador de cable. A pesar de eso, le va mejor que a Juanita, que ha solicitado dos veces el seguro de desempleo y ambas veces ha sido rechazado. Ahora está apelando, pero su empleador no hace ninguna concesión. En una reciente audiencia de arbitraje, dice Juanita, su ex supervisor afirmó que si ella los hubiera informado sobre la expiración de su licencia, le hubieran dado tiempo para renovarla. Si así fuera.

Ahora, Juanita vive con su hermano y su mujer, pero ellos también tienen problemas financieros. “Mi hermano trabaja a tiempo parcial y lo vuelve loco, porque causa problemas de dinero entre él y su mujer,” explica. “Y conmigo allí,” duda, “… es un poco limitado.”

Avivando el temor

Los medios dominantes han esbozado generalmente una visión del mercado laboral en la cual, bajo la presión de una catástrofe económica, los trabajadores sucumben a dos tipos de reducción. En una, una feroz recesión obliga a las empresas, desesperadas por cortar costes en tiempos terribles, despiden trabajadores. Estos, por su parte enfrentan perspectivas sombrías para obtener empleo remunerado en otros sitios. En una versión más suave y gentil de lo mismo, empleadores, desesperados por reducir costes en tiempos terribles, ofrecen – o a veces obligan a los trabajadores a aceptar – “licencias”, recortes de salario, retrocesos en los logros laborales, semanas de cuatro días, o vacaciones sin paga en lugar del despido de muchos de ellos.

En este último caso, por duro que sea, los trabajadores se benefician, reteniendo por lo menos parte de sus ingresos, mientras las empresas esperan que pase la recesión. En ambos casos, las empresas son generalmente presentadas como distribuidores renuentes de cartas de despido. Gerentes y mandamases sólo enfrentan una realidad desagradable y presiones inevitables que les son impuestas por el peor momento económico en nuestros tiempos.

Una visita a una oficina de empleo no es precisamente un estudio científico. Las experiencias de Juanita y Chris, junto con las de otros desocupados que encontré mientras estaba en Filadelfia, podrían ser simplemente evidencias anecdóticas. Pero plantean preguntas sobre un tema que no deja de ser importante, y es algo de lo cual no es probable que uno lea en su periódico diario – todavía no, en todo caso. Aunque la recesión se profundiza y amenaza a las empresas, algunas de ellas indudablemente están hacen un uso conveniente de la situación para hacer cosas que querían hacer, pero no podían en mejores circunstancias.

En algunos casos, bajo la guisa de presión “por la recesión,” podrían librar una guerra secreta contra sus propios trabajadores, utilizando hasta las más inofensivas trasgresiones de las reglas en el sitio de trabajo como gatillos para despidos – y así, evidentemente, atemorizar a los que se quedan. De este modo, las nóminas de las compañías no son sólo reducidas mediante despidos masivos, sino presionan a los trabajadores para que aumenten la productividad a cambio de salarios menores, peores horas de trabajo, y menos prestaciones. El arma preferida es el fantasma del desempleo, una especie de muerte mediante mil (o un millón) de cortes.

Las compañías pueden ganar mucho en estos días mediante semejantes acciones en pequeña escala pero decisivas. Después de todo, obtienen un doble beneficio. No sólo recortan el tamaño de su nómina, a menudo sin que tengan que consentir a una compensación por desempleo – como en el caso de Juanita – sino también contribuyen a un clima de intensificación del miedo. Los trabajadores que siguen en sus puestos están ahora no sólo con los nervios de punta por despidos o reducción de las horas de trabajo, sino también saben que un retraso al volver del baño o del almuerzo puede significar que sean puestos en la calle, sumándose a la legión de desocupados – que ahora llega a 12,5 millones y crece rápidamente.

Esta dinámica, claro está, no es nada nuevo. Innumerables críticos de las condiciones de trabajo han escrito sobre ella desde el alba de la era industrial. Pero por el momento, incluso mientras las tasas de desempleo gritan desde los titulares, es un tema raramente mencionado. Consideremos, sin embargo, que en diciembre, Wal-Mart, el mayor comerciante minorista del mundo, llegó a acuerdos en 63 juicios pendientes por demandas colectivas sobre masivas trasgresiones salariales y de los horarios de trabajo. Por miedo al despido, trabajadores de Wal-Mart, según sus testimonios en los juicios, trabajaron durante recesos para almorzar y después del horario establecido por una paga que sólo era ligeramente superior al salario mínimo, con pocas esperanzas de trabajar suficientes horas para calificarse para las prestaciones de salud de la compañía.

Como condición para el acuerdo, Wal-Mart pagará hasta 640 millones de dólares a esos trabajadores. Si las corporaciones fueron capaces fueron capaces de ejercer un tal poder coercitivo cuando la tasa de desempleo era de cerca un 5%, ¿qué podrán hacer en un mercado laboral en el cual un 14,8% de la población no puede encontrar un trabajo apropiado?

En los hechos, el mayor comerciante minorista del mundo es una de las pocas corporaciones estadounidenses a las que les va bien en tiempos difíciles. Mientras las ventas al detalle caían casi por doquier, las ventas de la compañía en negocios idénticos aumentaron 5,1% en febrero (en comparación con las ventas de febrero de 2008). Sin embargo, en el mismo mes, anunció una iniciativa para “reajustar su estructura corporativa y reducir costes.” Redujo entre 700 y 800 puestos de trabajo en sus oficinas centrales de Wal-Mart y Sam's Club, actuando en efecto de un modo que no difiere del de otras compañías afectadas por la profundización de la recesión.

Zona de libre fuego

Rodney Green, de 52 años y voz suave, va a la oficina de empleo tres veces por semana para buscar en listas de puestos de trabajo en línea. Describe su deriva durante décadas de empleado a tiempo completo con prestaciones, a trabajador temporal marginado sin prestaciones y, finalmente, a la categoría de cesante durante un largo período.

Desde fines de los años setenta hasta comienzos de los noventa, trabajó para Bell Telecommunications, donde ganaba un buen salario y prestaciones. Desde que Bell lo despidió, ha trabajado periódicamente como conductor de montacargas para diversas compañías, en colocaciones temporales a través de una agencia de empleo. Más recientemente, ha ganado 12 dólares por hora trabajando para un productor de carnes frías y quesos artesanales. Sin prestaciones. Un año de trabajo, explicó, significaba una semana de vacaciones, “pero no te retenían tanto tiempo. Antes te despedían o te rotaban a otro trabajo.”

Actualmente, como ha visto, incluso esos trabajos temporales se hacen escasos. “En los años ochenta, no fue tan malo como ahora,” comenta en el corazón del territorio de desempleo que es en 2009 una Filadelfia profundamente desindustrializada.” La ciudad tenía puestos de trabajo, pero luego estos se mudaron a los suburbios. Ahora se van al extranjero. En aquel entonces, cuando uno se presentaba para un puesto, tal vez también lo hacían otros cincuenta. Hoy en día, para ese mismo puesto encuentras a cientos – más bien, mil para un solo empleo. Es duro. Es deprimente.”

Durante el último año y medio, Rodney ha cobrado periódicamente subsidios de desempleo, y en ese tiempo, no ha conseguido una sola entrevista. Recientemente, porque el gobierno de Bush terminó por ceder ante la presión de la base y del Congreso para prolongar los subsidios de desempleo, recibió una extensión de trece semanas, lo que le da un poco de respiro (a diferencia de Juanita que tampoco obtiene entrevistas). “Eso me ayudó mucho. Los tiempos son duros ahora. Dicen que hay más de cuatro millones de personas que cobran subsidios. Es mucha gente.”

Si Juanita y Chris son víctimas de la intensificada guerra de desgaste que las empresas libran en silencio contra los trabajadores, Rodney representa una desintegración más profunda de los puestos de trabajo y de la seguridad del empleo, gracias a una economía globalizada en la cual los trabajadores en apuros de este país son enfrentados a grupos laborales más baratos en Latinoamérica, el sur de Asia, China, e incluso el sur de EE.UU. En un entorno laboral semejante, ¿qué hacer?

Una persona que entrevisté antes de mi visita a la oficina de empleo describió su reacción cuando oyó que su compañía había cerrado recientemente una planta en el Medio Oeste [Región central de EE.UU.]: “Lo primero que pensé, y me sentí mal por pensarlo,” recuerda, de un modo algo tímido, “fue que eso significa más trabajo para nosotros – por lo menos por el momento.”

Su comentario dice mucho, como su pedido de no ser identificada. ¿Quién necesita rompe-sindicatos, patrullas de responsables sindicales, o legiones de abogados caros que se opongan a reivindicaciones salariales y de horario cuando un trabajador teme tanto por la seguridad de su empleo que reacciona positivamente al despido de los que imagina son sus competidores en potencia? Cuando los empleados controlan su propia conducta por temor a la cesantía – monitoreando el tiempo ocupado en revisar sus correos o al utilizar el baño – los malos tiempos generan claramente una ventaja para la dirección de la empresa.

En ese entorno laboral, es fácil volverse no sólo contra otros, sino contra sí mismo. Al pensar en lo que hará sin empleo ni prestaciones de desempleo, Juanita se pregunta si el problema no será la economía, sino sus propias decisiones en la vida. “Dejé mi casa cuando tenía dieciséis años y viví en mis propios sitios, tuve mis hijos, y me casé,” dice nerviosa, doblando y volviendo a doblar un periódico local. “Debiera haber ido a la universidad y hecho muchas cosas más para haber sido más mercadeable antes en la vida. Ahora me veo en la necesidad de comenzar de nuevo una vez más.”

Una mirada a la oposición corporativa a la Ley de Libre Elección del Empleado (EFCA, por sus siglas en inglés), cuya aprobación por el Congreso es una demanda central de los sindicatos, da una idea de cómo las compañías tratan persistentemente de perjudicar a sus trabajadores. La EFCA permitiría a los trabajadores la formación de un sindicato si una mayoría firma tarjetas del sindicato en un sitio de trabajo determinado. La “comprobación por tarjeta”, como la llaman frecuentemente, les permite organizar sindicatos sin que sea necesaria una elección. En un artículo en noviembre en el que analiza la reacción de la elite empresarial a la Ley, el columnista de opinión editorial del Wall Street Journal, Thomas Frank escribió: “La comprobación por tarjeta tiene que ver con poder. La dirección lo tiene, los trabajadores no, y las empresas no quieren que eso cambie.”

A juicio de Frank, la actual lucha por la EFCA es la más reciente encarnación de una lucha en desarrollo constante entre trabajadores y empleadores. Para los sub- o desempleados que se conglomeran en esta oficina en Filadelfia, la actual recesión no representa una interrupción en la lucha normal, es más bien una nueva temporada de caza para ataques corporativos en su contra.

Ahora mismo, para Juanita, Chris, y otros en esta oficina, en realidad existen dos guerras, y sólo una de ellas parece haber captado la atención de los periodistas laborales y empresariales. Los titulares sobre la primera dicen: “Compañías desesperadas obligadas a reducir empleos.” Pero muchos de los que están aquí parecen estar viviendo una segunda guerra en la que las empresas aprovechan los malos tiempos para actuar utilizando métodos que no podrían utilizar en mejores circunstancias.

¿No debieran salir los periodistas en busca de esa lucha clandestina y unilateral? ¿No es hora de que la segunda guerra empresarial de este momento merezca unos pocos titulares?

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Robert S. Eshelman es periodista independiente y presentador en audio de TomDispatch.com. Sus artículos han aparecido en The Nation, In These Times, y en The National de Abu Dhabi. Para contactos, escriba a: robertseshelman@gmail.com.

Copyright 2009 Robert S. Eshelman

http://www.tomdispatch.com/post/175048/robert_eshelman_the_other_war_on_workers

Trabajadores del continente americano se movilizan por la crisis

Comunicado del CSA-CSI
Trabajadores del continente americano se movilizan por la crisis



Las organizaciones sindicales de la región se movilizarán el próximo 27 de marzo, fecha que coincide con el primer aniversario de la fundación de la Confederación Sindical de los Trabajadores y Trabajadoras de las Américas (CSA), para expresar su postura frente a la crisis económica internacional. Repudiarán los despidos y trabajos precarios como consecuencia de la debacle económica.

Las movilizaciones expresarán su repudio ante la “crisis capitalista que sumió a millones de trabajadores en el desempleo y la precariedad.

Los sindicatos nacionales reclamarán a los gobiernos por medidas que “impidan que la crisis sea utilizada como justificación para lanzar a más trabajadores a la calle”.

Además, la coordinadora sindical pedirá que la crisis no sea un motivo para “deteriorar la calidad del empleo, reducir derechos laborales y afectar las condiciones de vida de los sectores populares".

“Los millones de puestos de trabajo perdidos en Estados Unidos y Canadá, así como los efectos de la retracción de la economía de los países de América Latina demuestran que los sectores que menos tuvieron que ver con el origen de la crisis, son sus principales víctimas", aseguró Víctor Báez Mosqueira, secretario general de la CSA.

La “Jornada Continental de Lucha de los Trabajadores y Trabajadoras contra la Crisis" tendrá escenarios en cada país americano. Todas las organizaciones del continente realizaran en sus países movilizaciones y otras acciones para señalar su postura frente a la crisis.

En este período de crisis, CSA ha acompañado, desde la región americana, las expresiones de sus afiliadas y aliados. Lo que caracteriza a la CSA en esta análisis es la importancia que le da al capitulo económico. Se necesita, como condición esencial, un desarrollo de nuevo tipo, en que los países de la región avancen hacia economías mas justas y equilibradas, que generen más y mejores trabajos complementados por políticas de protección social.

“Hace cuatro años, la Plataforma Laboral de las Américas no visualizaba un fenómeno inminente como la actual crisis, al igual que prácticamente todos los otros observadores. Por lo tanto, como reacción activa ante la crisis, la CSA propone una aplicación específica de sus contenidos en el corto plazo”, dijo Báez Mosqueira.

“En tal sentido la CSA ha propuesto Jornada Continental de Lucha de los Trabajadores y Trabajadoras contra la Crisis volcada a movilizar al sindicalismo del continente. La movilización reclama de los gobiernos y las instituciones internacionales la adopción de medidas que impidan que la crisis sea utilizada como justificación para reducir derechos laborales y afectar las condiciones de vida de los sectores populares”, continuó el sindicalista.

Por último, Mosqueira anticipó que los sindicatos regionales preparan una movilización para la próxima cumbre de Presidentes de las Américas, en Trinidad y Tobago, entre el 14 y el 18 de abril.

28 febrero 2009

¡Qué la crisis la paguen los patrones!

Plataforma de lucha urgente del Frente Amplio de Trabajadores
¡Qué la crisis la paguen los patrones!



CHILE: El Frente Amplio de Trabajadores es una corriente político-sindical formada, tanto por dirigentes de la construcción, de la Banca, del Cobre, de la industria metalúrgica y del sector servicios, como por trabajadores y militancia social. Sus principios están asociados a la independencia política de los intereses de los trabajadores y trabajadoras respecto de la patronal, el Estado y sus expresiones partidarias e institucionales, y el anticapitalismo. Lo siguiente es la Plataforma de Lucha Urgente convenida para enfrentar los efectos devastadores que tiene la crisis económica mundial en Chile sobre la mayoría asalariada.

¡POR EL DERECHO AL TRABAJO, MARCHEMOS HACIA LA HUELGA GENERAL !

PLATAFORMA DE LUCHA URGENTE

· DEFENSA DEL EMPLEO Y DEL PRECIO DEL SALARIO.

· REDUCCIÓN DE HORAS DE TRABAJO PARA DETENER LA CESANTÍA , SIN PERDER EL PRECIO DEL SALARIO, NI SU PODER DE COMPRA.

· CREACIÓN DE BOLSAS DE TRABAJO POR RAMA ECONÓMICA Y COMITÉS DE CESANTES UNIDOS A LOS SECTORES ACTIVOS DE TRABAJADORES Y BAJO CONTROL DE LOS TRABAJADORES.

· FIN DE LAS AFP Y ESTABLECIMIENTO DE UN SISTEMA DE SEGURIDAD SOCIAL FUNDADO EN EL REPARTO SOLIDARIO Y EL FINANCIAMIENTO TRIPARTITO (Estado, patronal, trabajadores).

· ELIMINACIÓN DEL IVA A LOS ALIMENTOS DE PRIMERA NECESIDAD Y DE LOS SERVICIOS BÁSICOS, COMO EL AGUA Y LA LUZ.

· TRASPORTE PÚBLICO GRATUITO PARA LOS TRABAJADORES CESANTES, LOS ESTUDIANTES Y LA TERCERA EDAD.

· SEGURO DE CESANTÍA DE FINANCIAMIENTO ESTATAL Y PATRONAL Y QUE ALCANCE PARA VIVIR CON DIGNIDAD.

· NACIONALIZACIÓN DE LAS EMPRESAS E INDUSTRIAS CON PARTICIPACIÓN ESTRATÉGICA DE SUS TRABAJADORES QUE, RECIBIENDO APORTES ESTATALES, CONTINÚEN DESTRUYENDO EMPLEO.

· A IGUAL TRABAJO, IGUAL SALARIO, TANTO PARA LOS TRABAJADORES SUBCONTRATRISTAS, LAS MUJERES TRABAJADORAS Y LOS JÓVENES.

· UNA BANCA AL SERVICIO DEL TRABAJO Y NO EL TRABAJO AL SERVICIO DE LA BANCA.

· CONDONACIÓN DE DEUDAS HABITACIONALES.

· POLÍTICAS NACIONALES DE INDUSTRIALIZACIÓN Y TRABAJO PRODUCTIVO, ESTABLE, Y SUSTENTABLE MEDIOAMBIENTALMENTE.

* EDUCACIÓN PÚBLICA ESTATAL, GRATUITA, LAICA Y UNIVERSAL. FIN A LA MUNICIPALIZACIÓN Y A LA ENSEÑANZA PARTICULAR-SUBVENCIONADA .

· POR UN SINDICALISMO AL SERVICIO DE LOS TRABAJADORES Y NO DE LOS PATRONES Y SUS PARTIDOS POLÍTICOS.

¡UNIDAD PARA DEFENDER EL EMPLEO!

¡QUE LA CRISIS LA PAGUEN LOS PATRONES!

FRENTE AMPLIO DE TRABAJADORES

frenteampliodetrabajadores@gmail.com

DATA WEB DE EDUMEDIA TECNOLOGIA EDUCATIVA