¡INAPLICABILIDAD DE LEY Nº29944 LEY DE REFORMA MAGISTERIAL; PAGO INMEDIATO DEL 30% POR PREPARACION DE CLASES Y EVALUACION!

Para tener Presente

"Los Maestros, al ponernos al servicio del Estado, no hemos vendido nuestra conciencia ni hipotecado nuestras opiniones, ni hemos perdido nuestra ciudadanía. El hecho de recibir una suma mensual de dinero significa sólo el pago de nuestros servicios profesionales, pero no el pago de un silencio y de una conformidad que repugna. Quienes pretenden que el maestro debe "callar, obedecer y trabajar", están en un error, y cometen un insulto a la dignidad humana... ". José Antonio Encinas

¿REFORMA EDUCATIVA?

¿Reforma educativa para mejorar la calidad académica? Es posible esto sin atender el rezago educativo en materia de infraestructura en zonas marginales, con estudiantes mal alimentados y desnutridos, sin planes de estudio acorde a las necesidades de la población.

Evaluar a los maestros, ¿Quiénes, las instituciones corruptas del Estado? ¿La Ministra Bachiller que no sabe quien proclamó la independencia del Perú? ¿Los intelectuales “expertos” de la televisión? ¿Los periodistas mercenarios asalariados de la gran empresa?


ley de reforma magisterial y la destitucion por inasistencia y tardanza

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25 abril 2010

“El Imperio se nutre de la muerte y el cinismo”

Entrevista a Tomás Borge, Comandante de la Revolución Sandinista de Nicaragua y embajador de su país en el Perú
“El Imperio se nutre de la muerte y el cinismo”



El pasado 19 de abril conversamos con Tomás Borge, el legendario Comandante de la Revolución Sandinista de Nicaragua y embajador de su país en el Perú. Vehemente, categórico y chispeante, respondió a las preguntas de Nuestra Bandera que hoy remitimos al mundo…

NB. Compañero Tomás, usted en diversas ocasiones ha aludido al proceso político y social de América Latina, ¿Cómo lo percibe hoy?

TB. En los últimos años mas bien ha habido un flujo progresista, en algunos casos revolucionario, cumpliendo una especie de profecía que hiciera Fidel Castro hace algún tiempo. Cuando le preguntaron su opinión sobre América Latina en aquel instante, Fidel dijo: “estamos en una época del retroceso”, eso hace unos 17 años más o menos, “pero alguna vez, no muy tarde se va a producir un cambio muy sustantivo en la lucha de los pueblos de América Latina y habrán transformaciones cualitativas en América del Sur, Central y en el Caribe”. En efecto desde hace ya 10 años -no tardó demasiado tiempo desde que Fidel dijo aquella profecía- se iniciaron los cambios con la revolución bolivariana de Venezuela, el triunfo de la izquierda en el Uruguay, ciertos cambios positivos en Argentina, con la importantísima victoria de Evo Morales en Bolivia, con el triunfo del carismático dirigente Rafael Correa en Ecuador con la posterior victoria de Daniel Ortega en Nicaragua.

También no puede decirse que en Brasil ha triunfado la derecha hasta hoy si no por el contrario, hay una enorme confianza en la honradez y en la visión revolucionaria de Lula; así como no se puede afirmar que ha triunfado definitivamente la izquierda en El Salvador, ha sido derrotada la derecha. De la misma manera se puede dar en Guatemala, por lo menos un hombre honesto ha sido electo presidente de ese país, con una visión más o menos progresista, aunque con una correlación de fuerzas que no le favorece desde el punto de vista político. Es natural que en todos los movimientos políticos globales como en el caso del desarrollo de la izquierda en América Latina, haya transitorios retrocesos. Había un gobierno con un hombre decente en Panamá -no era un revolucionario-, era Martín Torrijos un muchacho lleno de buenas intenciones que estableció vínculos con cuba, con el Frente Sandinista y la Venezuela de Chávez.

Estos avances de la derecha no son determinantes, pero tal vez se puede decir que son inevitables. El imperialismo está en una etapa de declive por lo tanto en un momento de gran peligro para los pueblos de América Latina. Se vuelve más feroz, la fiera cuando está herida. Empiezan los arrebatos de la decadencia. El Imperio se vuelve mas feroz y agresivo, a pesar de que llegó a la presidencia un hombre que ha sembrado ilusiones entre algunos ilusos de América Latina. Entonces en Panamá ha triunfado la ultraderecha. No había allí un gobierno revolucionario, pero ganó la ultraderecha. En Chile también triunfo la ultraderecha. Tampoco había allí un gobierno revolucionario, pero existía un gobierno con cierto pudor político, porque la concentración jamás se atrevió a asumir una actitud parecida a la de Salvador Allende, si no que la concertación fue un arquetipo de vacilaciones políticas y de oportunismo.

También así que yo digo que se mide la gente en América Latina por su posición política. Allí Ricardo Lagos hizo en algún momento declaraciones contra Cuba de la misma manera que la esta haciendo ahora el ultimo candidato de una supuesta izquierda llamado Marco Enríquez Ominami, que ahora está llamando a Cuba “un país autoritario e intolerante”. Lo que no extraña para nada de esos supuestos dirigentes de izquierda que pretenden ir en contra de la unidad de la izquierda, aspiran a posiciones políticas personales y sacrifican los principios en aras de un capital electoral.

Estamos pues en medio de avances y algunos retrocesos transitorios. De todos modos se puede decir que la lucha revolucionaria de los pueblos de América Latina es indetenible, y se esta empezando a construir la perspectiva de que se realice el sueño de Bolívar la unidad de nuestros pueblos, que empiece a perfilarse el ALBA y otras manifestaciones similares.

NB. Los países de América Latina están celebrando precisamente el bicentenario de la independencia del yugo español ¿Qué enseñanzas podemos sacar al respecto?

TB. Eso se inicio en Venezuela, y no es para anda casual que haya un reinicio de la verdadera independencia de los pueblos de América Latina precisamente en Venezuela. En este momento esta reunidos en Caracas con el presidente Chávez numerosos mandatarios progresistas de América Latina y allí se perfila y discute un horizonte distintito y pleno para los pueblos de nuestra América. Los documentos que saldrán de allì tendrán una gran importancia para nuestros pueblos.

La propaganda hecha por el imperio y la derecha de alguna manera desmoralizó a algunos. Fue truculenta y engañosa. Pero bueno, eso esta cambiando. Otra vez los pueblos despiertan y se alzan con nuevos bríos para luchar por la defensa de sus derechos…

NB. En su poema a Bolívar, Neruda decía: “Despiertas cada cien años, como despierta el pueblo…” ¿Se podría decir que hoy los pueblos despiertan…

TB. Los pueblos despiertan cada 100 años, decía Pablo Neruda. Es verdad eso y yo diría además que lo hacen de manera mas conciente y clara vemos aquí en América Latina un desarrollo sostenible de los movimientos progresistas y revolucionarios, con todos sus problemas y peculiaridades ya mencionadas, sin embargo constante.

Las agresiones a Iraq, Corea de Norte, Cuba, Venezuela, Palestina, etc. demuestran una agresividad del imperio en la actualidad….
Son muestras descarnadas de un imperio que se alimenta de la muerte y la mentira. Un ejemplo claro propagandístico sobre el uso para fines militares de energía nuclear por parte de Irak o Corea de Norte es totalmente distorsionada, y malévola. ¿Por qué no se dice lo mismo en los casos de Egipto, Pakistán o Israel? pues porque Irak y Corea de Norte son países que están fuera de la orbita del imperio, y como no son afines; representan el mal y su proceder debe ser condenado a nivel mundial.

El imperio tiene su “verdad”, y esa “verdad”, ve lo quiere, como en los crímenes en Gaza y la muerte de inocentes hecha por los sionistas. Qué se dice por el millón de muertos en Iraq, como consecuencia de la invasión y ocupación de ese país por Estados Unidos.

El imperio se nutre de la muerte y del cinismo. Toda esta campaña por el fallecimiento de un ser humano del reo común Orlando Zapata, convertido por la magia de la manipulación en "reo político", lo confirma. No tengo ninguna duda que el gobierno de Cuba hizo todo lo posible por evitar el desenlace fatal en este caso, de acuerdo con la vocación cubana. Zapata, como consecuencia de la debilidad provocada por el ayuno, sufrió una neumonía fatal.

Ahora mismo todos estos propagandistas de la vida dicen: ojala que se muera el otro reo que esta haciendo ayuno: Ellos desean que se muera, ruegan a Dios para que fallezca, con la única intención de buscar un rédito político en contra de Cuba. Ese es su mensaje siempre el de la muerte. Ellos nunca amaran la vida como la amamos los revolucionarios.

¿Cómo pueden levantar tamaña patraña contra Cuba? Centenares de médicos cubanos prestan servicios en Haití. Miles de voluntarios cubanos recorren el mundo aliviándole sufrimiento. Todo esto provienen de un país cercado por el odio y el bloqueo económico y donde, por eso mismo, no abunda la abundancia. No solo en América Latina han muerto centenares de cubanos protegiendo a hombres, mujeres y niños.

Se necesita estar envilecido para no reconocer que la revolución cubana y sus dirigentes se han especializado en eso, en salvar vidas y no en la muerte.

NB. Recientemente se cumpliò el cincuentenario de la Revolución Cubana. Hoy Cuba marcha firme por el camino de la victoria, pero la ofensiva Imperial no le da tregua ¿Qué significa para usted la Revolución Cubana en nuestro tiempo?

TB. La Revolución Cubana significa la raíz y un referente para todos los revolucionarios de América Latina y del mundo. Hace 10 años triunfó la Revolución de Venezuela. Eso no hubiese sido posible sin el triunfo de la Revolución Cubana, como la Revolución cubana no hubiese sido posible sin José Martí; el hombre moderno de José Martí se llama Fidel Castro y sin es un motivo de orgullo para Cuba tal vez lo es para Latinoamérica.

La Revolución Cubana es el madre de todos nosotros y alguna vez se ha reconocido así. Además, ninguno de los cambios que se han producido en América Latina, en Ecuador, en Brasil, en alguna medida, en Nicaragua, en Guatemala, quizá en el Salvador y particularmente en Bolivia no hubiesen sido posibles tampoco sin la acción de la Revolución Cubana y sin el ejemplo de Fidel Castro.

No podríamos los revolucionarios de Latinoamericana sobrevivir a la desaparición de La Revolución Cubana, seria un retroceso estratégico y total para los pueblos y los gobiernos progresistas de América Latina.

Yo estaría dispuesto a dar todo, la vida entera, por la sobrevivencia de la Revolución Cubana. Ese es nuestro deber fundamental

NB. Muchas gracias Comandante y trasmitiremos su más fraterno saludo a todos…

Muchas gracias a Nuestra Bandera, que es una expresión auténtica y revolucionaria…

Gustavo Espinoza M Alberto Vega Tapia, Colectivo “Nuestra Bandera”

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

05 diciembre 2009

Contraofensiva imperialista, resistencia y alternativa desde los pueblos

Ponencia para el Congreso Constitutivo del Movimiento Continental Bolivariano
Contraofensiva imperialista, resistencia y alternativa desde los pueblos



Amigas y amigos, mi intervención en este debate internacional e internacionalista está condicionada por la premura de tiempo, por la rapidez con la que he tenido que elaborar unas notas sobre los cinco conceptos que forman el título del panel: contraofensiva, imperialismo, resistencia, alternativa y pueblo. Son por tanto notas concisas, básicas, casi lacónicas, que buscan lo esencial. Terminaré con un resumen sobre lo dicho.

CONTRAOFENSIVA

Pienso que ha sido un acierto de la organización del evento hablar de contraofensiva imperialista en vez de simple ofensiva, y ello por dos razones. La primera, porque hasta los mismos comentaristas burgueses dijeron hace unos años que el imperialismo yanqui había “descuidado” lo que denominan “su patio trasero”, las Américas. Convencido a finales de los ’80 y comienzos de los ’90 que la lucha revolucionaria en este continente agonizaba, que Cuba estaba al borde del hundimiento, el imperialismo yanqui se volcó en otras áreas del planeta. Debemos decir de inmediato que ese “descuido” no fue total y absoluto porque las bases militares, las empresas yanquis, los tentáculos de los EEUU, sus embajadas, no dejaron nunca de estrujar a los pueblos de las Américas. De la misma forma en que no hubo nunca una “guerra fría” desde 1945 hasta 1990, sino multitud de conflictos sangrientos y calientes, dictaduras y sistemas de terror y terrorismo contra las clases y naciones rebeldes, tampoco el imperialismo ha descuidado sus intereses en los últimos años. Además, en los últimos años hemos sufrido el giro a la derecha de México y de Perú, el rearme de Colombia, el reformismo cobarde y genuflexo, arrodillado, en Chile y Argentina, etc. Cualquiera que conozca las relaciones históricas de dependencia de las burguesías latinoamericanas hacia los EEUU, sabe que los servicios yanquis, sus consejeros, están siempre detrás de las decisiones que benefician a las transnacionales y a las burguesías autóctonas, y que empeoran las condiciones de vida y trabajo de los pueblos.

En el fondo, la tesis del “descuido” significa un profundo desprecio hacia la demostrada capacidad creativa y de recuperación de los pueblos aplastados durante siglos, capacidad que se ejerció precisamente cuando más eufórico estaba el imperialismo por la implosión de la URSS, por las grandes dificultades de Cuba durante su heroico “período especial”, por la demostración aparente de fuerza militar en Irak y en otros sitios, por la evolución económica mundial, la fidelidad absoluta de las burguesías latinoamericanas al neoliberalismo, etc. Mientras los profetas del fin de la historia auguraban que el siglo XXI sería el “siglo yanqui”, solamente enturbiado por el “fundamentalismo islámico”, en las Américas se reorganizaban las fuerzas de la libertad y de la revolución, como también lo hacían en África y Asia, e incluso en Europa. Además, esta recuperación se ha hecho en muy buena medida superando por la izquierda a las fuerzas reformistas y a las “revolucionarias” que, en la práctica, han retrocedido a una socialdemocracia keynesiana respetuosa con el capital.

No es la primera vez, ni será la última, que la autoconfianza triunfalista de las clases dominantes es superada por la efectividad silenciosa de la zapa del viejo topo, como anunció Marx, que va minando las bases del poder, sus cimientos. Todo poder dispone de un sistema de alerta que le indica que el viejo topo avanza en su tarea de minado y que le propone medidas de contraminado, de contrainsurgencia y de contraofensiva. Pero este sistema queda obsoleto ante la inventiva revolucionaria, y sobre todo, cada determinado tiempo, resulta incapaz de cumplir su cometido por lo que entonces recurre a otros aparatos del Estado burgués, a los más terroristas, al ejército. El imperialismo en su conjunto y el yanqui en concreto, se encuentra ahora en esta fase, en la de movilización de sus ejércitos y de otros recursos represivos, como las fuerzas reaccionarias dentro de cada pueblo y Estado, como es el caso del golpe en Honduras, las bases militares en Colombia y la desestabilización generalizada en todas partes, por no extendernos. El imperialismo ha pasado a la contraofensiva porque han sonado las alarmas en Washington y en el Pentágono.

Dejado esto claro, debemos avanzar un poco más en la caracterización de contraofensiva. Aquí llegamos a la segunda razón del acierto de hablar de contraofensiva más que simple ofensiva imperialista. No pensemos que aquella está siendo exclusivamente militar y paramilitar, que es cierto, tampoco pensemos que, además de esto, se va a limitar a lo que se denomina “guerra de cuarta generación” en la que la destrucción de la conciencia, voluntad y subjetividad del pueblo atacado juega un papel clave, que también. Ahora es más que eso. Una pista definitivamente clarificadora de lo que es la contraofensiva actual nos la ofrece la concesión del Premio Nóbel de la Paz a Barack Obama, presidente de la mayor potencia criminal y terrorista habida en la historia. Cuando una de las instituciones básicas en la legitimación de la cultura eurooccidental como el la Fundación Nóbel otorga el premio de la “paz” al responsable directo de las atrocidades en muchas regiones del globo es que el imperialismo en su conjunto, y no sólo el de los EEUU, necesita desde ahora dar una cobertura ideológica muy precisa a la contraofensiva generalizada a escala mundial que está lanzando.

Porque además de reconquistar definitivamente el subcontinente americano a partir de un triple ataque --desde las bases andinas, desde el interior de los pueblos y desde las fuerzas aeronavales que rodean en subcontinente-- que se desarrollará escalonadamente partiendo de lo ya realizado, también se trata de reafirmar la hegemonía yanqui a escala mundial, con el inestimable apoyo del euroimperialismo. Un arma clave para este objetivo es la lucha ideológica y el monopolio de la “paz” por el capitalismo occidental. Todas las doctrinas en contrainsurgencia insisten en la importancia de la legitimación del orden capitalista, en el uso como arma beligerante de los “derechos humanos” burgueses como justificación de las “guerras humanitarias”, y en el fundamental papel de la industria político-mediática en la fabricación de “argumentos” a favor del imperialismo. Pero de aquí a otorgar el Premio Nóbel de la Paz a su responsable máximo había un trecho que ya se ha cubierto: a partir de ahora quien critique a los EEUU será tildado directamente de “enemigo de la paz”. Semejante acusación se oficializó desde que la Administración Bush II creó el concepto de “eje del mal” que había que destruir a cualquier precio para garantizar la “democracia”.

Se tardó poco tiempo en demostrar que Bush, Blair y Aznar mentían descaradamente. Para recuperar algo del prestigio ético perdido con tanta mentira, y para reforzar la contraofensiva ideológica, el imperialismo necesitaba un enganche atractivo que volviese a alienar a las decenas de millones de personas que repudiaron el cinismo y la falsedad del poder. La Fundación Nóbel ha corrido en apoyo descarado del capital cuando éste más necesitaba una nueva imagen. Es cierto que esta Fundación había intentado mantener cierta imagen de neutralidad para ocultar su conservadurismo pero ahora no ha dudado en optar por el bando de los opresores precisamente en uno de los problemas “eternos”, el de la paz. Muy mal deben ver el futuro del sistema cuando han echado por la borda una larga tradición mistificadora poniendo al descubierto sus verdaderos intereses. De este modo, la contraofensiva imperialista actual se caracteriza por atacar en todos los frentes.

IMPERIALISMO

La decisión de la Fundación Nóbel ha sido aplaudida por las fuerzas vivas del capitalismo y la razón es que éste necesita otra imagen externa, necesita cambiar de piel. Todas las culebras lo hacen, y la que no hace muere.. En este caso se trata de contrarrestar en algo el desprestigio masivo de los EEUU en el mundo mediante el lavado de cara pero no por simple marketing publicitario sino porque esta nueva imagen, la de un presidente norteamericano no blanco, “demócrata” y “dialogante”, que incluso busca instaurar una especie de seguridad social para las más amplias masas de empobrecidos, enfermos y hasta hambrientos, tiene como función, por un lado, encontrar nuevos aliados en los gobiernos del mundo; por otro lado, fortalecer la eficacia de la guerra cultural, propagandística e ideológica occidental sobre continentes enteros, sobre miles de millones de personas no occidentales a las que se necesita engañar con la nueva piel del monstruo y, por último, y como objetivo decisivo que subsume a los dos anteriores, crear una especie de mundo virtual propagandístico que ensalce el espíritu “renovador” y “abierto” de los EEUU representado en Obama mientras que en la realidad el imperio endurece y amplia sus agresiones.

Por ejemplo, mientras la imagen de los EEUU mejora algo en la prensa, en la realidad aumentan los bombardeos terroristas en Pakistán y Afganistán, e Irak sigue desangrándose. Israel continúa asesinando palestinos, e Irán está sufriendo presiones crecientes. El golpismo y el militarismo criminal se extienden por Latinoamérica. ¿Y qué decir del bloqueo económico, sanitario y científico a Cuba? Los EEUU han abierto un poquito el grifo de las visitas y de algún que otro derecho, pero nada más: se trata, otra vez, de una operación de imagen ante uno de los cercos permanentes más rechazados por el mundo entero. La agresión a Cuba y a otros muchos pueblos nos lleva al asunto del Tribunal Penal Internacional, de las torturas y de los abusos impunes de las tropas yanquis, problema terrible que la Administración Obama aseguró que resolvería y que sigue existiendo. Peor, se ha fortalecido en varios de sus capítulos como se ve en las directrices de acción de las tropas yanquis en la invadida Colombia. Los presupuestos militares aprobados por el gobierno Obama son descomunales mientras se ensalza el “pacifismo” de la Administración yanqui, pero se inyecta suma desquiciantes de dólares en las más modernas tecnologías de la muerte y del terror. Los militares norteamericanos son conscientes de que necesitan una aplastante superioridad tecnológica para mantener a raya las ansias de libertad de los pueblos, y por esto han hecho que nada menos que el 57% de las inversiones en tecnociencia estén dedicadas a la ciencia del exterminio y del terror.

Se nos presenta a Obama como el resultado del típico “sueño americano” realizado superando tremendas dificultades, una especie de Mesías en tiempo de infortunio aupado a la presidencia por millones de votos obreros y populares y gracias al descrédito de los republicanos. Pero tanto su carrera política como los pactos y acuerdos que hizo con otros sectores políticos, con la prensa y con los grandes poderes económicos, son los que realmente le han sentado en la Casa Blanca, sin su visto bueno jamás hubiera llegado a presidente. Son ellos, por un lado, los que ahora le obligan a comerse las promesas que hizo sobre los aspectos centrales del militarismo yanqui. Mientras tanto, la derecha republicana, más compacta y activa que derecha demócrata, se prepara para cuando retome el poder oficial en Washington. Pero por otro lado, es objetivamente imposible y racionalmente impensable que Obama, como persona sin avales, protectores y patrocinadores, sin eso que llaman “equipo”, hubiera llegado a la presidencia de los EEUU siendo un auténtico demócrata que rechaza activamente la injusticia y la opresión y que lucha por los derechos sociales. La maquinaria política yanqui, extremadamente selectiva y burocratizada, dependiente del dinero de las grandes empresas, le habría negado la participación en la “carrera política” desde el primer momento, o le habría expulsado fulminantemente desde el segundo momento.

A la vez, protegidos por la nueva imagen pacifista y dialogante yanqui, el autoritarismo y la reacción crece en la Unión Europea. Por ejemplo, en el Estado español el anuncio de la Fundación Nóbel fue inmediatamente aprovechado para embellecer la política reaccionaria y especialmente la aplicada contra el pueblo vasco. La militarización imperialista europea, que se plasma en la OTAN como uno de los pilares decisivos del proyecto de hegemonía occidental para el siglo XXI, ha multiplicado sus proclamas pacifistas, que se suman a las anteriores sobre los “derechos humanos” en su concepción burguesa y sobre esa aberración ética que es la “guerra humanitaria”. La OTAN es uno de los brazos armados más poderosos del imperialismo en estos momentos, pero está destinada a ser el brazo armado decisivo en poco tiempo, tanto para las guerras de invasión, ataques preventivos, operaciones de castigo, sabotaje selectivo, etc., como para las nuevas represiones militarizadas que se están desarrollando en el interior de los capitalismo imperialistas denominados tramposamente “céntricos” o del “norte”. La integración policial-militar, la militarización de lo policial y la policialización de lo militar, junto con nuevas leyes penales, semejante transformación inserta en la “política de seguridad”, es una de las nuevas tareas de la OTAN.

Para justificarla la propaganda masiva y permanente sobre el pacifismo, los derechos y el humanitarismo –siempre en su sentido burgués-- tiene en la UE el objetivo de fortalecer la ideología imperialista y racista, eurocéntrica, de que el futuro de la civilización --la capitalista en su vertiente occidental-- está cada vez en más peligro por lo que ya es inevitable dar el salto definitivo al rearme europeo para defender la civilización. Naturalmente, los EEUU son presentados como un aliado esencial, más aún, como el “hijo pródigo” de Europa. Los ideólogos burgueses falsean la historia al crear el paralelismo entre Grecia y Roma en el pasado, y entre Europa y los EEUU en el presente. De este modo, se va preparando la población europea para apoye y participe en guerra imperialista “en defensa de los valores de la civilización”, o sea, del beneficio capitalista.

El capitalismo se encuentra en una situación alarmante porque, por primera vez en su historia, está sufriendo una crisis total, que es más que económica, al ser también de recursos energéticos y alimentarios, una crisis ecológica y sanitaria, de legitimidad y de orden. Dicho básicamente, al capitalismo le sobran seres humanos. Desde hace unos años están confluyendo en una sola crisis general, estructural, sistémica, total, de agotamiento --se utilizan estos y otros adjetivos para definir lo básico de una crisis sin parangón con las anteriores-- un conjunto de crisis concretas, particulares, al igual que un río se forma captando los afluentes que lo alimentan. Dentro de esta situación alarmante, el imperialismo norteamericano es el que más tiene que perder porque está en juego su hegemonía, la que le permite consumir alrededor del 25% de la energía mundial por una población del 5% de planeta. Un consumo irracional e injusto que solamente puede mantenerse, en definitiva, gracias las ganancias monopolísticas, a la militarización y a los sistemas de absorción de capitales extranjeros que mantienen vivo a los EEUU, a pesar de su imparable y dentro de poco impagable déficit y deuda exterior. Pero el imperialismo europeo también depende del crudo, del gas y de otros recursos exteriores, así como el japonés. Estos bloques imperialistas se están rearmando rápidamente y aunque sean muchas las distancias que separan a sus ejércitos del norteamericano, en realidad tienen los mismos intereses imperialistas.

Pero si los EEUU son los que más tienen que perder, son también los que disponen de más alternativas de salida, sobre todo su gran superioridad científica y tecnológico-militar y la, por ahora, dependencia estructural que muchas economías tienen del mercado norteamericano y de su deuda, que es una cadena que ata los cuellos y las carteras del acreedor y del deudor, tema al que volveremos luego. Por ahora, tienen también la ventaja de una muy mayor centralidad política de mando, mientras que la UE va muy por detrás en este sentido, mientras que Japón no tiene ya el peso que tuvo en los ’70 y ’80. La centralidad política de mando ha demostrado sus virtudes en algunos momentos mortales de la actual crisis, momentos en los que los EEUU han tomado decisiones importantes mientras que la UE se ha retrasado mucho. Su posición permite a los EEUU liderar el proyecto de hegemonía imperialista-occidental que integre bajo su mando estratégico al euroimperialismo de modo que cree un poder terrible que pueda contrarrestar la previsible fuerza de China Popular y otras potencias llamadas “emergentes”. La unidad del imperialismo occidental bajo la dirección yanki no anula ni niega la existencia de contradicciones secundarias y no antagónicas entre sus Estados y entre sus grandes corporaciones, grupos transnacionales y monopolios, simplemente marca las pautas generales de comportamiento al que deberán supeditarse estas empresas.

No tenemos ahora tiempo para profundizar en las posibles dinámicas futuras, en las alternativas y alianzas que surgirán y se romperán bajo la presión de las contradicciones capitalistas. Gradualmente el poder del dólar está siendo debilitado tanto por las limitaciones internas de la economía norteamericana, que son parte de las contradicciones del imperialismo, como por las decisiones económico-políticas de algunos Estados dispuestos a construir alternativas diferentes. Lo que sí está claro es que el imperialismo occidental no va a permitir que otras potencias le resten beneficios, y menos todavía va a permitir que sean los pueblos trabajadores, las naciones oprimidas y explotadas, quienes mediante la revolución comunista recuperen para la humanidad entera lo que pertenece a la entera humanidad. Es por esto que la tendencia dominante en el capitalismo es la fusión entre lo económico y lo militar, entre la guerra y la técnica, el terror y la ciencia.

RESISTENCIA

Teniendo en cuenta lo visto, el concepto de resistencia aparece como el más oportuno y hasta imprescindible: debemos resistir desesperadamente a la contraofensiva imperialista. No hay duda alguna que la resistencia a la opresión es una necesidad vital y por tanto filosófica y ética. Sin la inicial acción resistente toda lucha posterior carece de futuro. En el principio fue la acción, escribió Goethe, y la acción contra la injusticia, o sea la resistencia, hubiera añadido Marx que sostenía que la lucha era su ideal de vida. El acto inicial de resistirse, el hecho de negarse de entrada a la explotación, rechazándola, esta resistencia es el acto inaugural de toda existencia consciente, la esencia identificadora de todo sujeto activo en vez de la ciega obediencia mecánica de un objeto pasivo. Desde el surgimiento de la explotación y de las religiones, la especie humana existe gracias a la desobediencia al amo, tenga forma de dios o de dinero, o de ambos a la vez.

La resistencia contra el imperialismo adquiere ahora un sentido absoluto porque son tantas las capacidades destructivas de los ejércitos capitalistas que lo que está en juego es la misma continuidad de la existencia humana y de casi todas las forma de vida sobre el planeta. El dilema de comunismo o caos está más vigente que nunca, y la resistencia es el primer acto para preservar la vida. No debemos cansarnos en plantear la actualidad de este dilema que, en lo básico, ya está anunciado en el Manifiesto Comunista de 1848 aunque sin una exposición teórica plena porque todavía el capitalismo no había desarrollado todas sus fuerzas destructivas. Luego, Engels avanzó en la misma línea pero utilizando el concepto de socialismo en el sentido de opuesto a la barbarie. Fue Rosa Luxemburg la que popularizó en 1915 el dilema de socialismo o barbarie. Sin embargo el avance definitivo y premonitor en este sentido, que sigue siendo insuperable hoy en día, lo dieron los bolcheviques en 1919 al demostrar teóricamente que el comunismo es la única alternativa al caos. Fue en el imprescindible libro “ABC del comunismo”, que servía como manual de formación aceptado por el partido de Lenin, donde se leen estas palabras: “La única salida para la humanidad es el comunismo. Y ya que el comunismo sólo puede ser realizado por el proletariado, el proletariado es hoy el verdadero salvador de la humanidad de los horrores del capitalismo, de las barbaridades de la explotación, de la política colonial, de las incesantes guerras, del hambre, del salvajismo y de la brutalidad, de todos los horrores que conllevan el capital financiero y el imperialismo” (Bujarin y Preobrazhenski: “ABC del Comunismo”. Edit. Fontamara. Barcelona. 1977. Pág.: 135)

A este párrafo sólo le falta una referencia a la catástrofe ambiental y ecológica, y al arsenal nuclear, biológico y químico almacenado, para hacerlo totalmente actual, como si no hubiera sido escrito hace noventa años sino antes de iniciarse este debate. Por diversas razones en las que no podemos extendernos este mensaje fue arrinconado durante decenios. A partir de la década de los ’60 se recuperó el dilema de “socialismo o barbarie” pero el más pleno y profundo de “comunismo o caos” siguió siendo desconocido excepto para muy reducidas minorías. Mientras tanto, el imperialismo y el capital financiero aumentaban sus atrocidades y, a la vez, multiplicaban sus fuerzas destructivas. En Europa, de donde procede mi experiencia militante, una parte de la intelectualidad progresista, un sector de la izquierda de la socialdemócrata y el reformismo eurocomunista desarrollaron en los ’70 el pacifismo como respuesta a la amenaza de autodestrucción colectiva y al militarismo imperialista. Para mediados de los ’80, todos los estudios científico-críticos aseguraban que una guerra total destruiría la mayor parte de las formas de vida en el planeta. Posteriormente, esta certidumbre científica fue corroborada por una serie de hechos y catástrofes, como la de la central nuclear de Chernobyl en la URSS a finales de los ’80. La implosión de la URSS en esa misma época, la primera invasión de Irak, etc., todo esto propició que el pacifismo y la charlatanería dominasen en buena parte de la denominada lucha antiglobalización y altermundialista de finales del siglo XX y comienzos del XXI.

Lo característico de este movimiento era su total resistencia pasiva al imperialismo, sin proyecto de construcción revolucionaria, sin alternativa práctica en suma. No se trataba de una resistencia activa destinada a crear las condiciones necesarias para la construcción práctica de una alternativa a la explotación. La demagogia y la verborrea sobre una hipotética movilización social pacífica, basada en la “sociedad civil”, lo inundaban todo. Mientras la lucha antiglobalización se perdía en grandes discursos, el capitalismo continuaba con sus disparates. La resistencia pasiva mostró toda su inconsistencia con el fracaso definitivo al no ser capaz de crear grupos militantes que dirigieran la lucha contra el capital en las condiciones de la crisis que estalló después. La resistencia altermundialista contra la globalización ni pudo ni quiso, ni tampoco entraba en su esquema teórico, desarrollar organizaciones revolucionarias que dirigieran las luchas en situaciones sociales mucho peores que las que había durante la expansión económica anterior a la crisis. Peor aún, para cuando estalló el caos capitalista, la antiglobalización estaba ya debilitada y derrotada.

El concepto de resistencia que se había impuesto en Europa y que se mostraba en dos líneas: una, la reformista procedente de la izquierda de la socialdemocracia y del eurocomunismo, y otra la altermundialista antiglobalizadora, partía de una visión estática y pasiva, defensiva a pesar de alguna palabrería radical. Uno de los referentes teóricos en los que se basaba semejante postura pasiva era el del Gramsci manipulado por el PC italiano, que había aprovechado sus ambigüedades y vacíos, en parte causados por la severa censura carcelaria pero también en parte por las mismas lagunas de su teoría, según el cual la denominada “guerra de movimientos” debía ser sustituida por la “guerra de posiciones” hasta que existieran las condiciones objetivas que permitiesen reiniciar la primera; a la vez, un papel central en esta “guerra de posiciones” era la de conquistar la “hegemonía en la sociedad civil” mediante la “hegemonía ideológica” lograda con la labor de los “intelectuales orgánicos”. Una vez afianzada la “hegemonía” podría darse el paso a la “guerra de movimientos”, al avance impetuoso al socialismo.

Hemos sintetizado mucho las tesis del PCI, que no las de Gramsci porque no tenemos tiempo. De cualquier modo, lo decisivo es que estas tesis engarzan directamente con el reformismo clásico, el que se creó desde finales del siglo XIX y que ha sido y sigue siendo aplicado en muchas partes del globo. Con variantes particulares más o menos “radicales” en cada país y momento, consiste en que la resistencia debe esperar a que existan “condiciones objetivas” para pasar a la ofensiva, para dejar de ser una resistencia pasiva y ser activa. En esta concepción el objetivo último por el que se lucha termina olvidándose o siendo reducido a un reclamo al que se recurre en determinadas fechas para mantener las apariencias. Olvidado o menospreciado el fin, los medios terminan siéndolo todo, básicamente el parlamentarismo electoral y la posición de cuanto mayor poder institucional posible, siempre dentro del sistema legal. Como hay que sumar votos a cualquier precio para acceder a la mayor cantidad posible de escaños y cotas de representatividad, hay que evitar radicalismos que alejan los votos de los sectores dubitativos y poco concienciados.

Así, lo que inicialmente era un acto necesario e imprescindible, la resistencia, termina convirtiéndose en un obstáculo para el avance emancipador. En cualquier dinámica de emancipación sea colectiva o individual, siempre llega el momento crítico en que toda resistencia se enfrenta a la duda de si pasar a ser activa y constructiva, es decir, con un modelo de futuro que exige avanzar, o pasiva y defensiva, es decir, sólo con un modelo de presente que exige esperar, no arriesgar, evitando todo “aventurerismo radical” que espante a los electores menos concienciados.

ALTERNATIVA

Por su misma inercia, la mayoría de actos resistentes tienden al reformismo. Lenin comprendió la esencia de la crítica marxista al reformismo, a saber, que la lucha simplemente economicista, sin la conciencia política revolucionaria, tienden indefectiblemente al reformismo. La lucha por las mejoras económicas es una resistencia que sólo pretende mejorar aspectos de la explotación asalariada pero sin querer acabar con el sistema capitalista. Otro tanto hay que decir de la lucha parlamentarista y electoralista, o de cualquier otra forma de resistencia que se limite exclusivamente al marco de lo tolerado por el poder opresor. Volvemos a insistir en que pese a esto no debemos rechazar la necesidad de la resistencia, al contrario, siempre hay que impulsarla pero, y esto es lo decisivo, debemos impulsar la resistencia activa, constructiva, que va orientada a la acumulación de fuerzas y a dar el paso a una alternativa de poder obrero y popular.

El punto crítico que separa a la resistencia pasiva de la activa es el problema del poder. La persona o el colectivo que se resiste a la opresión son dignos de todo respecto y apoyo incondicional, pero realizado con la crítica constructiva y solidaria que le advierte que nunca superará la opresión que sufre mientras no acabe con el poder que le oprime. Reducirá algo el dolor provocado por la injusticia, pero no acabará con ésta y por tanto con el dolor que ella le causa. La razón radica en que frente al poder opresor hay que construir un poder liberador. Se trate de la lucha más aislada e individual que podamos imaginar, hasta las grandes luchas de masas contra el Estado y contra el imperialismo, siempre el problema del poder propio, del poder de autodefensa, aparece como decisivo. Una mujer apaleada y vejada diariamente por su marido o su novio nunca será libre y feliz mientras no tenga poder propio para emanciparse y ser independiente, para establecer nuevas relaciones o, si quiere, para hacerse respetar definitivamente por su novio o marido. Sea una mujer o un esclavo, una trabajadora blanca o indígena, un proletario o estudiante, un campesino o artesano, sea lo que fuere, siempre el problema del poder aparece en toda lucha contra la opresión, y todavía más es así cuando superamos el plano individual y pasamos al colectivo, al de los sexo-género, a la opresión nacional y a la explotación de clase, al sojuzgamiento de la humanidad trabajadora por el imperialismo.

La experiencia muestra que está condenada al fracaso la resistencia que no se plantee acabar con las causas de la opresión a la que se enfrenta, por heroica y sobrehumana que haya sido. La resistencia que no conozca las causas de la opresión que sufre y a la que se enfrenta está condenada a ser aplastada físicamente o a ser integrada y desactivada, corrompida, comprada. Pero conocer las causas exige una formación teórica marxista unida a una propuesta práctica que aplique esa teoría contra la explotación. La alternativa es esa propuesta práctica. Si quiere ser efectiva la resistencia contra la explotación en una fábrica ha de estudiar qué es salario y qué es la plusvalía, y qué es la clase burguesa y el capitalismo. Sin estos conocimientos y sin las alternativas revolucionarias que el marxismo elabora, la resistencia no tiene futuro. Lo mismo sucede en la lucha contra el imperialismo pero a una escala superior, porque ahora nos movemos ya en el plano de la mundialización capitalista, de las contradicciones capitalistas a nivel mundial y de las relaciones de fuerza entre sus potencias dominantes. En este plano, la opresión nacional adquiere una relevancia superior a la que tiene en el plano de la lucha en una fábrica concreta porque, ya en el debate sobre el imperialismo, incluso un país formalmente soberano y libre en realidad puede estar dominado y sojuzgado en lo económico, no siendo totalmente libre en el momento de tomar sus decisiones vitales sobre su futuro, sobre sus recursos alimentarios, sanitarios, energéticos, científicos, económicos, etc., ya que estos están más o menos controlados por las grandes transnacionales y por los Estados imperialistas que las protegen.

Por tanto, la alternativa contra el imperialismo exige de un nivel de rigor teórico y de movilización de masas muy superior a la que exige una alternativa en una lucha concreta. En realidad, existe una profunda conexión entre ambas porque el imperialismo es una totalidad que lo abarca todo, desde el endurecimiento de las presiones contra maestros y médicos progresistas en un barrio concreto a manos de la derecha local, por ejemplo, hasta el endurecimiento de la alienación y de la manipulación mundial y el aumento de los costos de las medicinas decretado por las grandes transnacionales con el apoyo directo de los Estados más poderosos y de las instituciones imperialistas como el Banco Mundial, el FMI, la OMC, etc. Lo que ocurre es que las masas populares autoorganizadas pueden llevar ellas mismas la lucha por una educación científica, crítica y gratuita y por una sanidad social en cualquier barriada popular, pero necesitan de conexiones organizativas internacionales para contactar con las mismas luchas en otros países, para ampliarlas y extenderlas internacionalmente para aunar fuerzas, para vencer localmente y para vencer al imperialismo.

Por esto, las alternativas contra el imperialismo han de ser internacionalistas, no han de quedarse aisladas en sus países, en sus barrios y fábricas, en sus campos. Si la lucha contra el imperialismo quiere ser efectiva ha de ser internacionalista, y si la lucha internacionalista quiere ser efectiva ha de penetrar en todas las luchas concretas, en todas las luchas de los pueblos oprimidos por el imperialismo, ha de ser, por tanto, una lucha por la liberación nacional a la vez que por la liberación de clase y antipatriarcal. No hay otro remedio, no existe otra alternativa que hacer una alternativa antiimperialista, una alternativa internacionalista, valga la redundancia. Ahora bien, el antiimperialismo se queda en una frase hueca si no está lleno de construcción de un poder popular orientado a liquidar la base del imperialismo: la propiedad privada y el monopolio de la violencia por los ejércitos capitalistas. La propiedad privada en la fase imperialista del capitalismo es la propiedad de prácticamente todo en manos de una infinitesimal banda de ladrones que disponen de una descomunal fuerza militar y propagandística. La enana jauría de hienas es obedecida por las burguesías de los países formalmente soberanos pero dependientes en lo económico.

Los pueblos de las Américas padecéis esta realidad imperialista y la conocéis mejor que nadie. Las sucesivas “alianzas” entre los EEUU y las burguesías latinoamericanas siempre se han caracterizado por dos constantes: estar supeditadas a los intereses yanquis aunque también obtenían beneficios esas burguesas y sobre todo sus sectores dominantes, y estar diseñadas para aplastar a los pueblos. Desde hace unos años, determinados procesos democrático-radicales, progresistas y revolucionarios avanzan desafiando a estas constantes, abriendo diversas expectativas sobre las que ahora mismo no podemos extendernos ya que, por un lado, carecemos de tiempo para un análisis detallado de cada caso y, por otro lado, sería presuntuoso y hasta un acto de colonialismo intelectual eurocéntrico por mi parte “impartir doctrina”. Dicho esto, sí hay que precisar que el modo de producción capitalista es uno a nivel mundial, que sus leyes de evolución y sus contradicciones antagónicas actúan a nivel mundial, que la lucha de clases, el terrorismo machista y la opresión de los pueblos tienen unas conexiones estructurales con el capitalismo que se presentan, en lo esencial, en todo el planeta. La identidad y el contenido es el mismo, lo que varían son las formas y los ritmos de evolución.

Partiendo de aquí, sí debo decir que cualquier alternativa, si quiere ser revolucionaria, ha de tener a la fuerza cuatro características que surgen de la propia identidad de la explotación imperialista en cualquier parte del mundo: una, ha de ir orientada explícita y públicamente a la acumulación de fuerzas sociales cuyo objetivo es expropiar a los expropiadores, acabar con la propiedad privada; dos, a la vez, ir orientada a la toma del poder político por el pueblo en armas, para la instauración de un Estado obrero en proceso de autoextinción consciente; tres, avanzar en el desarrollo multifacético de la democracia socialista, del poder consejista y popular, soviético, de la emancipación antipatriarcal, todo ello dentro de una decidida (re)construcción de la unidad entre la naturaleza y la especie humana, de la (re) integración de la especie humana en la naturaleza, es decir, de la lucha contra el desarrollismo capitalista; y cuatro, agilizar la dialéctica entre la autodeterminación e independencia de los pueblos y el internacionalismo proletario, de modo que el libre desarrollo de las personas y de los colectivos sea la condición del desarrollo libre la humanidad trabajadora en su unidad.

PUEBLO

En el método marxista vemos que los conceptos de pueblo y de pueblo trabajador, se intercalan con sorprendente frecuencia entre otros conceptos como los de clase obrera, clase trabajadora, clase proletaria, etc. Sin mayores precisiones ahora, los críticos del marxismo sostienen que esta costumbre es otro ejemplo más del carácter “no científico” del marxismo, e incluso hay marxistas que se niegan a utilizar el de pueblo trabajador, reduciendo el de “pueblo” a un simple referente de la colectividades humanas no reconocidas oficialmente como “naciones” y menos aún como Estados. Una de las virtudes del método marxista es su dialéctica materialista, que le permite una alta flexibilidad e interacción conceptual siempre bajo las necesidades teóricas que las contradicciones que estudia y transforma. Desde Engels y su bello y muy actual estudio sobre la clase obrera inglesa, y desde Marx hasta el presente, pasando por los Congresos de la Internacional Comunista y por los documentos internacionales posteriores, a lo largo de esta muy rica y potente experiencia teórica, los conceptos de pueblo, pueblo trabajador, clase, clase trabajadora, etc., han sido utilizados, interrelacionados y separados puntualmente siempre según las exigencias del estudio concreto de la realidad concreta y bajo el principio elemental de que toda realidad es concreta.

Me parece, por tanto, muy correcto y oportuno que ahora se emplee el concepto de pueblo como sujeto activo y consciente que elabora una alternativa antiimperialista que va más allá que la simple resistencia a la injusticia. Pueblo como pueblo trabajador, que engloba a las diversas clases asalariadas y explotadas, a sus fracciones internas, y también a esas crecientes masas sometidas a la precarización vital, al empobrecimiento, a los períodos de fugaz trabajo asalariado seguidos de períodos de supervivencia mediante la autoexploración y/o las míseras ayudas sociales cuando las hay. Pueblo que integra a las masas campesinas explotadas hasta lo inconcebible, y capaz de aglutinar a su alrededor a la vieja y pauperizada pequeña burguesía arrasada por el libre comercio imperialista, a lo que se denomina “clase media”, concepto teorizado por Marx en su crítica a la economía burguesa clásica, a la que denunciaba y con razón su desconocimiento de esta “clase”. Las “clases medias” no las descubrió la sociología burguesa estudiando el desarrollismo de los ’60 sino que fueron investigadas por el marxismo mucho antes y con un rigor nunca alcanzado por la sociología.

Recurrir al concepto de pueblo y más especialmente al de pueblo trabajador es necesario cuando el capitalismo somete a la humanidad a una política deliberada de empobrecimiento, reducción de salarios directos e indirectos, de sobreexplotación generalizada e incluso de no remuneración salarial de tiempo de trabajo, es decir de esclavismo. Las decenas de millones de personas que son expulsadas de sus pequeños campos y huertos y que deben refugiarse en las míseras conurbaciones, en las barriadas de las grandes aglomeraciones urbanas, estas masas que crecen día a día, son sometidas a una destrucción de sus identidades colectivas, de sus culturas trabajadoras, quedando indefensas ante la propaganda ideológica imperialista diariamente fabricada por sus industrias político-mediáticas. El concepto de pueblo trabajador es el más apto, en primera instancia y sin mayores precisiones teóricas, para ayudar a su autoconcienciación, para que mantengan sus identidades y a la vez avancen en la lucha conjunta contra el explotador común. Estas masas tardan tiempo en ponerse a trabajar por un salario, y cuando lo hacen es precarias condiciones, perdiéndolo con mucha facilidad.

Donde más se muestra la virtud de la flexibilidad dialéctica en el uso interactivo de los conceptos lo tenemos en el problema de la opresión patriarcal, de la explotación sexo-económica de las mujeres, cuando tienen que simultanear hasta tres formas diferentes de explotación: la doméstica, la asistencial familiar y la asalariada, casi siempre bajo presiones y abusos sexuales. Y sobre todo cuando son emigrantes, cuando pertenecen a un pueblo, a una nación oprimida y han tenido que abandonar sus casas emigrando o huyendo de la represión, del terrorismo. De igual modo es el más apto para integrar y unir a la juventud de origen popular, obrero y campesino, que no tiene trabajo asalariado, que apenas estudia, que no tiene otro futuro burgués que la delincuencia, y cuyo único futuro humano es la lucha revolucionaria. Por último, otro tanto debemos decir de esas crecientes masas de personas envejecidas, expulsadas del trabajado asalariado cuando han sido estrujadas al máximo, como limones hasta su última gota de fuerza de trabajo y de aliento vital, muertos en vida que el cinismo burgués denomina “tercera edad”, y que son excluidos de la conciencia de clase en sí y para sí tanto por la sociología como por el marxismo dogmático, miope y economicista.

Me he extendido deliberadamente en esta cuestión porque me parece imprescindible para poder asentar sobre ella el sujeto colectivo que avance de la resistencia antiimperialista a la alternativa socialista y comunista. La clase trabajadora, el proletariado en el sentido fuerte que le da el marxismo, es el sujeto consciente que vertebra la rica complejidad abarcadora e incluyente del pueblo explotado, cuyas fracciones, niveles y sectores cambian al son de los ataques burgueses a la centralidad de la clase obrera. Uno de los efectos más peligrosos para la revolución que tiene toda crisis capitalista no resuelta en beneficio de las clases explotadas sino de la explotadora, es que la contraofensiva burguesa debilita políticamente al proletariado, rompe su centralidad obrera, introduce nuevas divisiones, nuevas formas de trabajado y diferencias salariales, destruyendo la unidad de clase lograda anteriormente y que es vital para el avance socialista.

En muchos países de Latinoamérica la alianza entre sus burguesías y el imperialismo tiene como uno de sus objetivos centrales destruir esa centralidad proletaria que vertebra al pueblo rebelde. Logrado este objetivo, el capital puede atacar con mucha más facilidad hacia otros objetivos vitales para él. Por esto es urgente fortalecer la dialéctica entre el pueblo en general y el proletariado en concreto. En realidad se trata de una “urgencia permanente” ya que la centralidad obrera y popular está sometida en todo momento a ataques desde dentro mismo del proceso de trabajo como desde fuera, desde todas partes, pues la sociedad burguesa, para existir segundo a segundo, exige la inexistencia de la conciencia de clase del pueblo trabajador, conciencia que va indisolublemente unida a su centralidad sociopolítica, del mismo modo que el Estado nacionalmente opresor necesita en todo momento impedir la recuperación de la identidad nacional del pueblo que ocupa y oprime, y al igual que la opresión patriarcal necesita destruir la conciencia feminista revolucionaria.

RESUMEN

La lucha de la humanidad trabajadora contra el imperialismo, en síntesis, no puede avanzar si no aseguramos la centralidad consciente del trabajo frente al capital. Podremos ayudar a las resistencias que estallan en todo momento, y hasta organizaremos muchas de ellas. Avanzaremos incluso en la elaboración de alternativas que superen las limitaciones de las resistencias, que actualicen los objetivos históricos y los adapten a las necesidades presentes, y que elaboren las estrategias y tácticas necesarias para alcanzarlos. Esto y más podremos hacer y lo haremos, pero siempre nos enfrentamos al riesgo mortal de no saber detener el contraataque imperialista dirigido a romper la unidad revolucionaria en lo decisivo, en lo básico, en lo que nos une como pueblos explotados, como trabajadoras y trabajadores. La contraofensiva imperialista que se está desplegando en el mundo entero bajo la dirección estratégica de la Administración Obama busca, primero, aparentar pacifismo y democracia, cuando aplica la guerra y el terrorismo; segundo, aparentar unidad frente a las tragedias masivas creadas por el capitalismo, cuando potencia la desunión y la traición; y tercero, aparentar el desarrollo de relaciones económicas “justas”, cuando avanza en la privatización y en el saqueo masivo. Consiguientemente, sabemos qué errores no debemos cometer y qué alternativas sí tenemos que aplicar ¿A qué esperamos?


Rebelión ha publicado este artículo a petición expresa del autor, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

04 noviembre 2009

La estrategia del imperio en América Latina

La estrategia del imperio en América Latina



El 17 de Agosto de 2009 salió publicado en el periódico La Jornada un artículo de David Brooks, en el que se indica que en información recientemente “desclasificada” sobre documentación oficial y políticas de seguridad nacional en Washington, dada a conocer por el National Security Archive, se revela que al comienzo de la década de los años 70’s, los gobiernos de Estados Unidos y Brasil “discutieron esfuerzos para coordinar la intervención clandestina contra regímenes de izquierda en Chile, Cuba, Perú, Uruguay y otros países para evitar el surgimiento de ‘nuevos Allendes y Castros’ en la región.”

El artículo trata sobre conversaciones entre el entonces presidente de los EUA, Richard Nixon, y el de Brasil, Emilio Garrastazu Médici, en las que se planea una colaboración secreta para intervenir en estos países con la intención de contrarrestar “la tendencia de expansión marxista-izquierdista” en América Latina.

Entre otros puntos de acuerdo las conversaciones revelaron que “Brasil tomaría un papel cada vez más grande en las relaciones hemisféricas…” sin intervenir directamente, pero que “…el régimen no descartará utilizar la amenaza de intervención o las herramientas diplomáticas y la acción encubierta para oponerse a regímenes de izquierda, o mantener a gobiernos amistosos en el poder, o ayudar a ponerlos en lugares como Bolivia y Uruguay.” En uno de los documentos se afirma que en 1971 Nixon comentaba al primer ministro de Gran Bretaña, Eduard Healt que “Brasil apoyaba la posición de Washington y agrega que ‘los brasileños ayudaron a manipular la elección uruguaya’ .”

Todo esto se hizo con el mayor sigilo y en el máximo secreto, ya que el gobierno de Estados Unidos no quería que apareciera su mano en esta “cooperación”. Una pieza clave en la clandestina comunicación fue Henry Kissinger quien años después fue secretario de Estado estadounidense.

La intención de las acciones encubiertas era la de detener el avance de los países y sus pueblos que estaban organizándose hacia formas más justas, independientes y democráticas y rompiendo así con la hegemonía casi absoluta que en ese entonces mantenían los Estados Unidos en la región.

Los múltiples intentos realizados para derrocar el régimen de Fidel Castro en Cuba no prosperaron, sin embargo Salvador Allende en Chile no corrió con la misma suerte y su gobierno cayó abatido por el golpe de Estado concebido, planeado y organizado desde el corazón del imperio junto con sus aliados regionales, como ahora claramente podemos ver, y ejecutado por las cúpulas del poder civil y militar chileno.

Retroceder en el tiempo y echar un vistazo a la historia siempre es bueno en la medida que nos ayuda a comprender mucho de lo que ocurre en la actualidad. La historia parece repetirse el día de hoy y la interpretación que damos es que los planes de conquista del imperio no han cambiado en lo sustancial.

Dos acontecimientos de la mayor importancia internacional sucedieron en los últimos meses, precisamente cuando se conmemoran 200 años de la independencia de los países latinoamericanos de las coronas europeas.

El reciente golpe de Estado en Honduras, que trata de suplir a un gobierno que se acercaba a una integración económica, política y cultural más humanitaria con diversos países de la región, por uno subordinado e incondicional a los designios del gobierno estadounidense.

Por otro lado la firma de un convenio entre los gobiernos de EUA y Colombia para la instalación de nuevas bases militares estadounidenses en territorio colombiano, con las que sumarían siete, bajo el cada vez menos creíble argumento de que tienen como objetivo la lucha contra el narcotráfico, el terrorismo y, deberían agregar los movimientos populares por su autonomía, independencia y soberanía.

Estos dos hechos apuntan hacia un mismo fin: detener la expansión de los gobiernos progresistas en América Latina y en esta ocasión fijan la mirilla de sus armas contra quienes impulsan de manera muy especial la integración de los pueblos de la región; Cuba que ha sabido sobrevivir a los diversos intentos por vencerla, y Venezuela, países que por primera vez en la historia de América Latina impulsan la creación de “un sistema de integración socioeconómica latinoamericano de carácter solidario, la Alianza Bolivariana para los pueblos de Nuestra América, (ALBA) al que se van sumando otros países y que ha parado los pies a los tratados de libre comercio promovidos por EUA que tanto han arruinado a los pueblos latinoamericanos.” Este sistema de integración está rompiendo con la histórica inercia que la época colonia heredó a los países que vivieron durante siglos sometidos a las coronas de España y Portugal y que los obligaba a comerciar exclusivamente con las metrópolis de esos imperios.

La instauración de gobiernos incondicionales a Washington se repite. Por medio de estos pueden desplegar las acciones necesarias para frenar el trabajo de los pueblos en pos de su unidad, para manipular a modo la política interna de los países que les convenga, o para de plano derrocar a los gobiernos que se han revelado en su contra, impidiéndoles desarrollar sus planes de dominio, apropiación y saqueo de los recursos naturales y humanos con que cuentan esos países.

En esta ocasión Cuba y Venezuela están en la estrategia militar del imperio y para ello quieren cerrar el cerco con las bases militares de Colombia, y con el gobierno títere de Honduras que hasta hoy continúa en el poder.

Por otro lado, es necesario apreciar la importancia estratégica que tiene en la región otro país con gobierno de derecha y que también le hace segunda a Washington en sus planes de dominio: México. La imposición de Calderón en la presidencia del país, así como el apoyo que brinda en los hechos al gobierno de EUA, aunque en el discurso presente un planteamiento diferente, es parte de la proyección que el imperio tiene hacia los países latinoamericanos.

De esta manera, y tal como señala el artículo ¿Un protectorado?, de Luis Javier Garrido, publicado en La Jornada el 21 de agosto de 2009, el TLCAN, promovido por Carlos Salinas de Gortari, se “…abrió para el desmantelamiento de la nación y la entrega de la definición del proyecto nacional al gobierno de Washington, y proseguida por Ernesto Zedillo, que al modificar el artículo 28 constitucional en 1995 pretendió fincar las bases para concesionar a las grandes transnacionales áreas estratégicas de la nación, desde el petróleo, la energía eléctrica, la energía nuclear, los ferrocarriles y los puertos, hasta el espacio aéreo, la comunicación satelital, el correo y los teléfonos”. El mismo artículo afirma más adelante que con el gobierno de Calderón se ha llegado a extremos inéditos y muy graves al pretender “entregar el control de las fuerzas armadas de México y, en consecuencia del territorio mexicano, a Washington, siguiendo el modelo de Colombia.” Así el gobierno derechista de Calderón está dejando a las fuerzas armadas del país subordinarse al Pentágono, lo cual es algo muy peligroso para la soberanía de la nación.

Finalmente podemos observar que la estrategia del imperio avanza y repite actos del pasado. El papel que jugó el gobierno de Brasil en la caída de Salvador Allende en Chile puede repetirse hoy con Colombia en la guerra que el Pentágono le hace a Venezuela y Cuba. Sería iluso pensar que no existen diversos planes concebidos y elaborados para llevar a cabo dichas acciones.

A lo largo de la historia de la humanidad, los imperios que han controlado las diferentes etapas históricas han tenido como finalidad el control y sometimiento de las poblaciones, la apropiación y saqueo de sus recursos naturales y humanos. La época moderna no es la excepción. Pero al igual que en el pasado los imperios dominaron durante largos períodos continentes enteros, también cayeron a causa de la presión ejercida por las luchas de liberación de los pueblos y sus gobiernos.

Rebelión ha publicado este artículo a petición expresa del autor, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

12 octubre 2009

Competencia imperialista en el cono sur: nuevos alineamientos

Competencia imperialista en el cono sur: nuevos alineamientos

En lluita / En lucha


Los últimos meses han estado protagonizados por la escalada de tensiones en suelo latinoamericano: el golpe de estado en Honduras, las nuevas bases militares norteamericanas de Colombia, el acuerdo militar entre Brasil y Francia. Así, se están desarrollando diversos alineamientos en la región.

Nos encontramos en una coyuntura marcada por los efectos económicos y sociales de la crisis internacional, en la cual el imperialismo estadounidense intenta recuperar terreno sobre su histórico “patio trasero”, considerada una región clave para los intereses yanquis –tanto por la cercanía geográfica como por las riquezas que le saquea–, al mismo tiempo que las clases dominantes de América Latina practican un giro a la derecha, buscando gobiernos más “leales” que les permitan hacer pagar a los trabajadores los efectos de la crisis y reaproximarse al imperialismo.

Un nuevo imperialismo en tiempos de crisis

Hace unos diez meses, con la elección de Obama como presidente, el gobierno norteamericano efectuó un cambio con respecto a George W. Busch en la táctica política del imperialismo, para hacer frente a la situación mundial y la resistencia antiimperialista. Ello no significa, sin embargo, que Obama sea una “paloma de la paz” (basta ver su política de intensificar la guerra en Afganistán) y que no defienda tanto como su antecesor los intereses imperialistas. Y es que las causas de este cambio de táctica no subyacen en la “buena voluntad” de nadie, sino en la necesidad de adaptarse a un nuevo contexto económico, social e ideológico, así como a las derrotas que la movilización y la resistencia armada han inflingido a la política del imperialismo.

Así pues, bajo el discurso conciliador y la política de “buen vecino” del sonriente Obama, apoyándose en sus aliados más firmes como México, Colombia o Perú, y utilizando a Brasil como interlocutor privilegiado —además de los “buenos oficios” del gobierno chileno— Washington se propone frenar el “contagio populista” y debilitar al chavismo, al mismo tiempo que pretende reafirmar su hegemonía en la estratégica región de América Latina, a la que sigue considerando como su patio trasero.

En este sentido, el fortalecimiento del SOUTHCOM (Comando Sur, cuyo ámbito estratégico es toda Latinoamérica) en Miami; la reactivación de la IV Flota para operar en el Caribe y el Golfo de México; la ampliación de la red de bases en toda la región, incluyendo las ya existentes en Colombia, Guantánamo, Aruba, Curaçao, El Salvador... todo ello expresa una política de despliegue militar norteamericano que amenaza a toda América Latina, y que puede servir desde espionaje y apoyo a conspiraciones golpistas, hasta nuevas “guerras de baja intensidad” como la impuesta en Centroamérica en los ‘80 o intervenciones contrarrevolucionarias de mayor envergadura ante nuevos levantamientos obreros y populares o grandes crisis políticas.

El golpe “cívico-militar” en Tegucigalpa —apoyado desde la base yanqui de Soto Cano— y la expansión de la presencia militar norteamericana en Colombia son las mejores expresiones de esta ofensiva.

Honduras

El pasado 28 de junio tuvo lugar en Honduras el último golpe de estado en América Latina. El intento de su presidente Manuel Zelaya de reformar la Constitución fue la excusa usada por la clase dirigente hondureña —estrechamente ligada a los intereses de la clase dirigente norteamericana— para expulsar a Zelaya del país y constituir un gobierno golpista liderado por Roberto Micheletti.

No es muy difícil trazar varios paralelismos entre este golpe de estado y aquél de 1964 contra el presidente de Brasil Joao Goulart, el cual significó el inicio de una serie de golpes militares en América Latina, todos ellos apoyados por los EEUU, destinados a impedir las reformas en el continente. En efecto, si los golpistas brasileños justificaron el golpe aludiendo a la necesidad de “salvar el orden constitucional” (la causa principal del golpe hondureño fue el intento de Zelaya de reformar la constitución a través de un referéndum), la realidad es que Goulart, que había sido un rico agricultor (tal como había sido Zelaya), había comenzado a simpatizar con las demandas hechas por los trabajadores agrícolas e industriales, aumentando su salario mínimo (Zelaya había aumentado el salario mínimo en un 50% en un país donde el 77% de la población vive bajo el umbral de la pobreza). Éstas y otras medidas establecidas a favor de las clases populares le enfrentaron a la oligarquía hondureña, que le acusó de estar influenciado por Fidel Castro (Zelaya había empezado a alinearse políticamente al lado de Hugo Chávez).

Más allá de las similitudes, el hecho más preocupante es que el golpe militar hondureño represente un punto de inflexión como otrora fue 1964. No hay que desestimar la posibilidad de que inspire a otras oligarquías, con el fin de parar las reformas que están ocurriendo en la mayoría de países de América Latina. Sin embargo, también puede significar el despertar de procesos de resistencia obrera y popular.

De ahí la importancia que tiene la respuesta de los sectores populares hondureños. A pesar de la brutal represión y del asesinato de varias personas han sido millones las personas que han participado en masivas jornadas de lucha a nivel nacional, entre las que destacan ocupaciones de recintos estudiantiles y empresas, tomas de carreteras, manifestaciones y huelgas de todo tipo. Los golpistas no se esperaban que el nivel de la resistencia fuera tan alto, incluyendo una huelga general a finales de julio En el momento de escribir este artículo, Zelaya ha vuelto a Tegucigalpa y está refugiado en la embajada de Brasil. Miles de personas han salido a la calle de todas partes del país, desafiando el toque de queda impuesto en Honduras, para llegar a Tegucigalpa ante la llamada a resistir. El ejército ha sitiado la embajada y está llevando a cabo una brutal represión contra los manifestantes, contándose ya con centenares de heridos y detenidos por violar el toque de queda.

A pesar de esto, la respuesta de Zelaya sigue siendo contradictoria. Al fin y al cabo Zelaya forma parte de la clase dirigente hondureña —de hecho forma parte del Partido Liberal, del cual también es miembro Micheletti —. Por un lado hace constantes llamamientos a la insurrección popular para repeler el ejército, pero por el otro sigue llamando al diálogo a los golpistas. No obstante, lo más importante aquí es sin duda la masiva resistencia. La lucha popular aumenta cada día, y ya se está lanzando la consigna de que la resistencia continuará “con o sin Zelaya”, algo que asegura la independencia de ésta frente a los movimientos vacilantes del presidente.

Colombia

Al mismo tiempo que Estados Unidos defiende a los golpistas en Honduras —bajo la retórica de “una salida pacífica” al conflicto— Obama firmaba en agosto un acuerdo para la instalación de militares norteamericanos en otras siete bases en territorio colombiano, reafirmando la alianza militar y política con Uribe, con la excusa de la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo.

Así, el llamado Plan Colombia o Plan Patriota se inscribe claramente en un plan estratégico del Pentágono para ampliar la capacidad de intervención imperialista en suelo latinoamericano, posicionando Colombia como “punta de lanza” en la compaña contra el chavismo.

No obstante, el centro de la política estadounidenses actual es la “institucionalidad” para negociar y resolver los conflictos. Aquí es donde la UNASUR (Unión de Naciones de América del Sur) se muestra como una herramienta perfecta para evitar la profundización de los conflictos en Sudamérica. Siempre, claro, resguardando los intereses más estratégicos del imperialismo y aplicando su táctica actual.

Esta organización comenzó a funcionar en el año 2008, con la supuesta intención de servir como un “ámbito de las naciones sudamericanas” que, a diferencia de la OEA (Organización de Estados Americanos), funcionaría sin la presencia de representantes del imperialismo estadounidense y con mayor independencia de éste. Algunos sectores de izquierda depositaran grandes esperanzas en las “perspectivas independientes” de la UNASUR. Sin embargo, ya en su primera reunión efectiva en septiembre del 2008, durante los enfrentamientos entre el gobierno de Evo Morales y la oligarquía de la Media Luna, la resolución final condenaba cualquier intento de golpe contra Evo, pero, al mismo tiempo, llamaba al “diálogo conciliador” entre un gobierno legítimo y sectores fascistas.

La historia ha vuelto a repetirse. La reunión de UNASUR que tuvo lugar a finales del pasado agosto en Bariloche (Argentina) votó una declaración que legaliza el uso de las bases colombianas por parte de los EE. UU. y evita cualquier condena al gobierno de Uribe por permitir esta violación de la soberanía militar del subcontinente. Asimismo, Honduras ni siquiera fue mencionada en la declaración. Al parecer, la “guerra contra el terrorismo” no tiene nada que ver con luchar contra los golpistas de Micheletti.

Brasil

Todo esto demuestra que, al margen de la oposición de Evo Morales y las declaraciones de Chávez denunciando a EE. UU. y a su intención de llevarse las riquezas latinoamericanas (aunque sin apelar a las masas latinoamericanas y manteniendo expectativas en influir sobre las decisiones de Obama), la dirección de UNASUR está en manos de Lula y Brasil; es decir, expresa tanto el peso económico de este país en Sudamérica como la disposición de Lula y de la burguesía brasileña por jugar el papel de dirección política regional y también militar, como se ha evidenciado en Haití.

Efectivamente, el caso de Haití es paradigmático. La MINUSTAH comenzó sus actividades en Haití el 1º de junio de 2004, coordinada por las Fuerzas Armadas de Brasil -por mandato del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas- e integrada por efectivos de Chile, Uruguay, Argentina, Ecuador y de España, Canadá, Francia y Estados Unidos. En la actualidad, la conducta de los militares extranjeros roza la brutalidad y el pillaje.

En esta línea, el acuerdo militar con Francia que el presidente Lula anunciaba a inicios de septiembre es una respuesta de la burguesía brasileña al nuevo acuerdo militar de EE.UU. con Colombia, que mina las bases de la estrategia brasileña de consolidarse como el gran mediador al servicio del imperialismo, entre los dos bloques que polarizan la política en América Latina —el bloque de Chávez y los países del ALBA, a un lado; al otro los países más alineados con EE.UU., como Colombia y Perú— y de esta forma extender su influencia en la región.

Apenas días antes del anuncio del acuerdo con Francia, el presidente Lula salió en la cadena nacional de televisión para defender su proyecto para el pre-sal (los campos de petróleo recientemente descubiertos que pueden colocar a Brasil entre los diez mayores productores del mundo) como una “segunda independencia”, al mismo tiempo que presentó su acuerdo con Francia como una necesidad de defender esas riquezas que serían el “pasaporte de Brasil para el futuro”.

No podemos esperar que el fortalecimiento militar de Brasil sea utilizado, no para hacer frente a los golpes militares reaccionarios como el de Honduras, frente al cual Brasil no tomó ninguna medida concreta para apoyar la resistencia, sino para intervenir como tropas de “paz” en países vecinos a favor del imperialismo, como vemos hoy en Haiti, y para defender los intereses de las multinacionales brasileñas instaladas en los países de América Latina.

En conclusión, en América Latina, los titulares se centran en el reto planteado a EEUU por Hugo Chávez. Pero Brasil, bajo Lula, también se presenta como un rival, no de modelo social —Lula no se plantea romper con el neoliberalismo, ni mucho menos con el capitalismo— sino simplemente como otra importante potencia capitalista en la región.

¿Imperio o imperialismos?

Llegados a este punto debemos plantearnos la cuestión del imperialismo, o de los imperialismos, desde una perspectiva mucho mayor.

El fin de la Guerra Fría marcó el fin del reparto del mundo entre dos bloques imperialistas rivales. Una interpretación generalizada de estos cambios es que ellos permitieron a EEUU asumir una posición de predominio global, incluso mayor a la que disfrutó después de la Segunda Guerra Mundial. Particularmente, con el comienzo del ataque occidental contra Irak en 1991, se hizo popular considerar a EEUU como “la única superpotencia”.

Pero las proclamaciones sobre “un mundo con una única superpotencia” interpretan de modo totalmente equivocado la verdadera tendencia de los eventos; sí que EEUU es la mayor potencia, sobre todo en lo militar, pero existen otras que le hacen sombra en diferentes ámbitos. El colapso del estalinismo fue un episodio de importancia histórica mundial, precisamente porque rompió la rígida división bipolar del mundo, característica de la era de posguerra. Con eso permitió un regreso a una era de competencia interimperialista, una nueva situación de inestabilidad y de amenazas militares, tanto entre las grandes potencias como entre éstas y los países más débiles.

En sentido vemos cómo los conflictos entre potencias son los protagonistas en África central, en el sur de Asia, en la frontera europea de Rusia. El mundo entero, desde el este de Asia hasta América Latina, vive en una nueva carrera armamentística.

Caer en el error de pensar que EEUU es la única potencia imperialista equivale a repetir el esquema bipolar de la Guerra Fría, donde a un lado está Washington y al otro los “antiimperialistas”, es decir, todo aquél que se enfrenta a los intereses norteamericanos: ya sea Cuba, Venezuela, China, Rusia, Irán o Brasil. Las últimas consecuencias de esta interpretración implican ver un complot de la CIA detrás de las protestas de Irán o de las insurrecciones de Xinjiang en China.

Pero además, ello significa obviar las contradicciones de clase existentes en el interior de las potencias o de los paises aspirantes a serlo; significa obviar que los intereses de las burguesías nacionales —como es el caso de Lula en Brasil; o incluso para los golpistas hondureños, cuyos intereses son suficientemente fuertes como para desear mantener el control sin necesidad de estímulos norteamericanos— se oponen a las reivindicaciones de los trabajadores y las trabajadoras.

En conclusión, la lucha antiimperialista en América Latina es inseparable de la más activa solidaridad con la resistencia hondureña, hasta lograr la completa derrota de los golpistas. Pero también debe unirse a la campaña por el retiro inmediato de las fuerzas militares de Brasil, Uruguay, Chile, Argentina, Bolivia y otros que integran la MINUSTAH, fuerza de la ONU que ocupa y reprime en Haití por cuenta y cargo del imperialismo.

Y es que en un mundo dominado por una pequeña porción de grandes potencias, es una fantasía peligrosa creer que las mismas pueden llegar a proteger los intereses de la mayoría explotada. La humanidad no conocerá la paz hasta que esa mayoría tome el control del mundo, lo que sólo podrá realizarse, tanto en América Latina como en todo el mundo, derrotando a los Estados imperialistas, que intentarán impedirlo con uñas y dientes.

Fuente: http://www.enlucha.org/?q=node/1626

29 septiembre 2009

EL IMPRERIO ATRACA

Análisis del Libro Blanco del Comando Aéreo de EEUU
El Imperio at(r)aca



Atracar es un término que se utiliza en náutica para denotar que una embarcación ha llegado a tierra o se ha arrimado a otras.

Atracar también se usa para referirse a un robo, a una golpiza o a una estafa.

Atacar no necesita demás aclaraciones.

Mucho se hablado -pero poco se ha dicho- del famoso Libro Blanco que Hugo Chávez puso sobre la mesa en la última Cumbre Extraordinaria de la Unasur en Bariloche, con el objetivo de demostrar las intenciones imperialistas de las bases estadounidenses en Colombia.

Me pareció oportuno conceptualizar a este documento que será analizado en esta nota, mediante este triple parámetro incluido en las definiciones de ataque y atraque.

Ataque porque las bases sirven como plataformas de agresión para conflictos en distintas partes del mundo. Atraque porque pareciera una figura combinada que sirve para graficar la forma en la que Estados Unidos “desembarca” en muchos países, con todos los atraques que ello trae aparejado.

Según el Departamento de Estado de Estados Unidos, este Libro Blanco es un documento de las Fuerzas Aéreas donde se evalúan única y exclusivamente las opciones de transporte y escalas en todo el mundo.

El Libro Blanco del Comando Aéreo de Estados Unidos (Global En Route Strategy), de la Universidad de la Fuerza Aérea estadunidense, es "tan sólo un documento académico" como tantos otros a disposición del ministerio de Defensa, explicó la portavoz, Maureen Schumann, vía telefónica a la agencia AFP.

En internet puede rastrearse que un Libro Blanco es un documento oficial publicado por un gobierno o una organización internacional, a fin de servir de informe o guía sobre algún problema y cómo enfrentarlo. Esta definición desmiente las afirmaciones provenientes de Washington.

Pero fuera de esto y pese a estos buenos intentos por lavar la cara del citado texto, los hechos demostrarán que es insignificante si el documento es oficial o no para la administración de Barack Obama.

Son los datos empíricos los que evidenciarán que lo volcado en ese informe responde a la estrategia militar de Estados Unidos en todo el mundo, por encima de las declaraciones políticas que puedan realizar voceros gubernamentales a los propios protagonistas del gobierno de Barack Obama.

Inicio

Entre las primeras líneas del documento se proponen 3 rutas para abastecer a los aviones de combate en el Atlántico y 2 rutas para el Pacífico.

Comenzamos a entrar en calor al aclarar que estamos hablando de escenarios de guerra globales en donde se planea la mejor forma de abastecer aviones de combate.

El Libro Blanco divide las localidades o bases de apoyo que se utilizarán para tal efecto en 3 niveles, siendo el 1 el de mayor desarrollo y el 3 el de menor.

Al nivel 1 lo describe de la siguiente manera: “Posee capacidades de mantenimiento importantes en instalaciones aeroportuarias con servicio completo de distribución en cubo y rayos (puede incluir operaciones de trasbordo y manejo eficiente de pasajeros).”

La infraestructura actual

Un concepto interesante lo podemos descubrir en la sección de antecedentes, donde se afirma que “tanto en los teatros del Pacífico como de Europa, la infraestructura que se obtuvo al final de los armisticios representa la espina dorsal de nuestra infraestructura de apoyo casi 70 años después.”

Esto significa que estos militares reconocen la importancia que tuvo la Segunda Guerra Mundial para desarrollar el esquema ofensivo que hoy poseen, y nos hace reflexionar acerca de la conveniencia que para EEUU tiene generar nuevos escenarios de guerra en los que puedan establecerse nuevas bases una vez que el conflicto particular hubiera finalizado.

Se entiende también que si los Estados Unidos mantienen y valoran las bases que pudieron establecer hace 70 años en Japón y Europa (por poner dos ejemplos destacados), mantendrá, valorará y no abandonará los nuevos establecimientos en Irak ó Afganistán (o en cualquier punto del globo).

Más adelante: “Un estudio denominado ‘Estudio de Requerimientos de Movilidad de 1995-Revisión Completa’, establece la necesidad de poseer 6 bases en Europa y lamenta la perdida operacional de las bases de Torrejón y Zaragoza en España. El estudio es avalado por la Fuerza Aérea Estadounidense en Europa (USAFE, siglas en inglés).”

Aquí aparecen dos elementos, primero que Estados Unidos siente el costo de perder una base sea en el país que fuere. Segundo, la existencia misma de la Fuerza Aérea Estadounidense en Europa, una sola de las patas que evidencia el despliegue imperial de EEUU.

De allí hasta el final del documento, Ud. se podrá topar con las siguientes dependencias militares (sólo mencionamos las que aparecen en el Libro Blanco, la infraestructura total de EEUU merecería un estudio aparte):

1- Comando de Movilidad Aérea (AMC)

2- Ejército Estadounidense en Europa (USAEUR)

3- Comando de Transporte de Estados Unidos (USTRANSCOM)

4- Comando Europeo de Estados Unidos (USEUCOM)

5- Comité de Dirección de la Infraestructura de Tránsito Europeo (EERISC)

6- Comité Directivo de Infraestructura de Tránsito del Pacífico (PEERISC)

7- Comando Estadounidense en África (USAFRICOM)

8- Comando Estadounidense del Pacífico (USPACOM)

9- Escuadrón Expedicionario de Movilidad Aérea (EAMS)

10- Comando Central de los Estados Unidos (USCENTCOM)

11- Comando Sur (USSOUTHCOM)

12- Fuerza Aérea Estadounidense en Europa (USAFE)

Son 12 superestructuras militares destinadas a todos los rincones del globo.

¿Qué dirían los grandes medios de comunicación si Hugo Chávez decidiera crear instancias similares desde Venezuela?

Llama la atención la alarma que causan ciertas adquisiciones militares de Brasil o Venezuela, mientras la existencia de una superestructura militar como esta, pasa totalmente desapercibida ante la opinión pública.

Estos datos que aparecen en el Libro Blanco son dependencias concretas que evidencian un poder de dominación imperial, eso existe, está ahí, resulta insignificante pensar en si parte de un documento oficial o no, y los hechos demuestran que forman parte de una política estructural estadounidense que se mantiene desde por lo menos el fin de la Segunda Guerra Mundial, por lo que ni Obama ni ningún otro presidente tiene potestad para ponerle freno.

Estrategia para África

“En 2005 la Estrategia Militar Nacional estableció a África como una quinta región de vanguardia, lo cual requerirá capacidad de movilidad significativa para apoyar la aplicación de la Estrategia Militar Nacional (que se enmarca en la guerra global contra el terrorismo).”

Aquí aparece África como escenario de guerra, y se afirma la necesidad de reforzar la presencia en ese teatro de operaciones.

Para que no queden dudas sobre la estrategia global de guerra en la que está inmersa la principal potencia mundial, el último párrafo del apartado de antecedentes reza lo siguiente: “En la actualidad, la Estrategia de Seguridad Nacional (NSS) y la Estrategia de Defensa Nacional (SDN) hacen hincapié en el carácter global de nuestros compromisos y obligaciones. Con este fin, la SDN establece que ‘Estados Unidos requiere libertad de acción en las zonas comunes globales y acceso estratégico a regiones importantes del mundo para satisfacer nuestras necesidades de seguridad nacional’. Por ende, una estrategia de movilidad aérea debe ser capaz de brindar acceso a la nación a las regiones importantes del mundo desde el punto de vista estratégico.”

Al terminar de leer estas aseveraciones se concluye que ningún punto del globo escapa a esta estrategia militar, por lo que las 7 bases que EEUU podrá utilizar en Colombia bajo ningún punto pueden excluirse como puntos de lanzamiento para ser utilizados en un conflicto potencial que acontezca en la región o en sus áreas de influencia (principalmente África). Se resalta: “Estados Unidos requiere libertad de acción en las zona comunes globales”.

Más sobre África: “Campo Lemonier, Djibouti, es la única infraestructura permanente en el continente africano prevista por esta estrategia, razón por la cual su importancia no puede exagerarse. De todas las localidades en la ruta sur Djibouti constituye el único punto con la mayor cobertura. Si se utiliza la autonomía del C17 punto a punto de 3.500 millas náuticas es posible tener acceso a todo el continente. Para establecer una capacidad de Nivel 3, como la deseamos, habría que tener una rampa de parqueo más grande y mayores capacidades para manejo de carga.”

Se refuerza el concepto de una fuerte ampliación de la estructura militar en ese continente.

Otro dato, Djibouti es una pequeña nación ubicada entre Somalia y Etiopía. El pasado 14 de septiembre Estados Unidos asesinó mediante un “ataque selectivo” a un supuesto líder de Al Qaeda en Somalia. Luego de atacar con un misil su vehículo, comandos especiales invadieron el territorio para secuestrar el cadáver de la víctima y los de sus acompañantes.

No se informó de dónde habían partido esos comandos, pero no debería extrañar que lo haya hecho de Campo Lemonier, Djibouti.

Inversión en bases

Vamos al punto 3 del documento, “requerimientos de la estrategia”, donde podemos leer que “el criterio para determinar si una localidad puede ser considerada como apoyo de desplazamiento estratégico debería ser si la Oficina del Secretario de Defensa (OSD por sus siglas en inglés) (agente ejecutivo de la USAF) estaría dispuesto a comprometer fondos de construcción militar (MILCON) o financiamiento de nación receptora para la infraestructura de movilidad. La asignación de estos fondos indicaría un compromiso de largo plazo con la misión de movilidad en dicha localidad.”

Aquí no queda claro si el compromiso mencionado se refiere a EEUU o a la nación receptora. En cualquier caso, o Estados Unidos reafirma sus compromisos invirtiendo en bases en el extranjero, o está evaluando el compromiso de terceras naciones en base a si invierten en bases estadounidenses en sus propios territorios.

Esto es lo que ocurre en Japón, donde su gobierno está invirtiendo una suma millonaria para modernizar una base estadounidense, según podrá observar más adelante en este mismo texto.

Si el punto correcto de análisis es el anterior y la inversión estadounidense evidencia el nivel de compromiso con el proyecto exterior, se puede citar el ejemplo de la base de Palanquero en Colombia, donde EEUU acaba de anunciar que invertirá más de 40 millones de dólares para mejorar sus condiciones, lo que evidentemente indica que llegaron para quedarse.

Cualquiera de las dos líneas de análisis es preocupante.

No hay ninguna duda de que la infraestructura existente se mantendrá: “Se hará todo lo necesario para maximizar la infraestructura existente dentro de la estrategia. Es decir, en la medida en que la infraestructura existente se ajuste a la nueva estrategia, se utilizará al máximo.”

“La estrategia debería maximizar la cobertura global al tiempo que se concentra en las áreas de preocupación”.

La guerra global contra el terrorismo

El punto 2 del documento, “justificación de una nueva estrategia”, establece que “los eventos del 11 de septiembre de 2001 que desembocaron en la guerra global contra el terrorismo, han alterado drásticamente nuestra capacidad militar en formas no previstas en 1998”.

Si anteriormente se destacó cuán conveniente resultó ser la Segunda Guerra Mundial para la estrategia imperial, aquí cabe el mismo razonamiento para con los ataques del 11 de septiembre. Ya se ha dicho muchas veces -pero al leer este documento salta otra vez- que con los ataques a las Torres Gemelas, Estados Unidos recuperó una hipótesis de conflicto que había quedado vacía tras el fin de la Guerra Fría.

Se refuerza este análisis con estas líneas en las que queda establecido que la “evolución del espacio de batalla (desde la configuración contigua y lineal de la Guerra Fría, al paradigma no lineal y no contiguo) el cual va a ser mucho más exigente en cuanto a movilidad aérea para el despliegue, suministro y redespliegue.”

Si después de la Guerra Fría no hubieran aparecido los terroristas, ¿a qué hubiéran adaptado sus estrategias? ¿Cómo justificarían semejante despliegue de bases?

“La guerra mundial contra el terrorismo (GWOT) pone en tela de juicio la validez del actual tamaño y alineación del sistema de movilidad de apoyo en tránsito. La realineación de las fuerzas estadounidenses fuera de Corea y Japón obligará a cambiar los Planes Operativos (OPLANS) y los planes de contingencia (CONPLANS), aumentando significativamente el papel de Guam en el área de responsabilidad del Comando Estadounidense del Pacífico (USPACOM).”

Ni una línea acerca de la posibilidad de abandonar las bases de Japón (sólo en la pequeña isla de Okinawa hay 37 bases estadounidenses) que se establecieron hace 70 años cuando Estados Unidos derrotó allí al imperio japonés. Como el terrorismo está en todos lados, entonces debemos mantenernos en todos lados, pues ningún rincón del mundo está a salvo.

En el punto 4, “panorama estratégico”, se va a resaltar una vez más la estrategia global de estos planes, al enterarnos que los resultados de un estudio sugerido en el propio Libro Blanco “servirán de base para una estrategia que nos permita brindar apoyo de transporte, ya sea aéreo, terrestre o marítimo, en cualquier parte del globo.”

Pocos renglones más adelante, agrega que “la meta última de la estrategia es el acceso global y que áreas estratégicas como el suroeste asiático, Corea, África, Eurasia e Indonesia se definen como zonas continuas de hostilidad o inestabilidad.”

Cuesta entender que todo el globo sea una amenaza permanente para un solo país.

No parece que el suroeste asiático, Corea, África, Eurasia e Indonesia puedan ser una amenaza, por ejemplo, para México. Tal vez sea porque México no tiene planes de dominación para con terceros países.

A lo mejor sólo conviene pensar que esos países sean amenazantes para EEUU, porque es la única manera de justificar semejante despliegue militar.

Más adelante en el punto 5, “supuestos de la estrategia”, se afirma que “el panorama político global en el 2025 será similar al de hoy día y que no habrá cambio significativo en las restricciones de sobrevuelo.”

Los militares no hacen nada más que consideraciones militares, también tienen sus gabinetes de análisis político, por eso si se operan cambios en cualquier lugar del mundo, y esos cambios van en desmedro de las prioridades de seguridad nacional estadounidenses, esos gobiernos deben ser subvertidos.

La soberanía europea

En el punto 9, “utilización del abastecimiento en vuelo” puede leerse que

“en la región del Atlántico existen numerosas áreas reservadas para este fin a lo largo de la costa oeste de Gran Bretaña, de Francia y de España. También en Alemania (aunque están concebidas básicamente para capacitación y apoyadas con equipos de la Fuerza Aérea Estadounidense en Europa), en el Mediterráneo y cerca de las Islas Azores. Afortunadamente, existen localidades de Nivel 3 muy cerca de estas regiones…

Por lo tanto, siempre que posean el espacio de estacionamiento adecuado serían ideales para el autodespliegue de aviones cisterna para apoyar estas misiones de abastecimiento. Las localidades que sugeriríamos entonces para misiones de aviones cisterna son Mildenhall (Alemania), Fairford (Inglaterra), Morón (España), Sigonella (Italia) o Souda Bay (en la Isla de Creta, Mar Mediterráneo), y Lajes (Portugal). Cada una de estas ubicaciones tiene suficiente espacio de estacionamiento para la operación de los aviones cisterna como plataformas de abastecimiento en el aire.”

Sorprende la ausencia de una potente masa crítica que en Europa condene el hecho de que su continente sea desde hace más de 70 años una base de operaciones de guerra estadounidense.

Europa tiene su soberanía seriamente cuestionada y nadie dice una palabra.

Deténgase un segundo a pensar en lo que sucedería si la Fuerza Aérea Ecuatoriana montara una base en Francia para poder atacar con más prontitud a África o a Turquía. ¿Y si la propuesta saliera de boca de Evo Morales o de Mahmud Ahmadineyad?

Aquí entra en escena otra discusión en la que no nos adentraremos, pero que tiene que ver con la existencia de un engranaje cultural que invisibiliza estos hechos y evidencia otros.

Veamos el caso italiano por ejemplo, en el punto 9 del Libro Blanco dice: “Un sitio en particular, Sigonella, posee opciones y eficiencias únicas de las que carecen las demás localidades. Dado que la Agencia de Logística de Defensa ha establecido un centro de almacenamiento de gran tamaño, los suministros con destino a África pueden reunirse en Sigonella.”

Quiere decir que si debemos atacar África, ya contamos con un sitio estratégico muy cerquita, en Italia. Aunque en el Libro Blanco se sugiere que su utilidad es para fines humanitarios (recordemos que es un documento público).

Los alemanes también pueden colaborar como base de apoyo para agresiones en distintos lugares del mundo, de hecho ya lo hacen en la actualidad con las invasiones a Irak y Afganistán: “Ramstein (una base alemana) representa la ubicación para transporte aéreo más capaz y productiva del hemisferio oriental. No solamente posee la capacidad más avanzada sino que está ubicada en una región ideal a lo largo de la ruta del gran círculo hacia el área de responsabilidad de USCENTCOM (Medio Oriente)”.

¿Qué diría Estados Unidos si México quisiera instalar bases militares dentro de EEUU para establecer una ruta de abastecimiento basada en un supuesto conflicto en el que debiera atacar a Canadá?

Ramstein no es la única base en Alemania, fíjese en este párrafo, y este atento porque más adelante descubrirá la importancia de contar con más de una base en cada región de influencia.

“A lo largo de la ruta del norte nuestra localidad más competente, con la

mayor capacidad de rendimiento, es la base de Ramstein. Su masiva rampa de

movilidad, instalaciones de manejo de carga modernas y su competente hangar

para C5 la transforman en la única localidad europea de Nivel 1 en la actualidad. Su localidad hermana, Spangdahlem, tiene capacidades de rendimiento menores pero también es robusta. Sugerimos que para brindar el rendimiento adecuado a lo largo de la ruta norte, Spangdahlem debería seguir siendo una localidad de Nivel 2 y considerarse una gemela esencial de Ramstein.”

Pese a la impresionante infraestructura que posee EEUU en Europa y que ya se ha documentado debidamente, existen intenciones de ampliación, como puede leerse en el punto 11: “El sur de Eurasia es un área de creciente interés por lo que el Comando Europeo está estableciendo una presencia en Rumania. El ejército estadounidense en Europa (USAEUR) tiene ahora un centro de entrenamiento y de operaciones de gran tamaño en el área alrededor de Constanta, Rumania. La movilidad se necesitará para apoyar estas y otras operaciones en el área. Diversas opciones para una localidad de Nivel 3 lucen convenientes para aprovechar los puertos en el Mar Negro. Esto incluye Odepeni, Rumania, el Aeropuerto Mihail Kogalniceanu, Rumania (LRCK), Varna, Bulgaria (LVWN) y Burgas, Bulgaria (LVBG). Todos tienen pistas con más de 8 mil pies de longitud cerca de puertos (excepto por Odepeni) y requerirían algún grado de reparaciones o construcciones para adaptarlos a los aviones MAF en tránsito.”

Interesante ver también como EEUU construye su infraestructura sin la más mínima consideración por los países donde se encuentran esas bases, en este caso no sabemos si encima esas construcciones las tendrán que pagar los contribuyentes rumanos.

A la sociedad y al reino de España podríamos decirle que deberían ser más celosos de su soberanía, pues Estados Unidos podría utilizar sus bases allí para lanzar ataques contra el continente africano.

Se lee en el punto 11: “Luego de una parada de abastecimiento en España, un C17 o C5 podría alcanzar el sur del Ecuador en África siempre que haya combustible disponible en el lugar de destino”.

Los C17 suelen utilizarse para transportar cargas, tropas y también para lanzar paracaidistas.

“NAVSTA Rota junto con la base aérea Morón (las dos en España), sirven de anclaje para la ruta atlántica central. En la actualidad, Rota es nuestra única base europea con operaciones de 24 horas al día y 7 días a la semana y representa una capacidad enorme para el movimiento oportuno de suministros hacia el Suroeste Asiático.”

Los británicos también entran en los planes militaristas de Washington, en el mismo punto 11 se lee que “dos localidades únicas en la ruta del sur y esenciales para la cobertura aérea de África son la Isla de Ascensión y el Campo Lemonier en Djibouti. Ascensión es una isla de propiedad británica en el Atlántico Sur. Su ubicación en el sur del Ecuador y a medio camino entre Suramérica y África la hace ideal para el acceso al oeste y al suroeste de ésta. Los aviones militares estadounidenses han utilizado Ascensión en el pasado y no prevemos problemas para continuar utilizándola.”

Irak y Kuwait

En el punto 11 dice: “Si observamos la ruta del gran círculo puramente desde la costa este de Bagdad, Djibouti o Ghana, se comenzará a ver la génesis de la estrategia de tres rutas de distribución principales que proponemos para abastecer los aviones de combate: norte, centro y sur.”

¿Ya ve cuán conveniente fue derrocar a Saddam Hussein? Hoy EEUU puede abastecer a sus aviones de combate en la región.

Ahora Bagdad es parte de una estrategia mucho más amplia, pero en los medios de comunicación podemos leer casi todos los días que Estados Unidos se retira de Irak. Más bien parecería que se van a quedar. Difícil entender que no suceda así, cuando leemos que el periódico inglés The Independent, publica (agosto de 2007) que EEUU le propone al gobierno iraquí un acuerdo secreto para mantener de manera permanente 50 bases en su territorio (obviamente la versión fue desmentida por Washington).

Pero fuera de lo que acepte o no Washington, se conoce que Estados Unidos ha gastado mil cien millones de dólares en establecer bases militares en Irak. Otra vez, si hace 70 años no se van de Japón, no se irán de Irak a menos que los echen.

Más ejemplos. En 1991 Estados Unidos liberó a Kuwait de la presencia de los invasores iraquíes, pero la sometió a su propia invasión, que dura hasta el día de hoy: “Las operaciones de movilidad aérea en la Base Aérea Al Mubarak, Kuwait, han permanecido desde el final de la operación Escudo del Desierto. Este puerto aéreo de gran capacidad ofrece un vínculo de distribución vital en apoyo a las operaciones CENTCOM…”

Otra guerra que le sirvió a EEUU para sembrar soberanía extraterritorial eterna.

Afganistán

¿Cuánto durará la invasión a Afganistán? Los combates no sabemos, pero la presencia en las bases, una vez más: in eternum.

“Una segunda recomendación de Nivel 3 es la Base Aérea de Bagram, Afganistán. Pensamos que nuestros requerimientos de una localidad de movilidad en la región continuarán mucho más allá del 2025. El apoyo militar o de estabilidad serán los sellos distintivos de la región. A pesar de su gran altitud y topografía peligrosa, la infraestructura actual y la planificada por USCENTCOM hace de Bagram una ubicación ideal para operaciones de movilidad…”

Suramérica

El punto 12, “la estrategia suramericana” es la más conocida públicamente ya que tanto Hugo Chávez como Rafael Correa hicieron referencia a ella: “La inclusión de Suramérica en la estrategia de tránsito global permite lograr dos resultados: ejecutar la estrategia de compromiso regional y ayudar con las rutas de movilidad hacia Africa. Desafortunadamente no tenemos una estrategia disponible de compromiso en Suramérica que recurra a equipos aéreos.”

Aquí pueden observarse algunas cuestiones dignas de destacar, primero se reconfirma que Suramérica forma parte de la estrategia global del imperio, luego dice que esto permitirá ejecutar “la estrategia de compromiso regional”.

¿De qué compromiso están hablando?

Lo que podemos deducir es que los Estados Unidos se comprometieron con ellos mismos a plagar a Suramérica de bases.

El propio documento confirma esta tesis al asegurar 2 líneas más abajo que “desafortunadamente no tenemos una estrategia disponible de compromiso en Suramérica”.

¿En qué quedamos? ¿Tienen un compromiso regional o no?

Una vez más lo que dice el documento sin decirlo, es que EEUU tiene intenciones de instalar una red de bases de apoyo en esta región pero que no ha logrado establecer los acuerdos (compromisos) necesarios.

El documento tal vez no sea oficial, pero la voluntad de instalar las bases sí, como lo demuestra lo sucedido en Colombia.

Más abajo leemos: “Recientemente, el Comando Sur (USSOUTHCOM) ha tomado interés en establecer una localidad en el continente suramericano que pudiera utilizarse tanto para las operaciones antidroga como para operaciones de movilidad. En consecuencia, con la ayuda del AMC y el Comando de Transporte, el Comando Sur ha identificado Palanquero, Colombia (base aérea Germán Olano) como una localidad de seguridad de cooperación (CSL). A partir de esta localidad cerca de la mitad del continente puede cubrirse con un C17 sin reabastecimiento.”

Los hechos demuestran una vez más que Estados Unidos se va instalar en Palanquero y además han anunciado (como ya se dijo más arriba) una inversión de más de 40 millones de dólares para esa base. Otra vez más EEUU ha llegado para instalarse de manera definitiva.

Suramérica no es un foco de conflicto primario para EEUU, pero si es un escenario de guerra posible para un futuro, y un centro de abastecimiento que puede jugar un papel importante en un hipotético conflicto dentro del continente africano: “El Comando Sur, en un intento por facilitar el acceso a África, ha propuesto que Cayena, en Guyana Francesa, podría servir como una posible CSL para un vuelo o para una parada intermedia de combustible entre el CONUS y Ascensión. El Comando Sur ha considerado el acceso al aeropuerto en Recife, Brasil. Un C17 podría salir de este sitio y, siempre y cuando haya combustible disponible en el destino, abarcar aproximadamente la misma área que un C17 sin reabastecimiento desde Ascensión. Sin embargo, la relación política con Brasil no favorece los acuerdos necesarios.”

Como vemos, el gigante suramericano (Brasil) no se queda afuera de los planes imperiales.

Asia y Oceanía

Punto 13, “estrategia del Pacífico”: “Desde 1996 las áreas de interés en esta región se han expandido para incluir las islas de Indonesia como fuente de agitación política e inestabilidad geológica.

Además, dado que las rutas del norte dependen de las localidades japonesas de Misawa, Yokota y Iwakuni para la parada en el segundo tramo y que Japón está cerca de ambas áreas de interés del norte, la amenaza de que padezca daños durante la batalla en las localidades japonesas, es proporcionalmente mayor que en localidades más periféricas.”

¿Qué tiene que ver el Ejército de Estados Unidos con la agitación política de Indonesia?

¿Qué pensaría Ud. si el Ejército de Zimbabwe que comanda Robert Mugabe, incluyera planes militares basados en la preocupación generada por la inestabilidad política en Colombia?

Seguro que sería intolerable para nuestras democracias y mandaríamos a invadir Zimbabwe para derrocar a ese tirano.

El Libro Blanco también habla de la amenaza de que las bases japonesas padezcan daños durante “la batalla”.

¿Para qué batalla se están preparando ahora?

¿Estarán planeando otra guerra de civilizaciones contra China?

Volvamos a Japón: “En la actualidad existen cuatro localidades de tránsito en Japón: Misawa en el norte, Yokota cerca de Tokio, Iwakuni en la bahía de aguas profundas en el sur de la isla principal y Kadena en la isla de Okinawa. Cada una tiene capacidades diversas. En FY09 comenzará la construcción de un nuevo sistema de manejo de material mecanizado financiado casi completamente por el gobierno japonés.

Yokota plantea muchos desafíos. La base aérea de Yokota está ubicada centralmente en Japón pero rodeada por población civil de alta densidad. En muchas áreas no existe una zona de amortiguación entre la cerca perimetral y la población civil. Además, las obstrucciones para las operaciones de despegue plagan el campo aéreo. En segundo lugar, el gobierno regional continuamente realiza esfuerzos concertados para transformar Yokota en un campo aéreo civil y militar, lo cual permitiría el uso civil del campo para el servicio de mercancía y pasajeros. Estados Unidos ha logrado conjurar estas propuestas y hasta la fecha el gobierno nacional no ha apoyado al gobernador de la prefectura en su propuesta de permitir el uso dual militar y civil.

Dadas estas limitaciones geográficas y políticas resulta prudente pensar en una localidad alterna en Japón en caso de que Yokota se vuelva insostenible.”

Como vemos, el peso de la bomba atómica todavía se hace sentir en Japón. Setenta años después los habitantes de la región de Yokota no logran torcerle el brazo al gobierno nacional para que habilite esa base estadounidense para el uso de sus ciudadanos.

Estados Unidos piensa que eso puede cambiar y plantea alternativas en el caso de que Yokota “se vuelva insostenible”.

Y algo está cambiando, porque el pasado 16 de septiembre juró como nuevo primer ministro Yukio Hatoyama, un socialdemócrata que rompió con 54 años de hegemonía del Partido Liberal Democrático (aliado incondicional de EEUU).

Hatoyama llamó a Washington a suprimir la base militar de Futenma en la isla de Okinawa y a revisar un acuerdo militar que EEUU se apuró a firmar con el gobierno saliente. El portavoz del departamento de Estado, Ian Kelly, dijo el 31 de agosto que Estados Unidos no revisará el acuerdo.

"Estados Unidos no tiene intención de renegociar el plan de traslado de las instalaciones de Futenma o la relocalización de Guam con el gobierno de Japón", dijo Kelly.

Como vemos, todo parece indicar que los conceptos vertidos en el Libro Blanco representan exactamente la política militar de Estados Unidos.

Demás está decir que Kelly es un funcionario de Obama, quien acaba de abogar valientemente por el desarme nuclear y por el no intervencionismo en las Naciones Unidas.

Volvemos al Pacífico asiático, donde Estados Unidos está preocupado por su situación en Guam: “La base aérea Andersen, en Guam, es un cuello de botella de gran preocupación en el Pacífico por numerosas razones. En primer lugar, suele ser un blanco común para los tifones del Pacífico. En segundo lugar, muy pronto la Isla experimentará una mayor presencia militar bajo los auspicios del plan de desarrollo militar integrado de Guam. Tercero, al agregar nuevas misiones de vuelo habrá una demanda creciente de combustible, el cual proviene del puerto naval en el lado opuesto de la Isla. Cuarto, en caso de un conflicto regional de gran escala, Guam puede perfectamente ser blanco de amenazas de daño en batalla, especialmente dada la confluencia de unidades militares en la Isla.

Acerca de las limitaciones que presenta Guam, dice que “afortunadamente, un poco por encima de las 100 millas náuticas hacia el norte de Guam se encuentran las islas de Tinian y Saipan. Estas islas forman parte de la Mancomunidad de las Marianas del Norte, que son posesiones estadounidenses.”

Se me ocurre pensar ante tales aseveraciones, que a EEUU le resultaría más fácil y más barato lanzarse en una campaña colonizadora abierta al estilo de la implementada por los europeos durante 5 siglos en América, que seguir planificando estas hipótesis de defensa (en realidad ataque) en la que todo el mundo les es hostil.

“Las áreas de interés en los mares chinos del sur y el Archipiélago

de Indonesia y de las Filipinas, son cubiertas actualmente por varias localidades pequeñas: Clark en las Filipinas, UTaphao en Tailandia, Singapur y Richmond en Australia. La capacidad inherente de estas localidades se basa en un pequeño rendimiento y uso infrecuente. Dado un posible creciente interés en el área y desastres naturales rutinarios que requieran una amplia ayuda humanitaria, recomendamos establecer una localidad en la región con capacidades más sólidas que las expedicionarias.”

Aquí intentan maquillar sus intenciones con la posible necesidad de distribuir una “amplia ayuda humanitaria”. Pero Washington no pudo distribuir una amplia ayuda humanitaria ni siquiera en su propio territorio cuando ocurrió el desastre de Katrina y aquí sugieren que sus intenciones son humanitarias.

Haga memoria y recuerde cuántas operaciones masivas de ayuda humanitaria lanzó Estados Unidos desde la Segunda Guerra Mundial hasta hoy.

Ahora haga memoria y recuerde cuántas operaciones masivas de agresión militar lanzó Estados Unidos desde la Segunda Guerra Mundial hasta hoy.

Los pobres vietnamitas, que todavía no terminan de sufrir las consecuencias del agente naranja, también entran en la estrategia operacional de sus antiguos invasores: “Otra localidad en la región que podríamos considerar es Cam Ranh Bay, en Vietnam (VVCR). Las relaciones entre Estados Unidos y Vietnam han mejorado considerablemente en los últimos años. Resulta entonces factible iniciar negociaciones con los vietnamitas para utilizar un aeródromo y establecer una base para personal.”

Algo estará funcionando muy mal en el socialismo vietnamita, si 35 años después de derrotar militarmente al ejército imperial, acepta la instalación de una base militar para que sus antiguos agresores perfeccionen su infraestructura diseñada para perpetrar nuevas invasiones como la que le costó más de un millón de vidas a su propia sociedad.

Los cuellos de botella

Preste atención al siguiente concepto: “Cuellos de botella son aquellos a lo largo de la ruta donde existen pocas o ninguna alternativa disponible en caso de que la única localidad no esté disponible. En casi todos los ejemplos, una localidad principal en una ruta viene aparejada con una localidad de menor capacidad que sirve como alternativa. Por ejemplo, Elmendorf está aparejada con Eielson (ambas en Alaska), Rota con Morón (España), y Ramstein con Spangdahlem (Alemania). Sin embargo, en la ruta del sur Hickam (Hawai) y Andersen (Guam) no tienen aparejadas ninguna localidad alternativa.”

Esto puede ayudarnos a entender unas declaraciones de altos representantes del gobierno peruano. En medio del escándalo por la instalación de las bases en Colombia, y ante acciones aisladas de remanentes de Sendero Luminoso, el Ministro de Defensa peruano, Rafael Rey, aseguró que era necesario contar con tropas estadounidenses para combatir a la narco guerrilla.

Las tropas extranjeras que no hicieron falta cuando Sendero estuvo más cerca de llegar al poder (hace 25 años) son necesarias ahora, cuando quedan unos pocos grupúsculos insurgentes operando de manera esporádica.

Podemos suponer que Estados Unidos no tiene un cuello de botella en Colombia porque dispone de Palanquero y por lo menos 6 bases más que puede utilizar.

Pero podemos interpretar también que Washington sí tiene un potencial cuello de botella, porque pudiera ocurrir el caso de que el gobierno colombiano cambie de signo político y se pierdan esas bases.

Por lo tanto, ubicarnos en Perú nos abre una nueva posibilidad de control regional.

Pese a que Estados Unidos también cuenta con una base en el Caribe Sur (Curazao), está queda un poco más alejada de otras regiones de influencia que antes se podían controlar desde Manta (Ecuador). Por eso el Perú gobernado por el APRA es una buena posibilidad de establecimiento.

La bomba atómica

En el punto 8, “reabastecimiento en vuelo y ruta”, podemos leer que “la capacidad de reabastecimiento en el aire de las Fuerzas Aéreas posibilita las operaciones de puente aéreo entre teatros requeridas para apoyar grandes despliegues, asistencia humanitaria, ataques globales, o el lanzamiento de largo alcance de paracaidistas y de su equipo sin tener que apoyarse en bases intermedias. El reabastecimiento en vuelo le brinda al bombardero nuclear la capacidad de enviar su carga explosiva en cualquier parte del mundo y regresar a una base apropiada.”

Obama habló de desarme nuclear en la ONU, una quimera si observamos que uno de sus voceros le dice al gobierno japonés que EEUU ni siquiera negociará la remoción de una base. Se dice que este no es un libro oficial del gobierno, cuando lo que correspondería aclarar es que es el gobierno de Obama, quien no es el gobierno oficial de Estados Unidos.

Más infraestructura

En el punto 15, “cambios en las localidades”, establece que “gran parte de esta estrategia utiliza la infraestructura existente en su configuración actual, sin embargo, la estrategia recomienda mejoras y reducciones en todo el globo.”

Llama la atención que nombre la palabra “reducciones” cuando en ninguna parte del texto se sugiere la cancelación de ninguna de las bases existentes, todo lo contrario, en el punto 17, “las claves del éxito”, nos explica que “entre las lecciones aprendidas con el paso de los años tenemos que si las localizaciones no se utilizan se pierden, ya sea por reducciones presupuestarias o por decisiones de los países anfitriones. Un ejemplo de esto es el cierre de la base aérea de Zaragoza, España, en 1996 por la Fuerza Aérea Estadounidense en Europa para cumplir con restricciones presupuestarias, y la decisión española el mismo año de negar acceso a Estados Unidos a la base aérea de Torrejón. Si no distribuimos nuestro flujo en todas las localizaciones de tránsito y a consecuencia de ello perdemos acceso a éstas, habremos entorpecido nuestra capacidad de operar y habremos incumplido con lo que la defensa nacional espera de nosotros.”

¿De qué reducciones nos está hablando entonces si dice que las lecciones indican que no hay que dejar de operar en ninguna de las bases para no perderlas por reducciones presupuestarias?

Este concepto reafirma además que los militares estadounidenses no tienen intención de abandonar nunca sus bases establecidas. Y una vez más, no lo reafirma el concepto, lo reafirman los hechos. Las bases que EEUU montó al finalizar la Segunda Guerra Mundial (1945) siguen existiendo y los propios voceros de Obama se niegan a entablar cualquier negociación al respecto.

Vamos a ver ahora las propuestas del Libro Blanco para “reducir” su infraestructura militar repartida por todo el mundo

-Reducir Mildenhall a localidad de Nivel 3.

-Establecer Bagram, Afganistán, como localidad Nivel 3; apoyar los

planes de USCENTCOM para expansión de la rampa de transporte

aéreo estratégico e infraestructura permanente.

-Ampliar la infraestructura de rampa y de combustibles en la Isla

Ascensión.

-Invertir en infraestructura permanente en AlUdeid.

-Ampliar la rampa y establecer infraestructura permanente en Djibouti

como localidad de Nivel 3.

-Mejorar la capacidad de mantenimiento en Rota para aumentar su

capacidad a Nivel 1.

-Establecer capacidad de Nivel 2 en Sigonella.

-Construir una rampa capaz de recibir aviones de cuerpo ancho en

Souda Bay.

-Establecer capacidad expedicionaria en Papa, Hungría.

-Levantar infraestructura de Nivel 2 en Iwakuni ampliando la rampa de

transporte aéreo y la capacidad de manejo de material pero sin

suministrar el personal que caracteriza las capacidades del Nivel 2

(similar a Elmendorf).

-Establecer capacidad Nivel 3 en UTaphao.

-Establecer acceso y capacidad expedicionaria en Saipan.”

Reflexión final:

Siempre que escuchamos la palabra imperio, nos quieren hacer creer que ese concepto parte de una concepción ideologizada de lo que es Estados Unidos.

Ustedes acaban de leer información y análisis acerca de lo que es militarmente Estados Unidos.

Elimine todos los conceptos del análisis y remítase a la información y a los hechos.

Admita al argumento de la administración de Obama. El Libro Blanco no es un documento oficial (aunque soslayar esta posibilidad es una ingenuidad inaceptable).

Fuera de todos esto puntos, todavía existen las bases que están allí, no se las inventó ningún comunista ni ningún terrorista.

En 2008, EEUU tenía 865 instalaciones militares en más de 40 países. Se calculan más de 190 mil soldados en más de 46 países.

Y un vocero de Obama (volvemos a destacar) ni siquiera está dispuesto la cancelación de una sola de ellas.

¿Por qué no se incluye en la legislación internacional que ningún país pueda establecerse militarmente en otro territorio?

Sería un concepto que complementa la línea de soberanía, autodeterminación de los pueblos y no injerencia en los asuntos externos.

Podría seguirse el ejemplo de las constituciones de Bolivia y Ecuador, que en la práctica representan una vanguardia jurídica, al establecer la prohibición de bases extranjeras en sus territorios. Hacia ese punto se debiera avanzar si existiera una voluntad verdaderamente democrática, no imperialista y en dirección de construir un mundo pacífico.

De otro modo podríamos sugerir que esos 46 países instalen sus bases militares en Estados Unidos, si en definitiva estamos en un mundo de iguales. A ver si eso le parece democrático al Pentágono.

Todos estos datos evidencian la existencia de un verdadero imperio fuera de cualquier ideologización.

Es indispensable también preguntarse quién gobierna Estados Unidos, porque Obama acaba de declarar en contra del intervencionismo, mientras uno de sus voceros (destacamos por enésima vez) niega la posibilidad de negociar el retiro de una base y Washington anuncia la inversión de más de 40 millones de dólares para Palanquero.

Chávez ha denunciado la existencia de dos facetas en la personalidad del Presidente afroamericano y le ha solicitado que se defina.

Fuera de cualquier posibilidad acerca de las buenas o malas intenciones de Obama, es evidente que ningún presidente estadounidense está en capacidad de cuestionar está política imperial.

Lo cierto es que las bases se amplían desde hace 70 años y seguirán expandiéndose mientras al imperio no se le hagan insostenibles políticamente.

Y esta aseveración dispara la última reflexión

Para instalar y mantener este verdadero imperio militar a nombre de la democracia existe un engranaje cultural que lo oculta y en el mejor de los casos lo justifica.

Pero abrumadoramente lo oculta, ni siquiera el autor de esta nota, era plenamente consciente de lo que significaba este desarrollo militar.

No era consciente porque nunca tuve acceso a esa información, y soy un trabajador de la información.

Imagínense la indefensión de un lector promedio, asediado por medios de comunicación que no tienen la más mínima intención de que todo esto trascienda.

Ahora puedo escribir un informe como este y enterarme de muchas cosas.

¿Pero cuánta gente podrá enterarse de esto tal como lo hice yo?

Puedo publicarlo en Rebelión y mucha gente lo leerá. Saldrá en otros sitios y quienes consumen información alternativa podrán leerlo.

Pero la comunicación masiva la dominan New York Times, CNN, El País, Clarín, El Tiempo y otros como ellos, en los que un informe como este jamás encontrará un espacio de difusión.

Ellos (el imperio) dominan la escena cultural y saben como disputar esa batalla, además de bases militares, han desarrollado todas esas bases culturales para lograr afianzar su sistema de dominación.

Como comunicador, soy consciente de que para que esas bases militares estadounidenses expandidas por todo el mundo se transformen en insostenibles (como ellos mismos dicen), una de las tareas fundamentales es que desarrollemos bases culturales (principalemente medios de comunicación) que le permitan al ciudadano común estar al tanto de lo que realmente ocurre en el mundo.

Cuando el imperio pierda la batalla cultural, sus guerras y sus bases serán “insostenibles” y se desmoronará.

Es una guerra tremendamente desigual, pero la confrontación existe.

La confirmación de este hecho, es que Ud. haya podido leer esto que acabo de escribir.

http://andressallari.blogspot.com/

PD: Este informe se escribió gracias a la curiosa inquietud de mi colega Rafael Rico Ríos, quien me incitó a realizarlo. Debo agradecer su colaboración como editor adjunto del material, además del aporte conceptual a algunas de las reflexiones finales, que se han enriquecido por sus observaciones.

El Libro Blanco del Comando Aereo de EEUU puede leerse en Rebelión:

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=92335

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