¡INAPLICABILIDAD DE LEY Nº29944 LEY DE REFORMA MAGISTERIAL; PAGO INMEDIATO DEL 30% POR PREPARACION DE CLASES Y EVALUACION!

Para tener Presente

"Los Maestros, al ponernos al servicio del Estado, no hemos vendido nuestra conciencia ni hipotecado nuestras opiniones, ni hemos perdido nuestra ciudadanía. El hecho de recibir una suma mensual de dinero significa sólo el pago de nuestros servicios profesionales, pero no el pago de un silencio y de una conformidad que repugna. Quienes pretenden que el maestro debe "callar, obedecer y trabajar", están en un error, y cometen un insulto a la dignidad humana... ". José Antonio Encinas

¿REFORMA EDUCATIVA?

¿Reforma educativa para mejorar la calidad académica? Es posible esto sin atender el rezago educativo en materia de infraestructura en zonas marginales, con estudiantes mal alimentados y desnutridos, sin planes de estudio acorde a las necesidades de la población.

Evaluar a los maestros, ¿Quiénes, las instituciones corruptas del Estado? ¿La Ministra Bachiller que no sabe quien proclamó la independencia del Perú? ¿Los intelectuales “expertos” de la televisión? ¿Los periodistas mercenarios asalariados de la gran empresa?


ley de reforma magisterial y la destitucion por inasistencia y tardanza

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10 junio 2009

Muertos sin sepultura

Muertos sin sepultura

Las matanzas en la selva ordenadas por Alan García han producido un número muy alto de muertes. Testimonios de campo indican que pueden ser decenas. Pero si, como indican los informes periodísticos, muchos cadáveres han sido arrojados al río Marañón, van a ser muertos sin sepultura. Los ahogados del mar aparecen, los de los ríos de la selva, no.

La hecatombe en que han perecido policías y civiles merece, sin embargo, ser cuantificada. Los organismos internacionales de derechos humanos deberían participar en una investigación acerca de éste y otros aspectos de la matanza.

Hasta la Organización de Estados Americanos se ha espantado con la tragedia y todo indica que no confía en la versión de los hechos y la estadística de muertes difundidas por García. Ha decidido averiguar por su cuenta.

Una de las bajas más graves de este caso es la pérdida de sensatez del régimen y sus adulones. Eso se reveló ayer en el ataque matonesco y cobarde, bufalesco en suma, a la reportera gráfica de LA PRIMERA Melina Mejía y otros colegas.

Hay otra baja que debe preocupar al país: la pérdida de sentido nacional que padece el primer mandatario de la nación. Su delirio de poder no se ha percatado del daño que ocasiona el agredir cruel y masivamente a los nativos de la selva, que son baluarte de nuestra integridad y soberanía, así en la paz como en la guerra, como lo demostraron en la guerra del Cenepa.

Jorge Basadre advirtió más de una vez que en el Perú existen fuerzas centrífugas que amenazan la unidad de ésta nuestra patria multinacional y pluricultural.

¿No sabe García que en el Oriente peruano ha surgido más de una vez la tentación separatista?

El presidente de la República habla de agentes extranjeros en el conflicto, con lo cual convoca la protesta y también la preocupación internacional.

Al pretender (¿gratuitamente?) pisotear los derechos y la vida de las etnias amazónicas en beneficio de saqueadores nacionales e internacionales, el ocupante de Palacio resulta el más peligroso agente de intereses foráneos.

No es sólo la conducta represiva de estos días lo que juzgará el tribunal de la historia --u otros tribunales-- en la actuación de García. Es también el interés desenfrenado que ha puesto en la defensa de Decretos Legislativos probadamente inconstitucionales, o de la venta, con coima evidente, del aeropuerto de Collique, o de la gran minería, o de los negociados de tierras en Piura.

Por todo eso es de desear que se ponga fin a su arbitrariedad. Por el momento, como rama de olivo, García debería despedir a todo su Consejo de Ministros, ordenar el cese de la represión y aceptar la instalación de una mesa de diálogo nueva y auténtica con los representantes del pueblo amazónico.

La legitimidad del régimen sufre una muerte lenta. Sin sepultura aún.

César Lévano
cesar.levano@diariolaprimeraperu.com

Colmillos del perro del hortelano

Colmillos del perro del hortelano

La República


Escindido y excluyente, el Perú volvió a estallar. La orden de García y su gabinete de desalojar –a sangre y fuego– a los nativos que ocupaban Corral Quemado y las zonas aledañas de la carretera Fernando Belaunde desató una cruenta ola de violencia. Tropa de choque, vehículos blindados y helicópteros, que lanzaban lacrimógenas y tiros, encendieron el fuego. Rápidamente corrió de los caseríos a Utcubamba y Bagua Chica, hasta la estación de bombeo # 6, donde 38 policías estaban retenidos. El balance es incierto, pues los cadáveres habrían sido echados al río, pero sabemos que decenas de nativos, civiles y policías han muerto, sus familias los lloran sin poder recuperarlos, y viejas cicatrices se reabren.

Cual cruzado medieval contra los infieles, García decidió poner fin a la demanda indígena que –con gran firmeza– enfrenta su plan de lotizar la Amazonía a favor de grandes extractores de materias primas y avasallar los derechos de las comunidades y al medioambiente.

Ahora, psicóticamente, es un complot, hasta internacional, una manipulación de nativos ignorantes. Pero García había advertido sus planes a las comunidades y pequeños propietarios rurales en “El Perro del Hortelano”. En octubre del 2007, identificó modernidad y progreso con gran inversión y transnacionales. Señaló: La inversión “necesita propiedad segura (de tierra), pero hemos caído en el engaño de entregar pequeños lotes de terreno a familias pobres que no tienen un centavo para invertir”. Fue categórico: “La demagogia y el engaño dicen que esas tierras no pueden tocarse porque son objetos sagrados y que esa organización comunal es la organización original del Perú”. Y recalcó: “…en todo el Perú (hay) tierras ociosas porque el dueño no tiene formación ni recursos económicos, por tanto su propiedad es aparente. Esa misma tierra vendida en grandes lotes traería tecnología de la que se beneficiaría también el comunero”. Más claro ni el agua: la propiedad de los pobres “es aparente” e inútil por falta de capital. La propiedad real, que el Estado debe imponer: la gran propiedad.

Con las facultades legislativas que el Congreso le delegó para “adecuar la legislación al TLC-EEUU”, inescrupuloso y mañoso, creyó encontrar la oportunidad para imponer su visión revelada. Lanzó una ofensiva contra las comunidades y la Amazonía con decretos legislativos (DL) inconsultos (violando el Convenio 169 de la OIT y otros) y provocó la reacción de los pueblos amazónicos. El afán de negociación fue inútil hasta que en agosto del 2008, con una huelga, arrancaron la derogatoria de dos DL y la revisión de otros. Regresaron la mecedora y el engaño. El 9 de abril se desató la segunda huelga. Pero ahora, el Congreso jugó con García y frustró la discusión y aprobación de sus mismos dictámenes por derogar los DL antiamazónicos. Entre tanto, Simon jugaba al “diálogo” y la mecedora, buscaba desconocer a los líderes de la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana (Aidesep), y preparaba la represión.

El gobierno sabía que mucha gente de la zona era ex combatiente del Cenepa, reservista o rondero. Los nativos advirtieron que en esta lucha se les iba la vida, aunque no querían violencia. Movilizados masivamente, buscaron negociaciones diversas e infructuosas. Pero García presionaba al gabinete y a Cabanillas para acabar la protesta. Así nació la torpe operación del “día del medioambiente” –ahora supuesta respuesta a un complot– que, con las primeras muertes, desató las iras más hondas, los resentimientos más profundos y una cruenta y cruel sucesión de muertos y heridos. La condenable e inaceptable ejecución de policías detenidos y maniatados en la Bomba #6 revela que hay sectores que –sin dirección– pueden dar rienda suelta a toda clase de demonios.

Se persigue y descabeza la dirección de las comunidades nativas, Aidesep, lo que agudizará el caos y la respuesta desarticulada, mientras el mismo Presidente de la Corte Suprema denuncia la presión política sobre el PJ.

La situación ha convocado una Jornada Nacional de Lucha el 11 de junio y varios paros y movilizaciones regionales. Urge una salida: 1) El gobierno debería declarar temporalmente inaplicables (“vacatio legis”) los DL objetados, mientras el Congreso procesa las demandas de inconstitucionalidad y derogatoria; 2) El Congreso debiera colocar los temas en agenda y resolver, sin evadir su responsabilidad; 3) El gabinete Simon-Cabanillas debe irse y asumir su responsabilidad política en esta sangría; 4) Convocar a una investigación internacional de lo ocurrido, dadas las denuncias de Villa Stein sobre las presiones politicas al PJ, la ilegitimidad del Congreso y del Ejecutivo; 5) Nombrar una Comisión mediadora: quizás la defensora del Pueblo, los obispos amazónicos y Salomón Lerner (CVR); 6) Cesar la persecución a los dirigentes indígenas nacionales en Lima y levantar el Estado de Emergencia y toque de queda.

García, el gran responsable –que repite su brutal manejo de la revuelta de los penales de junio 1986–, debe irse. Y nosotros refirmarnos en una Constituyente que reconozca al Perú plurinacional y defienda sus recursos naturales, entre otros cambios, para refundarlo.

http://www.larepublica.pe/contracorriente/08/06/2009/colmillos-del-perro-del-hortelano

07 junio 2009

EXPERTO EN GENOCIDIO E IMPUNIDAD

Un caso cínico

El presidente Alan García es un caso. Después de que urdió la artimaña para apoderarse del Canal 5, salió a decir que él no tenía nada que hacer en el asunto puesto que es un ardiente partidario de la libertad de prensa y expresión. Ahora, tras ordenar la matanza de Bagua --que no hubiera podido ocurrir sin su directriz-- deplora la violencia y le echa la culpa a Alberto Pizango.


Algo más, denuncia que entre los amazónicos que repelieron la agresión había hombres que sabían manejar armas de fuego. Finge no haberse enterado de que los nativos de la selva suelen servir en el Ejército.

Que averigue el currículo de los héroes del Cenepa, y va a ver cuántos provenían de las etnias de la selva.

García no es ajeno, sin duda, a la persecución contra Pizango, dirigente reconocido de la lucha del pueblo amazónico por sus derechos. Debe de tenerle un odio feroz, porque ese luchador ha desenmascarado la entraña anticonstitucional y privatizadora de los decretos legislativos que produjo en serie la firma presidencial.

Cómo no va a guardar encono al hombre que, al frente de una lucha justa y colectiva, lo ha desenmascarado como reaccionario, vendepatria y represivo.

Cómo no va a detestar al luchador que se dio cuenta de que los Yehude Simon, los Antonio Brack, los títeres del Congreso no iban a contradecir nunca la orden de Palacio de defender, a sangre y fuego, los decretos legislativos que sí arrebatan derechos a los nativos, y sí ponen en peligro su cultura y su vida, decretos que pueden haber sido consultados con la embajada de Estados Unidos, pero no con los pueblos nativos, como manda la Constitución.

Hay un antes y un después en la vida de García. El hito lo marca la masacre de Bagua. El culpable de la matanza de “El Frontón” sabe que en Bagua han muerto, según información del programa televisivo Pro & Contra de Loreto, 150 nativos, y que éstas muertes van a pesar en su futuro político y en la memoria colectiva. En el Oriente peruano él es ya un cadáver político.

En su desesperación García esgrime el arma del cinismo. Sólo que no engaña a nadie.

Cabe recordar que la palabra cínico proviene de la era de la filosofía griega clásica. Su raíz está en la palabra Kyon (perro). De esa misma fuente provienen las palabras canalla y cancerbero.

La conciencia sucia lleva a García a inventar insensateces, como aquella de que detrás de la lucha amazónica actúan intereses extranjeros.

En verdad, los únicos intereses foráneos que actúan en la selva son los de las transnacionales del petróleo y de la tierra, particularmente las de Estados Unidos y Chile, países a los que el primer mandatario ha entregado alma, corazón y vida.

En vez de perseguir a Pizango, el régimen haría bien en buscar la fórmula para anular los decretos legislativos manchados con sangre.

César Lévano
cesar.levano@diariolaprimeraperu.com

06 junio 2009

La orden vino de arriba

La orden vino de arriba

Ahora estarán frotándose las manos los que pedían sangre y fuego y restablecimiento del orden.

Para los pobres –incluidos los policías usados como carne de cañón- el “restablecimiento del orden” consiste en plomo a discreción y muerte difusa.

En el Congreso también debiera haber algunos arrepentimientos.

El de Velásquez Quesquén, por ejemplo, operador rastrero de los designios presidenciales dirigidos a imponer los decretos de urgencia que la Defensoría del Pueblo ya había considerado inconstitucionales.

¿Qué interés puede estar tan por encima del diálogo y la paz?

El interés de lo que John Dos Passos llamó “The big money”, título de su inmortal novela sobre ese capitalismo que todo lo devora.

¿Y por qué no funcionó la llamada Mesa de Diálogo presidida por el muy incompetente Yehude Simon?

Porque hubo mala fe de ambas partes. Tanto de Simon, encerrado en la loseta que García le ha puesto como destino y escenario, como de Alberto Pizango, ese misterio pétreo que no sabe de matices sino de victorias maximalistas.

Los irresponsables congresistas nacionalistas, que prefirieron un desayuno lento antes que estar a tiempo a la hora del debate, también han puesto su cuota.

Y el Apra, convertida en maquinaria presidencial y despojada de toda entidad partidaria, ha hecho lo suyo.

Al momento de escribir estas líneas ignoro, como todo el Perú, cuántos civiles han sido asesinados por las fuerzas del orden y cuántos cadáveres han sido ocultados o quemados al amparo del toque de queda.

Lo que sí sé es que once policías han caído cumpliendo la orden de despejar una carretera tomada hace demasiados días.

Y a mí que no me vengan con que hay muertes desdeñables ni cadáveres de segunda clase. Esos once policías son funcionarios públicos que han sido asesinados. Y lo lamento y esas muertes me duelen.

Pero el paro de la selva, desatendido por el gobierno, era y es un paro político. Y en la selva los llamados “indígenas” –los que estuvieron antes que nosotros, cuando el Perú era una inmensa arboleda y algunos puñados de cazadores- están hartos de Lima, del gobierno, del Estado, de la autoridad.

Nada justifica el asesinato de los policías. Pero nada atenúa la responsabilidad de Alan García de haber dado la orden de “limpiar el puente y la carretera” justo 24 horas después de que el Congreso, sometido a sus órdenes, se burlara de la selva postergando el debate del decreto de urgencia 1090.

Quiso el Congreso, en provocación extrema, que el decreto 1090, ya señalado como inconstitucional por la propia Comisión de Constitución, no fuese derogado, como correspondía, sino derivado a la agenda de la Mesa del Diálogo. Y la Mesa del Diálogo había dejado de existir.

De modo que esa burla se convirtió en furia amazónica, en clamor exacerbado y en grito de guerra.

Yehude Simon, a pesar de su aciago papel, no puede cargar con todas las culpas. El responsable de esta tragedia se llama Alan García.

Es el mismo Alan García fuera de sí que alguna vez ordenó la matanza de los penales. El mismo Alan García que traicionó en paquete sus promesas electorales y gobernó sentándose a la diestra de Lourdes Flores.

Pedir la renuncia de Yehude Simon es fácil. Responsabilizar únicamente a Mercedes Cabanillas es un gesto insuficiente y radicalmente injusto.

Quien exigió que la autoridad se impusiese acribillando a quien fuera necesario es Alan García. Y la primicia la dio el diario “Correo” hace unos días. En efecto, en su sección de datos breves “Correo”, informado sin duda desde Palacio, festejó el hecho de que, en una sesión de gabinete, la ministra Cabanillas fuera amonestada “casi a gritos” por su “debilidad” en el caso del paro selvático.

Muy bien. Lo que se llamaba, desde la impaciencia presidencial, “debilidad” era prudencia y humanidad. Lo que García ha vuelto a imponer es su estilo. Su ensangrentado estilo.

La ministra Cabanillas debería renunciar. Yehude Simon debería apartarse. García tendría que quedarse con sus incondicionales.

Azuzar a la población es irresponsable y, en el fondo, criminal. Si la oposición existiese de un modo menos inorgánico, tendría que apostar por la derogatoria inmediata de los decretos venales de García, la restauración del diálogo y la demanda del enjuiciamiento de todos –repito: de todos- los culpables.

En la historia de la injusticia peruana, ¿a cuántos lutos nos someteremos antes de admitir que cuando el orden significa matanza y desvarío es que el orden no vale la pena? ¿No ha escuchado García la frase aquella de que la nobleza consiste en tener la fuerza para no tener que emplearla?


César Hildebrandt
Columnista
http://www.diariolaprimeraperu.com/online/columnistas/la-orden-vino-de-arriba_39865.html

08 abril 2009

La rabia de la derecha

La rabia de la derecha

La condena a 25 años de Alberto Fujimori no sólo es una obra maestra del derecho y de la lógica, una construcción mental de impecable claridad y un encadenamiento irrefutable de hechos, documentos y testimonios.

La condena al hombre que confederó los vicios de la república y las peores flaquezas de la sociedad peruana, es un momento histórico pero también, y fundamentalmente, una manera de recuperar la decencia nacional.

Somos bastante mejores como país desde el día de ayer. El fujimorismo gutural quería que siguiéramos siendo, en muchos sentidos, una tribu sin ley que festejara la infamia y que sólo tuviera por norma la conveniencia de su cabecilla.

La sala penal que ha juzgado y condenado al usurpador de nombre Alberto Fujimori nos devuelve al mundo civilizado. Podemos decir ahora que, a diferencia de Chile, hemos aplicado la ley a quien jamás la acató. Porque si Pinochet sufrió ciertos aprestos judiciales -infligidos sobre todo gracias al juez español Garzón y al fuero londinense- murió, sin embargo, de larga vida y muchas muertes y jamás fue condenado.

Fujimori, en cambio, podrá ahora apelar a las instancias políticas de la siempre intervenida Corte Suprema, pero la condena de ayer lo marca para siempre y marca un antes y un después en la historia judicial peruana.

La historia del Poder Judicial en el Perú ha sido una historia de corrupción general y de muy pocas grandezas. La mayor de esas escasas grandezas, la grandeza mayúscula, ha ocurrido ayer. Y gracias a estos jueces con vocación de historia, tendremos que mirar de un modo distinto a la judicatura.

La corrupción no es inexorable. Los jueces paradigmáticos que ayer le han lavado el rostro al Perú demuestran que, al final, la elección entre el honor y la sordidez será siempre un asunto personal. Y que las personas dignas, más allá de las presiones y las turbas amenazantes, producirán siempre actos dignos.

Frente a tantos años de canalla abogadil y jueces no sólo sin rostro sino también sin honra, la sala penal presidida por César San Martín e integrada por los vocales Víctor Prado Saldarriaga y Hugo Príncipe Trujillo nos reconcilia con la esperanza: los jefes de Estado no son impunes, la democracia también es depuración y limpieza, no es una fatalidad aceptar el crimen ni resignarse ante la inmundicia.

Si hubo un San Martín importado y amable que juró la independencia en 1821, ayer ha habido un San Martín nacional que nos ha librado de una dominación tan indeseable como la que España impuso en estas tierras: la dominación del deshonor.

Fujimori es la interpretación más cabal y el resumen biográfico más perfecto del deshonor. No hubo deshonor que le fuera ajeno ni traición que lo asqueara ni felonía que le mereciese algún reparo.

Traicionó a la democracia que juró respetar, a la Constitución que debía cumplir, a la esposa que lo catapultó, a los evangelistas a quienes debía la victoria, a los apristas a quienes había amado tanto, a los tontos que lo creyeron “populista”.

Y cuando la ola de podre lo salpicó, traicionó a los traidores Montesinos y Hermoza Ríos, lo que es un refinamiento no sé si romano o delicadamente oriental.

Y cuando la cobardía lo ensilló por enésima vez -porque la cobardía es madre de la crueldad, según Michel de Montaigne, y Alberto Fujimori fue cruel hasta con los cadáveres-, cuando la cobardía lo azuzó, digo, perpetró la que sería la traición más transoceánica de su historia personal: renunció a la presidencia desde Tokio (“porque temía por mi vida”, diría después), se hizo japonés extrayendo la nacionalidad secreta que siempre había negado tener, se vinculó a círculos mafiosos y fascistas de la política del Japón, apareció de pronto en Chile creyendo que en el Perú lo esperaban las masas y, cuando la policía chilena lo detuvo, candidateó sin éxito al Parlamento nipón para blindarse.

Esa trayectoria ha terminado ayer con una condena que nos enaltece como país. Y esa condena se yergue ahora como un aporte de los jueces peruanos al derecho internacional y a la lucha que Latinoamérica ha librado en contra de la barbarie.

Sendero Luminoso y el MRTA le declararon la guerra al país. Pero, como lo demostró Antonio Ketín Vidal, enfrentarse al salvajismo marxista de Sendero y del MRTA no implicaba convertirnos en gentuza que celebrara en una playa militar una fiesta borracha tras el asesinato de nueve estudiantes y un profesor.

Fujimori vivió a sus anchas cuando Sendero y el MRTA le permitieron actuar como si todo le estuviese permitido. La captura relativamente precoz de Guzmán, debida al GEIN y no a los sicarios mandados desde Palacio, lo desconcertó.

Pronto, sin embargo, encontraría nuevos motivos para continuar su campaña destinada a “prolongar” la guerra todo lo que fuera posible. Un país normalizado no era conveniente porque podía permitir que la gente mirara el otro lado de la luna: el masivo latrocinio del presupuesto militar, las coimas grandiosas que irían a parar a Suiza y a la banca sucia del Caribe, la venta mafiosa de las empresas públicas, la compra de tractores chinos sobrevaluados y de aviones de guerra que costaban la mitad de lo que se decía que costaban, el uso de dineros públicos para comprar a los congresistas tránsfugas y sostener la prensa de estercolero dedicada a denigrar a “los enemigos”.

En estos días hemos visto y oído al fujimorismo, en todos sus matices, expresarse con plena libertad. Desde las objeciones de Valle Riestra, ese tribuno de “La Tribuna” y ese primer ministro goloso de la dictadura, hasta la señora Keiko Fujimori, que hasta ahora no nos dice cuándo devolverá el dinero sucio que recibió de su padre, pasando por Jaime Bayly, ese fujimorista que salió del clóset para anunciar que votará por quienes siempre lo asustaron y a los que siempre aduló.

Fujimori condenado. Las turbas que Raffo recolecta entre el lumpen harán lo suyo. “La Razón” gritará lo previsto. Martha Chávez, Martha Hildebrandt, Luz Salgado y Carmen Losada de Gamboa regurgitarán sus viejos argumentos. Valle Riestra usará, más que nunca, la corbata del luto por sí mismo. Los canales que le deben a la Sunat lo que la Sunat jamás permitiría a otros que se le debiera, seguirán reciclando chicharrones de prensa.

Pero todo eso será episódico. Desde ahora, el condenado Fujimori ya no es la víctima de una persecución que sus parásitos jamás pudieron demostrar. Desde ayer, Fujimori es un reo. Y el Perú ha amanecido distinto. El Perú ha jalado la cadena.

Es importante no olvidar algo que podría ser fundamental. No sólo los Saravá están de duelo. Están también de duelo, aunque quisieran aparentar lo contrario, los empresarios que apostaron todo por Fujimori.

No sólo en “La Razón” -el diario que justifica la masacre de Gaza tanto como la matanza de Barrios Altos- están de duelo. También lloran como viudas y viudos repentinos en “Eisha”, en la Confiep servil, en las oficinas de Dionisio Romero, en las gerencias de Saga y Ripley.

Porque Fujimori no fue sólo Barrios Altos y La Cantuta. Fujimori fue también la ejecución del consenso de Washington y del liberalismo en dosis de caballo.

El liberalismo no llegó a América Latina demandado por los pobres, como dicen los pobres diablos. El liberalismo llegó a Chile de la mano ensangrentada de Pinochet y a Argentina de la zarpa de Rafael Videla.

El Perú no podía ser distinto. Una política de persecución de los derechos adquiridos por los trabajadores, de supresión de los sindicatos, de ajuste para los de abajo y ganancias excepcionales para los de arriba y para las corporaciones que los de arriba muchas veces representan, sólo podía ejecutarse en medio del estado de excepción, la Constitución suspendida y la democracia quebrada.

La condena a Fujimori tiene connotaciones políticas. Pero no son las que el fujimorismo pretenderá esgrimir estos días. El sustrato político en todo esto es que la condena de ayer no sólo alcanza al autor mediato de crímenes abominables y al cómplice encumbrado de asesinos sombríos, sino al operador de una política que hoy, con la crisis mundial desatada, se muestra no sólo como injusta sino también como insostenible en el largo plazo.

La derecha llora por Fujimori. ¿Quién dijo que los cocodrilos no lloraban de verdad?


César Hildebrandt
Columnista
diario la primera

30 marzo 2009

Repudiable, Repugnante, Aborrecible Genocidio en Perú

Repudiable, Repugnante, Aborrecible Genocidio en Perú

No me voy a referir al genocidio más conocido. El que habría cometido García Pérez el 18 y 19 de junio de 1986 al dar la orden –que se cumplió- de eliminar a todos los presos acusados de terroristas existentes en El Frontón y en Lurigancho. La Constitución Política del 79 dice en su art.1º “La persona humana es el fin supremo de la sociedad y del Estado. Todos tenemos la obligación de respetarla y protegerla.” Y a continuación dice, “…toda persona tiene derecho, en primer lugar, a la vida”. La Constitución del 93 a su vez dice en su art. 1º “La defensa de la persona humana y el respeto de su dignidad son el fin supremo de la sociedad y del Estado.” Y a continuación, igual que la del 79, dice: “toda persona tiene derecho a la vida,…”

En Perú, el 78, durante un debate en la PUCP contra Manuel Moreyra, entonces presidente del BCR,… este declaró “… sí pues estos acuerdos con el FMI le cuestan al Perú la muerte de unos 60 mil niños por año. Se podrían salvar si se invirtiese esa plata en salud.” Desde entonces tengo ese tema clavado en mi mente.

Según la División de Estadística de la ONU (series V Nº 32 – NY 2008), en Perú la tasa de mortalidad infantil es de 21.2 x mil nacidos vivos. Según misma fuente, en Cuba esta misma tasa es de 5.1.

Esto quiere decir que 16.1 x mil niños nacidos vivos x año, que en Perú mueren,… en Cuba se salvan para intentar gozar la vida.

Este verdadero genocidio significa,… que hay una gigantesca pira con varios millones de cadáveres de niños, que se siguen acumulando año a año en Perú, y que serían seres vivos si hubiesen tenido la suerte de nacer amparados en las condiciones de salud que existen en Cuba.

Para construir un Perú Nuevo, con unidad de todas las razas, pueblos, clases y culturas, menos la Oligarquía; con una Nación que se quiere digna y soberana; con Libertad, Justicia Social, Democracia Verdadera, Socialismo; y condiciones apropiadas de salud y educación;… como en Cuba en los años 50, en Perú: ¡La rebelión se justifica!



Ricardo Letts
Político

extraido de diario la primera

28 febrero 2009

Por ti doblan las campanas

Por ti doblan las campanas

El rechazo del dúo Alan García-Yehude Simon a la donación alemana para construir un Museo de la Memoria tiene doble fondo: el miedo a la verdad histórica y el recóndito propósito de repetir matanzas.

García tiene motivos personales para enterrar el recuerdo: los muertos de El Frontón lo desvelan, con oleaje nocturno, sonoro, persistente.

Simon, otrora extremista de izquierda e insultador de “revisionistas”, se pasó -como muchos de esa histérica fobia- a la derecha, ya en la prisión. Ahora quiere juntar a la izquierda “madura”. Busca borrar huellas de un pasado violentista que azuzó desde un escritorio.

Quienes, de izquierda, centro o derecha, desean que los años de odio y sangre no se repitan, aspiran a conservar la memoria y la lección, y honrar a las víctimas.

Existen, cierto, casos en que la guerra o la lucha social imponen la violencia y la muerte. Pero jamás los guerreros limpios y los revolucionarios auténticos se han complacido con la muerte. Los códigos y tratados sobre la guerra reflejan ese afán.

Movimientos reaccionarios como el nazismo de Hitler instalaron, en cambio, el culto de la muerte. Envenenaron a los jóvenes alemanes con el impulso de morir por el jefe, el guía (Der Führer), y victimar a los adversarios.

Hace quinientos años, el poeta y religioso inglés John Donne escribió hermosos sermones, que son a la vez ensayo y poesía. En uno de ellos se lee:

“Nadie es una isla completa en sí mismo; cada hombre es un fragmento del continente, una parte de la Tierra. Toda Europa queda disminuida si el mar se lleva una porción de tierra, como si fuera un promontorio, o la casa de uno de tus amigos, o la tuya propia. Por eso la muerte de cualquier hombre me disminuye, porque estoy ligado a la humanidad; y, por consiguiente, nunca preguntes por quién doblan las campanas: doblan por ti”.

Ernest Hemingway escribió una notable novela titulada Por quién doblan las campanas, que tiene como epígrafe la frase recién citada.

Sólo mentes perversas o enfermas (fascistas o delincuentes avezados, fanáticos religiosos o políticos) se regodean con la idea de matar seres humanos.

En un país donde la violencia causó matanzas horrendas, practicadas sobre todo por las fuerzas del orden pero también por políticos que se decían de izquierda, el Museo de la Memoria es una necesidad no tanto para los viejos (me apunto), sino, ante todo, para los jóvenes.

No puedo omitir que en la Alemania de hoy, gracias a la asimilada lección del pasado, los jóvenes son los adversarios más lúcidos y enérgicos de los neonazis.

Otrosí. El jueves, a medianoche, la muerte nos golpeó: se llevó a Julio Altmann, autorizado jefe de nuestra página internacional, amigo y cabal compañero de trabajo. Su presencia nos honró, ahora nos asistirá.

César Lévano
cesar.levano@diariolaprimeraperu.com

24 febrero 2009

Decretos inconstitucionales deben derogarse

Decretos inconstitucionales deben derogarse
Decretos salieron de Palacio.

El representante de la Asociación Pro Derechos Humanos (Aprodeh), Roberto Pereyra, encargado de sustentar ante el Tribunal Constitucional que debe pronunciarse en un mes sobre la inconstitucionalidad de los decretos legislativos promulgados por el Ejecutivo en abril del 2007, dijo ayer a LA PRIMERA que estos decretos transgreden muchos artículos de la Constitución, por lo que deben ser derogados.

El director ejecutivo de Aprodeh, Miguel Jugo, por su parte, afirmó que espera una respuesta positiva del fallo del Tribunal. “Hubo decenas de manifestantes en las afueras del tribunal para apoyar la derogatoria. Esperamos una respuesta positiva”, dijo.

Según Pereyra, la ley 29009 no delegaba funciones en materias específicas, tal como el artículo 104 de la Constitución lo indica, pues el Congreso estableció, mediante esta ley, que el Ejecutivo legislará en materias diversas y genéricas como tráfico ilícito de drogas, lavado de activos, terrorismo, secuestro, extorsión, crimen organizado, trata de personas y pandillaje pernicioso.

“Por ejemplo, la lucha contra el crimen organizado no es una materia específica. Muchos de estos decretos exceden las facultades delegadas por el Congreso”, expresó.

Asimismo, el letrado informó que el decreto 982 modifica el artículo 200 del Código Penal, en el que el delito de extorsión está tipificado. Según el decreto, los funcionarios públicos con poder de decisión o que desempeñen cargos de confianza o de dirección que participen en una huelga serán sancionados con inhabilitación de acuerdo a los incisos 1 y 2 del Código Penal.

“El decreto 982 agrega un inciso de inimputabilidad en el artículo 20 del Código Penal, para exentar de responsabilidad a las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional en caso de que causen lesiones o muerte en cumplimiento de su deber”, dijo.


fuente: diario la primera

19 febrero 2009

CONTRA LA IMPUNIDAD

COORDINADORA CONTRA LA IMPUNIDAD

PERU

http://contralaimpunidadperu.blogspot.com/

JORNADA POR LA CONDENA AL GENOCIDA

PLANTON

JUEVES 19 DE FEBRERO

6:00PM

FRENTE A PALACIO DE JUSTICIA



DATA WEB DE EDUMEDIA TECNOLOGIA EDUCATIVA