Para tener Presente
"Los Maestros, al ponernos al servicio del Estado, no hemos vendido nuestra conciencia ni hipotecado nuestras opiniones, ni hemos perdido nuestra ciudadanía. El hecho de recibir una suma mensual de dinero significa sólo el pago de nuestros servicios profesionales, pero no el pago de un silencio y de una conformidad que repugna. Quienes pretenden que el maestro debe "callar, obedecer y trabajar", están en un error, y cometen un insulto a la dignidad humana... ". José Antonio Encinas
¿REFORMA EDUCATIVA?
¿Reforma educativa para mejorar la calidad académica? Es posible esto sin atender el rezago educativo en materia de infraestructura en zonas marginales, con estudiantes mal alimentados y desnutridos, sin planes de estudio acorde a las necesidades de la población.
Evaluar a los maestros, ¿Quiénes, las instituciones corruptas del Estado? ¿La Ministra Bachiller que no sabe quien proclamó la independencia del Perú? ¿Los intelectuales “expertos” de la televisión? ¿Los periodistas mercenarios asalariados de la gran empresa?
ley de reforma magisterial y la destitucion por inasistencia y tardanza
09 octubre 2014
FRACASO DE ASOCIACIÓN PÚBLICA-PRIVADA
ASOCIACIÓN PÚBLICA-PRIVADA
=CONCESIÓN=PRIVATIZACIÓN DE LOS COLEGIOS PÚBLICOS, ESTRATEGIA FRACASADA EN CHILE.
Los “sagrados” fundamentos del neoliberalismo explotador son la privatización y la reducción del aparato estatal. Esto se ve reflejado en las concesiones de los colegios públicos por 20 y 30 años a los privados vía APP. ¿DÓNDE DICE?
El DL 1012 DECRETO LEGISLATIVO QUE APRUEBA LA LEY MARCO DE ASOCIACIONES PÚBLICO-PRIVADAS PARA LA GENERACIÓN DE EMPLEO PRODUCTIVO Y DICTA NORMAS PARA LA AGILIZACIÓN DE LOS PROCESOS DE PROMOCIÓN DE LA INVERSIÓN PRIVADA vigente desde el 13-05-2008 y sus modificatorias, Ley 29771, DL 1016, Ley 30114 y Ley 30167 (02-03-2014) establecen en el Art. 9.7 “Sin perjuicio de las disposiciones establecidas en la presente norma, serán de aplicación, en forma supletoria, las normas vigentes sobre concesiones de obras de infraestructura y servicios públicos, tales como el Texto Único Ordenado de las Normas con Rango de Ley que regulan la entrega en Concesión al Sector Privado de las Obras Públicas de Infraestructura y de Servicios Públicos, aprobado por el Decreto Supremo Nº 059-96-PCM y otras normas que resulten aplicables”.
Y que dice el Art. 3 del vigente D.S. 059-96-PCM “TEXTO ÚNICO ORDENADO CON RANGO DE LEY QUE REGULA LA CONCESIÓN DE LOS SERVICIOS PÚBLICOS AL PRIVADO”
“Las normas contenidas en el presente texto único ordenado promueven la inversión privada en infraestructura y/o de servicios públicos, y regulan su explotación, para cuyo efecto se podrá otorgar concesiones a personas jurídicas, nacionales o extranjeras, para la construcción, reparación, conservación y explotación de obras públicas de infraestructura y de servicios públicos. La concesión de la obra implica la explotación del servicio”.
Sobre cómo recuperar sus ganancias en el Art. 18 dice “Las bases establecerán la forma y el plazo en el que el concesionario podrá solicitar la revisión del sistema de tarifas, precios, peajes, u otros sistemas de recuperación de las inversiones, y la fórmula de reajuste por causas sobrevinientes que así lo justifiquen”.
Entonces, el mismo DL 1012 y sus modificatorias – Ley de APP reconocen que pueden concesionar un servicio público=los colegios públicos y sí podrían explotar el servicio público y cobrar mensualidades a los padres de familia para recuperar su millonaria inversión.
Por tanto, vamos a creer el cuento de que para el Estado el derecho a la Educación Pública Gratuita está garantizado, aún más luego de la fracasada municipalización y de las concesiones en Chile y que ahora reclaman que la educación sea pública y gratuita.
Visualizar: https://www.youtube.com/watch?v=_g6-MCHBc4A
Por eso, las BASES REGIONALES DEL CONARE SUTEP en el PARO NACIONAL DEL 27 Y 28 DE SETIEMBRE rechazaban las APP, vía de la privatización y mientras en Chile siguen luchando por una educación pública, gratuita de calidad y acá recién empieza.
La marcha del rechazo al “narcogobierno”
| DF. Miles exigen la aparición de los normalistas de Ayotzinapa. Foto: Benjamin Flores |
MÉXICO, D.F. (apro).- Liderada por los familiares de los normalistas desaparecidos y asesinados durante la noche del 26 de septiembre en Iguala, Guerrero, la marcha que se llevó a cabo hoy en la Ciudad de México bajo el lema “Todos somos Ayotzinapa” reunió a miles de personas.
Más de 107 organizaciones habían convocado a asistir a la movilización, entre agrupaciones estudiantiles, defensores de derechos humanos, activistas cívicos y movimientos políticos.
Del Ángel de la Independencia hacia el Zócalo, las calles se llenaron de estudiantes, maestros y ciudadanos armados de carteles, en los cuales se podían leer mensajes de apoyo a los estudiantes de Ayotzinapa y de rechazo al gobierno, o bien se podía ver el emblemático mapa de México cubierto de un sinnúmero de cruces.
Amplias mantas, en las que aparecían las fotos y los nombres de los 43 estudiantes desaparecidos, abrían los cortejos de las escuelas normales rurales, todas presentes en el evento. “Narcogobierno, te los llevaste”, planteaba una de ellas.
“Tenemos fe en que nuestros familiares siguen de pie, que siguen vivos”, exhortó el padre de un estudiante desaparecido a través de un micrófono conectado a las grandes bocinas, instaladas encima del viejo autobús que abría la marcha.
Cuando se escucha, en voz de los normalistas de Ayotzinapa, la consigna “Por qué nos asesinan, si somos la esperanza de América Latina”, cobra tanto sentido como las antiguas fórmulas de protesta callejera sobre el asesinato de estudiantes que datan de los años sesenta.
En la marcha de repudio #todossomosayotzinapa, son ellos quienes encabezan el contingente apenas detrás de las familias de los 43 jóvenes desaparecidos.
Su aspecto es grave, severo. No llevan la alegría de otros jóvenes en edad universitaria que hoy salieron a marchar del Ángel de la Independencia al Zócalo para exigir la localización con vida y justicia por los 43 estudiantes desaparecidos, además de los tres estudiantes muertos y en total las seis personas que perdieron la vida en un ataque policial el viernes 26 de septiembre.
Si aquí se grita “Aguirre, farsante, reprimes estudiantes”, lo dicen porque en los últimos cuatro años han sabido de represión como pocos.
No llevan seguridad ni parecen tener organizadores visibles, pero son disciplinados. Marchan de seis en fondo, ubicados por años y al menos los mayores, que cursan el cuarto año, supieron de la redada policial que en 2011 cobró la vida de dos de sus compañeros.
Eso marcó a José Ángel Sánchez, estudiante de cuarto año, quien comparte: “Nosotros sabemos y entendemos la historia de lucha de la Normal y nos sentimos orgullosos”.
Unos días antes de la cargada policial contra estudiantes que realizaban un boteo en Iguala, otros estudiantes fueron replegados por la Policía Federal. Y el 7 de enero pasado, dos jóvenes fueron atropellados.
Esos boteos, observa, es la forma en que los estudiantes suplen la omisión del Estado: los jóvenes del 26 de septiembre, por ejemplo, hacían una colecta para sus prácticas docentes que se realizan en comunidades apartadas y pobres, pero para las cuales el gobierno no les da dinero.
Un año antes, el 7 de mayo de 2013, José Ángel resistió un operativo de la policía estatal mientras realizaban un boteo para un festival de las madres en Tixtla. Ese día detuvieron a 26 jóvenes que, a pesar de haber salido horas después, conservaron un recuerdo de la policía de Ángel Aguirre Rivero:
Golpeados en el rostro y en la cabeza; y en los brazos, las brasas de cigarrillos dejaron una marca indeleble.
Francisco Cruz marcha también. Pertenece al último año de la generación que sufrió la represión de 2011. Para él, ser estudiante en Guerrero, es ser satanizado, vivir aterrorizado, y está convencido de que al gobierno no le gusta la conciencia social en los estudiantes.
“En Acapulco asesinaron a dos estudiantes de la Universidad de Guerrero”, recuerda.
También es consciente de la historia de Ayotzi. Sabe que los han acusado de guerrilleros, de vándalos, de conflictivos….
“Pueden acusarnos de lo que sea, pero no somos asesinos, como sí lo es Ángel Aguirre Guerrero”.
Ausente, el SNTE
Una enorme lona roja cubre de acera a acera. Es portada por normalistas de…
–¿De qué normal vienen? –se le pregunta a uno de los que la cargan
–Hoy, todos somos Ayotzi –responde.
Esa idea es persistente y sólo es posible saber que están ahí si se les pregunta, las herederas de la tradición combativa de la Normal de Jiménez, Chihuahua; además, están los de una Normal de Aguascalientes, de Tabasco, de Veracruz, del Estado de México y de Oaxaca.
Flavio es uno de los jóvenes de la normal de Teposcolula, Oaxaca, que el 13 de septiembre fue desalojado junto con sus maestros miembros de la CNTE, del Zócalo capitalino. Hoy ha venido de nueva cuenta a recorrer las mismas calles, la misma plancha y a gritar las mismas consignas, pero esta vez en solidaridad con los normalistas de Ayotzi.
El 21 de marzo pasado, los normalistas oaxaqueños de Teposcolula, Tamazulapan y Tenería fueron reprimidos por la policía en Oaxaca capital. Ciento sesenta jóvenes estudiantes fueron encarcelados y, aunque al parecer están ahora libres de todo proceso, la memoria de la represión se sigue acumulando en su anecdotario.
“Ayotzi somos todos”, gritaron a su vez los integrantes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), puños hacia arriba. Están los miembros de la Uprez, cuyos dirigentes fueron encarcelados en 2013; están los de la SEI, que denuncian la pesquisa judicial que mantiene preso a Óscar Hernández Neri, fundador de escuelas populares en el Estado de México.
No está el SNTE.
Sobre las banquetas, la multitud aplaudió a los estudiantes y mostró claras señales de solidaridad. “¡Únanse!”, gritó un manifestante en la Alameda. “Hoy no, pero ¡convocan para la próxima!”, le contestó un señor vestido de traje.
“Ayotzi vive, la lucha sigue y sigue”, se adapta el grito zapatista.
Las primeras comitivas arribaron al Zócalo a las seis de la tarde. Se acomodaron como pudieron alrededor de las voluminosas carpas blancas que ocupan actualmente la plaza para escuchar a los integrantes que se sucedieron en el templete.
Terminaba de hablar el último de los oradores, cuando el último contingente, el Frente Oriente, apenas llegaba al Hemiciclo a Juárez. La columna, interminable, no alcanzaría a escuchar los testimonios de las familias de los estudiantes ausentes ni las de sus compañeros de estudios, ni las de las organizaciones sociales ni de los solidarios que se apersonaron.
Cuando está a punto de terminar la concentración, un “huélum…” resonó por Francisco I. Madero, pero el grito de batalla era indistinguible hasta el templete que, por lo demás, tampoco alcanzaba a llegar a los miles de participantes que se enfrascan en una “guerra consignas”, cantos de protesta y discursos individuales, cubriendo casi por completo el arroyo vehicular circundante al Zócalo.
Cuando los organizadores empiezan a bajar del templete, un integrante del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) no pierde oportunidad y toma la palabra. Sólo responden a sus consignas y a su arenga sus compañeros sindicalistas, mientras que un tumulto empieza abrirse paso entre la muchedumbre ubicada frente al Palacio del Ayuntamiento.
Ante la ausencia de policías, la marcha se había desarrollado sin incidentes ni violencia hasta que Cuauhtémoc Cárdenas, el “líder moral” del PRD, apareció entre la masa con la intención de subirse al templete. Mientras avanzaba, el tres veces candidato presidencial de la izquierda parlamentaria recibió insultos y proyectiles.
Bajo gritos de “gobierno asesino” y “traidor”, se desvió del camino hacia el templete, seguido por decenas de personas quienes le agredieron hasta que se subió a un carro, que arrancó y desapareció a toda velocidad.
El mensaje era claro y se expresó en un coro que mantuvo bajo ataque a lo largo de cuatro cuadras a Cárdenas –paradójicamente, hijo del presidente que fundó las normales rurales–, y que esta vez personificó el repudio contra el partido que habría fundado a finales de los ochenta y contra la clase política:
“Ni PRI, ni PAN ni PRD”.
http://www.proceso.com.mx/?p=384260
MARCO CURRICULAR NACIONAL (TERCERA VERSIÓN)
MARCO CURRICULAR NACIONAL (TERCERA VERSIÓN)
BUROCRATAS DE MINEDU ACABAN DE SEPULTAR A LAS RUTAS DE PARENDIZAJE, PUESTO QUE EL NUEVO MCN MODIFICA APRENDIZAJES FUNDAMENTALES Y PLAN DE ESTUDIOS. UNA BURLA MÁS A LA EDUCACIÓN Y AL MAGISTERIO.
PURA IMPROVIZACION Y PLAGIO.
descargar y analizar:
http://www.edumediate.net/3maestro/ad/mod1/docs/marco_curricular_nacional_3ra_versi%f3n.pdf
O
http://www.edumediate.net/3maestro/ad/mod1/docs/marco_curricular_nacional_3ra_versi%f3n.pdf
Etiquetas:
MARCO CURRICULAR NACIONAL (TERCERA VERSIÓN)
07 octubre 2014
En Iguala, el estado mexicano es el responsable de la masacre
La historia no puede repetirse exactamente de la misma forma, existen muchas variables que cambian permanentemente, sin embargo, la dialéctica nos enseña que en medio de las variables que cambian en periodos de tiempo cortos, actúan de manera más profunda y duradera, otras determinantes; de esta forma, podemos observar en la historia que en un período determinado, las acciones políticas tienen mucho de parecido y poco de diferente, dando así la impresión de que en lo general la historia se repite.
Así mismo, es claro también que nada ocurre por casualidad, cuando menos un estudioso o analista serio de la realidad social, no puede partir del supuesto de que un hecho ha ocurrido única ni principalmente por la fortuna, esto aún y cuando exista una porción azarosa en los acontecimientos. Es la captación de las tendencias históricas en sus elementos más constantes lo que nos permite prever, y lo ocurrido en Iguala con los estudiantes normalistas, es un hecho en el cual confluyen un sinnúmero de factores que la clase dominante y el Estado mexicano han venido alimentando en un período mediano de tiempo. [2]
Esta vez, el Estado mexicano ha cosechado la confluencia de dos trabajos perversos, por un lado, una campaña sistemática de criminalización de la protesta social, particularmente en los temas de educación, y por otro lado, el clima de terror y confusión que se ha promovido, alimentado y auspiciado, alrededor del contrabando, el narcotráfico y las matanzas cotidianas relacionadas a estos hechos. Desde hace años, un sinnúmero de organizaciones políticas y sociales han venido alertando sobre la probabilidad de que el Estado mexicano utilizara el clima generado por el supuesto combate al narcotráfico, con la finalidad de reprimir al movimiento social. No es la primera vez que ocurre, aunque ahora el hecho es particularmente grave.
La contrainsurgencia y confusión como antesala de la represión
La posibilidad de repetir lo esencial de un hecho represivo, consiste para el Estado, en la habilidad para modificar las variables superficiales y así presentarlo como “completamente diferente”, provocando de este modo confusión incluso entre las propias organizaciones sociales y retrasando su reacción. Lo ocurrido en Iguala el pasado 24 de septiembre no es esencialmente diferente a lo ocurrido en la Plaza de las Tres culturas de Tlatelolco en 1968, ni del Halconazo del 10 de Junio de 1971, tampoco de la masacre de Aguas Blancas en Guerrero en 1995 ni la de Acteal Chiapas en 1997; estamos ante uno de los hechos más sangrientos del Estado mexicano en contra de un grupo organizado simplemente para resistir a ciertas políticas del Estado.
Agrupo así estos hechos, pues en ninguno de ellos, el grupo agredido es en sí mismo una organización que pretenda con su accionar el derrocamiento del Estado burgués, tanto los estudiantes del 68 como los del 71, la comunidad de “las abejas”, como la Organización Campesina de la Sierra del Sur y los estudiantes normalistas, son simplemente opositores, no son ejércitos guerrilleros. Su accionar, si bien puede provocarle algunas heridas al Estado, es evidente que no pueden amenazarlo por sí mismos de muerte, aún y cuando en cada uno de esos movimientos actúen compañeros de convicción y acción revolucionaria, lo hacen desde una posición política en un movimiento amplio que por lo tanto no estaría en posición de desafiar al aparato represivo de Estado en su conjunto, aún cuando éste último sí cuenta con la infraestructura y logística suficiente para desarticularlos por la fuerza.
Si retomamos este tipo de hechos, nos daremos cuenta que en cada uno de ellos, la primera reacción del Estado mexicano y de los medios de comunicación escritos y electrónicos varía entre negar la participación del mismo, así como argumentar que los hechos han sido perpetrados por grupos que salen de su control, con el consiguiente compromiso de investigar los hechos, promesa que siempre termina por incumplirse o simularse. ¿Acaso no fue eso lo que dijeron en Acteal? ¿Acaso no fue eso lo que dijeron después aquel jueves de corpus en el 71? ¿Acaso en 1968, el Estado no intentó minimizar el hecho y trató de deslindarse de aquellos civiles con un guante blanco que actuaban en mancuerna con los militares? ¿En verdad alguien puede creer ahora que lo de Iguala es sustancialmente diferente?
Según la narrativa de los hechos, en Iguala, al momento de la agresión, estaban presentes elementos de la policía estatal, estaban cerca agentes de la policía federal y atestiguaban los acontecimientos elementos del Ejército Mexicano, unos persiguen, otros se comunican por radio, otros disparan, unos vestidos de civil, otros uniformados, unos observan, otros actúan. ¿Acaso no son así los operativos? ¿Es necesario que sea el elemento uniformado del Ejército mexicano quien dispare para atribuirle responsabilidad al gobierno federal? Para qué tendría el soldado que usar su arma cuando los mercenarios pueden bañarse con la sangre de inocentes mientras el mantiene limpio el uniforme.
El asunto es más preocupante aún, el día de ayer, el procurador de justicia de Guerrero, agradecía la acción del Ejército y de la Marina ¿Qué pretende con ello? Vivimos momentos muy delicados, la burocracia política en México está sumamente desgastada y no faltan voces dentro de la oligarquía quienes de forma más velada o descarada, claman porque los militares tomen el control del país, contribuyendo simultáneamente al descrédito de la política y a la acreditación de los métodos castrenses. Por un lado, el aparato represivo actúa asesinando inocentes, y por otro aparece otra parte del mismo como salvador de la situación, un verdadero teatro en donde el que tira al niño por la ventana es el mismo que lo rescata, pero que se vale del hecho de que en la memoria aparece más vivo el recuerdo de la última imagen, produciendo la confusión de ver al héroe en el villano.
LA CONFUSIÓN EN LA “GUERRA CONTRA EL NARCOTRÁFICO”
Estamos ante un fenómeno como el que acabamos de mencionar, ha sido la burguesía y el Estado en México quienes han promovido, solapado y alimentado el fenómeno del paramilitarismo, del crecimiento de las mafias de contrabandistas y del matar como forma de ganarse la vida; pero simultáneamente se valen de dicha situación para presentarse como héroes que combaten el desorden, la droga y el crimen; ¡Una tremenda farsa!
En los últimos años, México se ha convertido en el país donde se “mata por error”, pero se mata mucho. Tan solo el año pasado, se cometieron en el país cerca de veintitrés mil asesinatos, 62 por día en promedio. [3] Supuestamente un porcentaje corresponde a mismos contrabandistas, delincuentes, sicarios o similares, pero se sabe que un porcentaje también corresponde a inocentes; muertos que supuestamente murieron por error, por parecerse a alguien, por estar comiendo en el lugar equivocado, por cruzar por la carretera equivocada, por enamorarse de la persona equivocada o por defenderse de una agresión ante las personas equivocadas. Entre tanta violencia, tanto grupo armado, entre tanta confusión, se ha acostumbrado a la población mexicana, particularmente en algunos estados, a no prestarle demasiada atención a los asesinatos o a considerarlo simplemente como algo normal.
Como siempre, el Estado mexicano argumenta ser la solución y no la causa del problema, aún cuando es un claro beneficiario de la violencia, claro, sin estar el proceso exento de contradicciones [4]. Un ejemplo paradigmático fue la masacre en San Fernando Tamaulipas, en donde un grupo, presuntamente los Zetas, asesinaron a más de 193 personas, dentro de las cuales predominaban migrantes centroamericanos, justo en un momento en que el gobierno norteamericano urgía al mexicano para que controlara (ojo, no que detuviera), el flujo de trabajadores centroamericanos hacia Estados Unidos. El Estado ha prometido investigar el caso, pero como siempre ofrece respuestas cortas y claramente deficientes.
Como vemos México es el país donde el Estado mata por error, o deja que se maten por error a personas a las que convenientemente prefiere que no vivan.
La guerra contra los que se oponen al ajuste educativo
Aquí nos encontramos con un elemento que ha sido tan sistemático que sólo de manera ingenua nos hará ver la masacre de Iguala como una casualidad. En los últimos años, el Estado mexicano, ayudado por instrumentos ideológicos como la Iglesia y los medios masivos de comunicación, han emprendido una campaña en contra de maestros y estudiantes que se oponen a las políticas educativas de ajuste neoliberal en México. Desde el movimiento estudiantil del 1999 hasta la fecha, los medios de comunicación se han empeñado por crear la impresión en el conjunto de la población con avanzado grado de ignorancia, que un estudiante rebelde es un delincuente y merece ser castigado.
En los últimos años, desde el noticiero matutino de Televisa, el presentador y vocero de dicho grupo empresarial, Carlos Loret de Mola, cuenta con una sección especial destinada a promover un clima de linchamiento en contra del magisterio democrático y de los estudiantes normalistas ¿Se tratará de una casualidad? Difícilmente un grupo empresarial tan experimentado en política y comercio, invertirá tanto dinero en una casualidad.
Pero además las cifras son claras, el siguiente cuadro, nos da una idea del trato que han recibido los estudiantes normalistas por parte del Estado mexicano desde el año 2000
Detenciones a normalistas en los últimos 14años
[5]
Como vemos, difícilmente será sostenible la versión de que en los últimos años, el Estado mexicano, por error ha encarcelado a casi 2200 estudiantes normalistas, en operativos donde no sólo se ha detenido a los mismos, sino también se les ha golpeado, disparado y torturado en distintas modalidades, incluso, el 12 de diciembre de 2011, dos estudiantes de Ayotzinapa habían sido asesinados en un operativo.
A estas cifras podríamos agregar los casi 1000 estudiantes detenidos tras la huelga de la UNAM en 2000, y los 204 detenidos en 2012 tras los operativos en las Casas del Estudiante “2 de Octubre” “Estudiante Nicolaita” y “Lucio Cabañas” en Morelia Michoacán el 28 y 29 de abril de ese año. [6] Pero además estas cifras sólo contemplan la represión a estudiantes en movilizaciones propiamente estudiantiles, por lo que también podríamos agregar cientos más si contemplamos a los estudiantes reprimidos en movilizaciones con otro carácter, por ejemplo en los hechos represivos de Cancún y Guadalajara, durante las protestas antiglobalización, o bien los estudiantes, heridos, muertos, torturados y detenidos durante el año 2006 en San Salvador Atenco.
Me parece que no es necesario seguir abundando en el punto, el asunto es muy claro, la creciente represión contra los opositores, particularmente estudiantes de origen proletario-campesino, y particularmente contra los normalistas rurales, es contundente. A estas alturas no es creíble que el Estado se equivoque tantas veces en su favor.
La síntesis de la violencia de Estado
Estamos ante un hecho gravísimo, independientemente de la confirmación de cifras entre desaparecidos y ejecutados, el Estado mexicano promueve que se prolongue el período de confusión para así evadir su responsabilidad en los hechos. Por ahora, la postura oficial, secundada por Televisa y medios afines, es la “teoría de la confusión”, en donde se dice que tal vez los normalistas fueron confundidos con sicarios de un cártel rival [7]. Esta argumentación es una falsedad de la más baja calidad, cualquiera que viva en Guerrero o en Michoacán, donde el activismo normalista es muy frecuente, y donde la actividad de los contrabandistas y sicarios es también cotidiana, puede distinguir perfectamente una cosa de la otra, estos grupos no son siquiera parecidos. Los normalistas rurales son inconfundibles, y aún cuando hubiera habido una confusión inicial, esta se hubiera disipado con facilidad. Los sicarios no llegan con ropa sencilla y desarmados en autobuses escolares a pedir colectas para ir a una marcha el dos de octubre a la Ciudad de México.
Además, suponiendo que los sicarios actuaran contra ellos por tener algo particular en contra de los normalistas ¿Qué podrían tener contra ellos, que no sea lo mismo que tiene el resto de la burguesía y el Estado contra el normalismo rural? Es claro que de una forma u otra lo provocaron, ya sea que desde arriba dieron la orden de actuar así, o bien que desde arriba generaron las condiciones para que estos grupos se sintieran en su total libertad de usar su armamento en contra de quienes el Estado considera sus enemigos, y contra quienes los medios de comunicación pretenden presentar como enemigos públicos. ¿Será esto lo que Oscar Naranjo ex director de la Policía Nacional de Colombia vino a enseñar a México?
Podríamos preguntar ¿Quién hizo esto? Y existen muchos nombres, algunos más teatrales y otros más reales, fue Enrique Peña Nieto, fue el PRI, fue Felipe Calderón, fue el PAN, fue Angel Aguirre, fue el PRD, fue Televisa, fue Emilio Azcárraga, fue Carlos Loret, fue Tv. Azteca, fueron los Zetas, los Caballeros Templarios, el cártel de Sinaloa, Tijuana, del Golfo o del Milenio, fue el Ejército, la Policía Federal, la municipal, la estatal y la privada, fue la burguesía legal y la ilegal, en pocas palabras, fue El Estado y la clase dominante, pero también tenemos que reconocer que una parte es culpa de quienes por desidia, cobardía o lentitud, han dejado a los luchadores sociales solos a su suerte, permitiendo que esto ocurra.
No, en la historia no hay casualidades y esta tampoco lo es, son los grandes intereses que gobiernan y dominan nuestro país quienes han actuado en contra de la juventud rebelde, proletaria y campesina, es claro que para el Estado mexicano ese es un enemigo a vencer.
A los demás, a la izquierda, a las organizaciones sociales del pueblo trabajador, a los explotados de México y el mundo, nos queda simplemente tomar cartas en el asunto, es muy peligroso que permitamos esto, le estaríamos dando un cheque en blanco al Estado mexicano, le estaríamos dando permiso de matarnos. Sin duda es tiempo de decir ¡Ni uno más! Es tiempo de exigir justicia para los caídos y presentación de los desaparecidos, pero también es tiempo de comprender que si no hacemos lo que tenemos que hacer por nuestra condición histórica, estaremos anulados en más de un sentido.
Notas:
[2] Tesis defendida por Marx en el Dieciocho Brumario de Luis Bonaparte.
También hago referencia al texto de A. Gramsci Previsión y expectativa. Dentro de: Antonio Gramsci. Pequeña antología política. Libros de confrontación. Serie filosófica 5. Barcelona 1974. Pág. 70.
[3] La Jornada 23 julio 2014. http://www.jornada.unam.mx/ ultimas/2014/07/23/en-2013- hubo-casi-23-mil-homicidios- en-mexico-informo-el-inegi- 1229.html
[4] Es obvio que en esta situación, el Estado también ha sufrido algunas consecuencias como pérdida de la legitimidad, y la desconfianza de algunos empresarios extranjeros, pero en la historia, las tendencias son así, contradictorias, lo cual no la priva de su carácter tendencial.
[5] Datos de una investigación ordenada por la SEP a la UPN. http://anuario.upn.mx/2012/ index.php/reforma/77571- impera-desorden-en-normales- rurales.html
Completada con información periodística reciente:
http://www.jornada.unam.mx/ 2008/11/28/index.php?section= estados&article=035n1est
http://www.eluniversal.com.mx/ notas/824969.html
[6] http://www.zocalo.com.mx/ seccion/articulo/suman-204- detenidos-por-protestas-en- morelia
[7] El pasado miércoles en el programa editorial de Televisa, llamado “Tercer Grado”, los participantes apuntalaban a dicha hipótesis.
Andrés Avila Armella. Miembro del Buró Político del Partido Comunista de México (PCdeM). www.partidocomunistademexico.org También es Sociólogo y Dr. En Estudios Latinoamericanos por la UNAM.
Así mismo, es claro también que nada ocurre por casualidad, cuando menos un estudioso o analista serio de la realidad social, no puede partir del supuesto de que un hecho ha ocurrido única ni principalmente por la fortuna, esto aún y cuando exista una porción azarosa en los acontecimientos. Es la captación de las tendencias históricas en sus elementos más constantes lo que nos permite prever, y lo ocurrido en Iguala con los estudiantes normalistas, es un hecho en el cual confluyen un sinnúmero de factores que la clase dominante y el Estado mexicano han venido alimentando en un período mediano de tiempo. [2]
Esta vez, el Estado mexicano ha cosechado la confluencia de dos trabajos perversos, por un lado, una campaña sistemática de criminalización de la protesta social, particularmente en los temas de educación, y por otro lado, el clima de terror y confusión que se ha promovido, alimentado y auspiciado, alrededor del contrabando, el narcotráfico y las matanzas cotidianas relacionadas a estos hechos. Desde hace años, un sinnúmero de organizaciones políticas y sociales han venido alertando sobre la probabilidad de que el Estado mexicano utilizara el clima generado por el supuesto combate al narcotráfico, con la finalidad de reprimir al movimiento social. No es la primera vez que ocurre, aunque ahora el hecho es particularmente grave.
La contrainsurgencia y confusión como antesala de la represión
La posibilidad de repetir lo esencial de un hecho represivo, consiste para el Estado, en la habilidad para modificar las variables superficiales y así presentarlo como “completamente diferente”, provocando de este modo confusión incluso entre las propias organizaciones sociales y retrasando su reacción. Lo ocurrido en Iguala el pasado 24 de septiembre no es esencialmente diferente a lo ocurrido en la Plaza de las Tres culturas de Tlatelolco en 1968, ni del Halconazo del 10 de Junio de 1971, tampoco de la masacre de Aguas Blancas en Guerrero en 1995 ni la de Acteal Chiapas en 1997; estamos ante uno de los hechos más sangrientos del Estado mexicano en contra de un grupo organizado simplemente para resistir a ciertas políticas del Estado.
Agrupo así estos hechos, pues en ninguno de ellos, el grupo agredido es en sí mismo una organización que pretenda con su accionar el derrocamiento del Estado burgués, tanto los estudiantes del 68 como los del 71, la comunidad de “las abejas”, como la Organización Campesina de la Sierra del Sur y los estudiantes normalistas, son simplemente opositores, no son ejércitos guerrilleros. Su accionar, si bien puede provocarle algunas heridas al Estado, es evidente que no pueden amenazarlo por sí mismos de muerte, aún y cuando en cada uno de esos movimientos actúen compañeros de convicción y acción revolucionaria, lo hacen desde una posición política en un movimiento amplio que por lo tanto no estaría en posición de desafiar al aparato represivo de Estado en su conjunto, aún cuando éste último sí cuenta con la infraestructura y logística suficiente para desarticularlos por la fuerza.
Si retomamos este tipo de hechos, nos daremos cuenta que en cada uno de ellos, la primera reacción del Estado mexicano y de los medios de comunicación escritos y electrónicos varía entre negar la participación del mismo, así como argumentar que los hechos han sido perpetrados por grupos que salen de su control, con el consiguiente compromiso de investigar los hechos, promesa que siempre termina por incumplirse o simularse. ¿Acaso no fue eso lo que dijeron en Acteal? ¿Acaso no fue eso lo que dijeron después aquel jueves de corpus en el 71? ¿Acaso en 1968, el Estado no intentó minimizar el hecho y trató de deslindarse de aquellos civiles con un guante blanco que actuaban en mancuerna con los militares? ¿En verdad alguien puede creer ahora que lo de Iguala es sustancialmente diferente?
Según la narrativa de los hechos, en Iguala, al momento de la agresión, estaban presentes elementos de la policía estatal, estaban cerca agentes de la policía federal y atestiguaban los acontecimientos elementos del Ejército Mexicano, unos persiguen, otros se comunican por radio, otros disparan, unos vestidos de civil, otros uniformados, unos observan, otros actúan. ¿Acaso no son así los operativos? ¿Es necesario que sea el elemento uniformado del Ejército mexicano quien dispare para atribuirle responsabilidad al gobierno federal? Para qué tendría el soldado que usar su arma cuando los mercenarios pueden bañarse con la sangre de inocentes mientras el mantiene limpio el uniforme.
El asunto es más preocupante aún, el día de ayer, el procurador de justicia de Guerrero, agradecía la acción del Ejército y de la Marina ¿Qué pretende con ello? Vivimos momentos muy delicados, la burocracia política en México está sumamente desgastada y no faltan voces dentro de la oligarquía quienes de forma más velada o descarada, claman porque los militares tomen el control del país, contribuyendo simultáneamente al descrédito de la política y a la acreditación de los métodos castrenses. Por un lado, el aparato represivo actúa asesinando inocentes, y por otro aparece otra parte del mismo como salvador de la situación, un verdadero teatro en donde el que tira al niño por la ventana es el mismo que lo rescata, pero que se vale del hecho de que en la memoria aparece más vivo el recuerdo de la última imagen, produciendo la confusión de ver al héroe en el villano.
LA CONFUSIÓN EN LA “GUERRA CONTRA EL NARCOTRÁFICO”
Estamos ante un fenómeno como el que acabamos de mencionar, ha sido la burguesía y el Estado en México quienes han promovido, solapado y alimentado el fenómeno del paramilitarismo, del crecimiento de las mafias de contrabandistas y del matar como forma de ganarse la vida; pero simultáneamente se valen de dicha situación para presentarse como héroes que combaten el desorden, la droga y el crimen; ¡Una tremenda farsa!
En los últimos años, México se ha convertido en el país donde se “mata por error”, pero se mata mucho. Tan solo el año pasado, se cometieron en el país cerca de veintitrés mil asesinatos, 62 por día en promedio. [3] Supuestamente un porcentaje corresponde a mismos contrabandistas, delincuentes, sicarios o similares, pero se sabe que un porcentaje también corresponde a inocentes; muertos que supuestamente murieron por error, por parecerse a alguien, por estar comiendo en el lugar equivocado, por cruzar por la carretera equivocada, por enamorarse de la persona equivocada o por defenderse de una agresión ante las personas equivocadas. Entre tanta violencia, tanto grupo armado, entre tanta confusión, se ha acostumbrado a la población mexicana, particularmente en algunos estados, a no prestarle demasiada atención a los asesinatos o a considerarlo simplemente como algo normal.
Como siempre, el Estado mexicano argumenta ser la solución y no la causa del problema, aún cuando es un claro beneficiario de la violencia, claro, sin estar el proceso exento de contradicciones [4]. Un ejemplo paradigmático fue la masacre en San Fernando Tamaulipas, en donde un grupo, presuntamente los Zetas, asesinaron a más de 193 personas, dentro de las cuales predominaban migrantes centroamericanos, justo en un momento en que el gobierno norteamericano urgía al mexicano para que controlara (ojo, no que detuviera), el flujo de trabajadores centroamericanos hacia Estados Unidos. El Estado ha prometido investigar el caso, pero como siempre ofrece respuestas cortas y claramente deficientes.
Como vemos México es el país donde el Estado mata por error, o deja que se maten por error a personas a las que convenientemente prefiere que no vivan.
La guerra contra los que se oponen al ajuste educativo
Aquí nos encontramos con un elemento que ha sido tan sistemático que sólo de manera ingenua nos hará ver la masacre de Iguala como una casualidad. En los últimos años, el Estado mexicano, ayudado por instrumentos ideológicos como la Iglesia y los medios masivos de comunicación, han emprendido una campaña en contra de maestros y estudiantes que se oponen a las políticas educativas de ajuste neoliberal en México. Desde el movimiento estudiantil del 1999 hasta la fecha, los medios de comunicación se han empeñado por crear la impresión en el conjunto de la población con avanzado grado de ignorancia, que un estudiante rebelde es un delincuente y merece ser castigado.
En los últimos años, desde el noticiero matutino de Televisa, el presentador y vocero de dicho grupo empresarial, Carlos Loret de Mola, cuenta con una sección especial destinada a promover un clima de linchamiento en contra del magisterio democrático y de los estudiantes normalistas ¿Se tratará de una casualidad? Difícilmente un grupo empresarial tan experimentado en política y comercio, invertirá tanto dinero en una casualidad.
Pero además las cifras son claras, el siguiente cuadro, nos da una idea del trato que han recibido los estudiantes normalistas por parte del Estado mexicano desde el año 2000
Detenciones a normalistas en los últimos 14años
| Escuela | Año | Cantidad de detenidos |
| ENR Luis Villarreal Mexe Hidalgo | 2000 | 272 |
| ENR Benito Juárez, Tlaxcala | 2000-2001 | 600 |
| ENR Carmén Serdán, Teteles Puebla | 2000 | 362 |
| ENR Mactumatzá, Chiapas | 2003 | 207 |
| ENR Isidro Burgos, Ayotzinapa Gro. | 200-2011 | 248 |
| ENR Vasco de Quiroga, Tiripetío Mich. | 200-2011 | 346 |
| ENR Vasco de Quiroga, Tiripetío Michoacán, junto con estudiantes de la Escuela Normal Indígena de Michoacán | 2012 | 120 |
| TOTAL | 2195 |
Como vemos, difícilmente será sostenible la versión de que en los últimos años, el Estado mexicano, por error ha encarcelado a casi 2200 estudiantes normalistas, en operativos donde no sólo se ha detenido a los mismos, sino también se les ha golpeado, disparado y torturado en distintas modalidades, incluso, el 12 de diciembre de 2011, dos estudiantes de Ayotzinapa habían sido asesinados en un operativo.
A estas cifras podríamos agregar los casi 1000 estudiantes detenidos tras la huelga de la UNAM en 2000, y los 204 detenidos en 2012 tras los operativos en las Casas del Estudiante “2 de Octubre” “Estudiante Nicolaita” y “Lucio Cabañas” en Morelia Michoacán el 28 y 29 de abril de ese año. [6] Pero además estas cifras sólo contemplan la represión a estudiantes en movilizaciones propiamente estudiantiles, por lo que también podríamos agregar cientos más si contemplamos a los estudiantes reprimidos en movilizaciones con otro carácter, por ejemplo en los hechos represivos de Cancún y Guadalajara, durante las protestas antiglobalización, o bien los estudiantes, heridos, muertos, torturados y detenidos durante el año 2006 en San Salvador Atenco.
Me parece que no es necesario seguir abundando en el punto, el asunto es muy claro, la creciente represión contra los opositores, particularmente estudiantes de origen proletario-campesino, y particularmente contra los normalistas rurales, es contundente. A estas alturas no es creíble que el Estado se equivoque tantas veces en su favor.
La síntesis de la violencia de Estado
Estamos ante un hecho gravísimo, independientemente de la confirmación de cifras entre desaparecidos y ejecutados, el Estado mexicano promueve que se prolongue el período de confusión para así evadir su responsabilidad en los hechos. Por ahora, la postura oficial, secundada por Televisa y medios afines, es la “teoría de la confusión”, en donde se dice que tal vez los normalistas fueron confundidos con sicarios de un cártel rival [7]. Esta argumentación es una falsedad de la más baja calidad, cualquiera que viva en Guerrero o en Michoacán, donde el activismo normalista es muy frecuente, y donde la actividad de los contrabandistas y sicarios es también cotidiana, puede distinguir perfectamente una cosa de la otra, estos grupos no son siquiera parecidos. Los normalistas rurales son inconfundibles, y aún cuando hubiera habido una confusión inicial, esta se hubiera disipado con facilidad. Los sicarios no llegan con ropa sencilla y desarmados en autobuses escolares a pedir colectas para ir a una marcha el dos de octubre a la Ciudad de México.
Además, suponiendo que los sicarios actuaran contra ellos por tener algo particular en contra de los normalistas ¿Qué podrían tener contra ellos, que no sea lo mismo que tiene el resto de la burguesía y el Estado contra el normalismo rural? Es claro que de una forma u otra lo provocaron, ya sea que desde arriba dieron la orden de actuar así, o bien que desde arriba generaron las condiciones para que estos grupos se sintieran en su total libertad de usar su armamento en contra de quienes el Estado considera sus enemigos, y contra quienes los medios de comunicación pretenden presentar como enemigos públicos. ¿Será esto lo que Oscar Naranjo ex director de la Policía Nacional de Colombia vino a enseñar a México?
Podríamos preguntar ¿Quién hizo esto? Y existen muchos nombres, algunos más teatrales y otros más reales, fue Enrique Peña Nieto, fue el PRI, fue Felipe Calderón, fue el PAN, fue Angel Aguirre, fue el PRD, fue Televisa, fue Emilio Azcárraga, fue Carlos Loret, fue Tv. Azteca, fueron los Zetas, los Caballeros Templarios, el cártel de Sinaloa, Tijuana, del Golfo o del Milenio, fue el Ejército, la Policía Federal, la municipal, la estatal y la privada, fue la burguesía legal y la ilegal, en pocas palabras, fue El Estado y la clase dominante, pero también tenemos que reconocer que una parte es culpa de quienes por desidia, cobardía o lentitud, han dejado a los luchadores sociales solos a su suerte, permitiendo que esto ocurra.
No, en la historia no hay casualidades y esta tampoco lo es, son los grandes intereses que gobiernan y dominan nuestro país quienes han actuado en contra de la juventud rebelde, proletaria y campesina, es claro que para el Estado mexicano ese es un enemigo a vencer.
A los demás, a la izquierda, a las organizaciones sociales del pueblo trabajador, a los explotados de México y el mundo, nos queda simplemente tomar cartas en el asunto, es muy peligroso que permitamos esto, le estaríamos dando un cheque en blanco al Estado mexicano, le estaríamos dando permiso de matarnos. Sin duda es tiempo de decir ¡Ni uno más! Es tiempo de exigir justicia para los caídos y presentación de los desaparecidos, pero también es tiempo de comprender que si no hacemos lo que tenemos que hacer por nuestra condición histórica, estaremos anulados en más de un sentido.
Notas:
[2] Tesis defendida por Marx en el Dieciocho Brumario de Luis Bonaparte.
También hago referencia al texto de A. Gramsci Previsión y expectativa. Dentro de: Antonio Gramsci. Pequeña antología política. Libros de confrontación. Serie filosófica 5. Barcelona 1974. Pág. 70.
[3] La Jornada 23 julio 2014. http://www.jornada.unam.mx/
[4] Es obvio que en esta situación, el Estado también ha sufrido algunas consecuencias como pérdida de la legitimidad, y la desconfianza de algunos empresarios extranjeros, pero en la historia, las tendencias son así, contradictorias, lo cual no la priva de su carácter tendencial.
[5] Datos de una investigación ordenada por la SEP a la UPN. http://anuario.upn.mx/2012/
Completada con información periodística reciente:
http://www.jornada.unam.mx/
http://www.eluniversal.com.mx/
[6] http://www.zocalo.com.mx/
[7] El pasado miércoles en el programa editorial de Televisa, llamado “Tercer Grado”, los participantes apuntalaban a dicha hipótesis.
Andrés Avila Armella. Miembro del Buró Político del Partido Comunista de México (PCdeM). www.partidocomunistademexico.org También es Sociólogo y Dr. En Estudios Latinoamericanos por la UNAM.
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.
Se pudren las condiciones objetivas para la revolución, pero la conciencia de lucha es bloqueada por la Televisión
1. Por las decenas y decenas de miles de muertes, por la gigantesca miseria del pueblo, por la profunda y extensa corrupción política y empresarial, por la enorme inseguridad provocada por la alianza de gobierno, empresarios y narcos, preguntamos: ¿Estamos en México en los prolegómenos de una revolución social que arranque desde la raíz todo lo que frena la igualdad y justicia en México? Algunos pensamos que no porque “creemos” que la conciencia de lucha del pueblo es muy baja; pero como los fenómenos sociales no pueden medirse matemáticamente y las revoluciones sociales siempre son distintas a otras, entonces es posible que estemos caminando hacia esa transformación que soñamos y ni nos demos cuenta. Si pensáramos en el dios musulmán diríamos: ¡Ojalá que así sea!2. Si en México sumamos las 100 mil muertes y desaparecidos del sexenio de Calderón y a los otros miles que van del presente gobierno de Peña Nieto; si sabemos que 90 millones de mexicanos viven en la pobreza y miseria; que en EEUU hay más de 10 millones de mexicanos que viven allí y otros millones quieren cruzar la frontera por falta de empleo e ingresos en México; si conocemos que el empleo informal sin ninguna prestación supera en número a los trabajadores formales, y que hay más de 7 millones de jóvenes que no estudian ni trabajan porque el sistema educativo y las empresas les cierran la puerta, pues sencillo las condiciones objetivas para una revolución están dadas y hasta están pudriéndose por los años.
3. Si por otro lado vemos que hay más de 20 millones que integran los sectores medios y altos, que unos cuantos miles de los más grandes millonarios y políticos controlan todo eso que le llaman “poderes fácticos” que dominan política, empresas y televisión; que al mismo tiempo, a partir del levantamiento zapatista de 1994 se han contratado a cientos de miles de soldados del ejército y la armada, así como policías militares de todo tipo que usan cientos de miles de armas del más alto nivel, nos encontramos con un poder concentrado con el total apoyo de los EEUU. ¿Cómo entonces no va a estar presente un sistema de mediatización y control ideológico de TV y radio que responda a las necesidades de ese enorme poder capitalista?
4. En México –como en toda América Latina, África y en gran parte del sistema capitalista- se reúnen todas las condiciones económicas, sociales, políticas, de pobreza, miseria y opresión de más del 70 por ciento de la población por pequeños grupos de poderosos empresarios y sus gobiernos; sin embargo el nivel de conciencia y organización de esa población que ha sufrido siglos de sometimiento no crece, o se mediatiza por la intensa ideología que se propaga en los medios de información dominados por la televisión. Hasta los años 80 la miseria no era tan profunda ni tan extendida, pero tampoco los medios penetraban en todos lados; con la imposición del neoliberalismo y la privatización, los medios son hoy más grandes e imparables.
5. No sé cuántos años o décadas más seamos capaces los trabajadores de aguantar cargando este pesado sistema capitalista. Hace por lo menos 500 años que lo soportamos porque la familia, la escuela, la iglesia y los medios de información nos han enseñado que así tiene que ser. En vez de ayudarnos a liberarnos haciéndonos críticos e inconformes, en lugar de enseñarnos dignidad, no han hecho dóciles, obedientes y disciplinados. No hemos podido tirar esa carga porque no hemos querido; nos han metido miedo –casi terror- para no rebelarnos. ¿Vale más acaso vivir de rodillas, sumiso, que recuperar nuestra dignidad?
6. ¿Cómo es posible que 43 estudiantes-campesinos de la escuela Normal Rural de Ayotzinapa, estado de Guerrero hayan desaparecido el viernes pasado después de realizar una combativa protesta contra el asesinado por el gobierno de otros cuatro de sus compañeros? ¿Cómo podemos olvidar que días antes fueron asesinados o fusilados 23 campesinos por fuerzas militares sin que hasta ahora el gobierno haya explicado la situación? Como los anteriores gobiernos de ladrones y asesinos –los últimos Salinas, Zedillo, Fox y Calderón- este gobierno de Peña Nieto resulta ya insoportable por varias razones.
7. Por ello no es gratuito pensar en que posiblemente se esté incubando en México una nueva Revolución que el pueblo busque hacer porque si espera más años la tragedia será mucho más grandes y el número de muertos por asesinatos, miseria, hambre y enfermedades curables, crecerá mucho más. Después de la masacre de estudiantes en 1968, de la famosa Guerra Sucia de los 70, las muertes de migrantes de Centroamérica, la muerte de varias decenas de niños de la Guardería, la de campesinos y estudiantes normalistas, parece que de asesinatos individuales pasamos a asesinatos de masas.
Blog del autor: http://pedroecheverriav. wordpress.com
3. Si por otro lado vemos que hay más de 20 millones que integran los sectores medios y altos, que unos cuantos miles de los más grandes millonarios y políticos controlan todo eso que le llaman “poderes fácticos” que dominan política, empresas y televisión; que al mismo tiempo, a partir del levantamiento zapatista de 1994 se han contratado a cientos de miles de soldados del ejército y la armada, así como policías militares de todo tipo que usan cientos de miles de armas del más alto nivel, nos encontramos con un poder concentrado con el total apoyo de los EEUU. ¿Cómo entonces no va a estar presente un sistema de mediatización y control ideológico de TV y radio que responda a las necesidades de ese enorme poder capitalista?
4. En México –como en toda América Latina, África y en gran parte del sistema capitalista- se reúnen todas las condiciones económicas, sociales, políticas, de pobreza, miseria y opresión de más del 70 por ciento de la población por pequeños grupos de poderosos empresarios y sus gobiernos; sin embargo el nivel de conciencia y organización de esa población que ha sufrido siglos de sometimiento no crece, o se mediatiza por la intensa ideología que se propaga en los medios de información dominados por la televisión. Hasta los años 80 la miseria no era tan profunda ni tan extendida, pero tampoco los medios penetraban en todos lados; con la imposición del neoliberalismo y la privatización, los medios son hoy más grandes e imparables.
5. No sé cuántos años o décadas más seamos capaces los trabajadores de aguantar cargando este pesado sistema capitalista. Hace por lo menos 500 años que lo soportamos porque la familia, la escuela, la iglesia y los medios de información nos han enseñado que así tiene que ser. En vez de ayudarnos a liberarnos haciéndonos críticos e inconformes, en lugar de enseñarnos dignidad, no han hecho dóciles, obedientes y disciplinados. No hemos podido tirar esa carga porque no hemos querido; nos han metido miedo –casi terror- para no rebelarnos. ¿Vale más acaso vivir de rodillas, sumiso, que recuperar nuestra dignidad?
6. ¿Cómo es posible que 43 estudiantes-campesinos de la escuela Normal Rural de Ayotzinapa, estado de Guerrero hayan desaparecido el viernes pasado después de realizar una combativa protesta contra el asesinado por el gobierno de otros cuatro de sus compañeros? ¿Cómo podemos olvidar que días antes fueron asesinados o fusilados 23 campesinos por fuerzas militares sin que hasta ahora el gobierno haya explicado la situación? Como los anteriores gobiernos de ladrones y asesinos –los últimos Salinas, Zedillo, Fox y Calderón- este gobierno de Peña Nieto resulta ya insoportable por varias razones.
7. Por ello no es gratuito pensar en que posiblemente se esté incubando en México una nueva Revolución que el pueblo busque hacer porque si espera más años la tragedia será mucho más grandes y el número de muertos por asesinatos, miseria, hambre y enfermedades curables, crecerá mucho más. Después de la masacre de estudiantes en 1968, de la famosa Guerra Sucia de los 70, las muertes de migrantes de Centroamérica, la muerte de varias decenas de niños de la Guardería, la de campesinos y estudiantes normalistas, parece que de asesinatos individuales pasamos a asesinatos de masas.
Blog del autor: http://pedroecheverriav.
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.
Sobre la desigualdad en en nuestro país
La desigualdad en Chile es estructural. En el esquizofrénico mundo del capitalismo conviven dos mundos paralelos: una opulencia faraónica frente una pobreza y degradación social en muchos casos difíciles de imaginar. En este mundo, durante el siglo XX se consolidó la idea de que un gobierno democrático y participativo, (e imaginario) burgués era el modelo superior de organización política. Sin embargo las organizaciones sociales constatan que a pesar de existir conexiones más variadas, instantáneas y masivas que nunca, la desinformación sobre el mundo real adquieren en calidad y cantidad un volumen y profundidad sin precedentes que permiten la mantención aparentemente inamovible del sistema imperante.
Privaciones, miseria, opresión, corrupción, hambrunas, matanzas masivas, degradación del medio ambiente, siguen siendo las banderas rampantes que caracterizan al sistema capitalista y a su brazo ejecutor imperial.
Países que logran iniciar un camino de transformaciones estructurales de su realidad económica son sometidos a una implacable guerra económica y comunicacional. Tan poderoso y penetrante es el poder comunicacional e ideológico que ha convencido a los trabajadores chilenos que pertenecen a una inasible y fantasmal clase media ligando su existencia, paradojalmente no a su condición de explotado sino a la clase que los explota y somete.
En este contexto, Chile es catalogado por las agencias económicas y comunicacionales del imperialismo como un país exitoso. Opinión que descansa en lo fundamental en un crecimiento económico dado por Producto Interno Bruto (PIB Nominal) que llega a los 285 mil millones de dólares (2013) y un PIB per cápita del orden de los 20 mil dólares. Esto significa que cada uno de los trabajadores en Chile percibe un salario mensual de un millón de pesos. Cifra esta última que está absolutamente alejada de la realidad de la mayoría de los chilenos que perciben su salario mensual en torno a un salario mínimo de 225 mil pesos (2014).
Que este crecimiento del PIB no refleje en Chile ni calidad de vida ni una economía exitosa ni sustentable, se basa en que la evidencia más significativa al respecto muestra que cuando la distribución del ingreso es tan desigual como lo es en Chile el indicador no necesariamente implica bienestar de los trabajadores; por otra parte lo más significativo de este crecimiento sigue descansando en una viga maestra que es el cobre que concentra, junto a sus derivados, casi el 60 % de las exportaciones. Producción que, no es necesario reiterarlo en su mayor parte, tiene un mínimo de valor agregado.
Este crecimiento es un crecimiento de corto plazo, anómalo, aleatorio, de mala calidad, depredador y de ganancia interminable para la burguesía.
Esto determina que haya dos mundos: uno de opulencia, ofensiva y provocador y otro que a pesar de su persistencia y dedicación no logra, en el mes, un ingreso que les permita tener satisfechas necesidades básicas en salud, educación, vivienda, recreación y cultura. Que subsiste a través de un endeudamiento infinito.
En este paraíso capitalista los trabajadores chilenos viven sometidos a dos tipos de delincuencia: aquella que proviene de los estratos altos de la sociedad, que se educó y aprendió sus trucos en el corazón del imperio aprovechando los resquicios legales y la ignorancia sobre el intrincado mundo financiero para lucrar y someter a la población a múltiples y sofisticados mecanismos de exanción.
Paralela a ella, en las poblaciones el lumpen ejerce sus dominios y miles de jóvenes sin perspectivas y aguijoneados por el consumismo desatado del sistema sucumben al dinero fácil de la droga y terminan enfermos y/o abarrotando las cárceles que no dan abasto para contenerlos. En las cárceles chilenas pululan 54 mil reclusos. La mayor parte de ellos son fruto de la desigualdad e inequidad económica. Ambos grupos someten a la población trabajadora a la extorsión, robo, abuso, sólo que para los primeros el crimen paga.
Las cifras que muestran las cifras de inequidad en Chile son abismantes, por tomar un coeficiente que entre otros mantienen la correlación con otros indicadores, el coeficiente de Gini, es de 0.503 (Recordar: 1 representa desigualdad absoluta y 0 igualdad absoluta); este valor dentro de la OCDE, es el peor. Es decir, Chile, la estrella del modelo neoliberal luego de la aplicación a sangre y fuego de la teoría de “shock” de las creaturas del imperio conocidas como “los chicago boys” y sus mentores espirituales Milton Friedman y la Pontificia Universidad Católica de Chile (Que hoy, para variar es punta de lanza ideológica contra cualquier proyecto de cambio educacional en Chile) es uno de los países con peor distribución del ingreso a escala mundial. Entre 160 países Chile ocupa el lugar 132.
Desde otro indicador el 1 % de la población obtiene el 31% de los ingresos, en otras palabras, de los 17 millones ochocientos mil habitantes, es decir, de las aproximadamente 4 millones, 500 mil familias hay 45 mil que reciben, casi todo el ingreso nacional. Son ellos los que se apropian de la mayor parte de estos fantasmales 20 mil dólares per cápita. Estas familias son los que mandan en Chile. Son los dueños de los medios de comunicación, son los que financian a sus partidos políticos, las estructuras militares y religiosas. Ellos son los que manejan lo más sustantivo de la enorme malversación de fondos públicos y contribuyen a mantener esa adherencia burguesa fiscal y política que les permite mantener y prolongar la desigualdad estructural que caracteriza a la economía chilena.
Santiago Octubre 2014.
P. Malatrassi A.es Economista y Mg. Filosofía Política
Privaciones, miseria, opresión, corrupción, hambrunas, matanzas masivas, degradación del medio ambiente, siguen siendo las banderas rampantes que caracterizan al sistema capitalista y a su brazo ejecutor imperial.
Países que logran iniciar un camino de transformaciones estructurales de su realidad económica son sometidos a una implacable guerra económica y comunicacional. Tan poderoso y penetrante es el poder comunicacional e ideológico que ha convencido a los trabajadores chilenos que pertenecen a una inasible y fantasmal clase media ligando su existencia, paradojalmente no a su condición de explotado sino a la clase que los explota y somete.
En este contexto, Chile es catalogado por las agencias económicas y comunicacionales del imperialismo como un país exitoso. Opinión que descansa en lo fundamental en un crecimiento económico dado por Producto Interno Bruto (PIB Nominal) que llega a los 285 mil millones de dólares (2013) y un PIB per cápita del orden de los 20 mil dólares. Esto significa que cada uno de los trabajadores en Chile percibe un salario mensual de un millón de pesos. Cifra esta última que está absolutamente alejada de la realidad de la mayoría de los chilenos que perciben su salario mensual en torno a un salario mínimo de 225 mil pesos (2014).
Que este crecimiento del PIB no refleje en Chile ni calidad de vida ni una economía exitosa ni sustentable, se basa en que la evidencia más significativa al respecto muestra que cuando la distribución del ingreso es tan desigual como lo es en Chile el indicador no necesariamente implica bienestar de los trabajadores; por otra parte lo más significativo de este crecimiento sigue descansando en una viga maestra que es el cobre que concentra, junto a sus derivados, casi el 60 % de las exportaciones. Producción que, no es necesario reiterarlo en su mayor parte, tiene un mínimo de valor agregado.
Este crecimiento es un crecimiento de corto plazo, anómalo, aleatorio, de mala calidad, depredador y de ganancia interminable para la burguesía.
Esto determina que haya dos mundos: uno de opulencia, ofensiva y provocador y otro que a pesar de su persistencia y dedicación no logra, en el mes, un ingreso que les permita tener satisfechas necesidades básicas en salud, educación, vivienda, recreación y cultura. Que subsiste a través de un endeudamiento infinito.
En este paraíso capitalista los trabajadores chilenos viven sometidos a dos tipos de delincuencia: aquella que proviene de los estratos altos de la sociedad, que se educó y aprendió sus trucos en el corazón del imperio aprovechando los resquicios legales y la ignorancia sobre el intrincado mundo financiero para lucrar y someter a la población a múltiples y sofisticados mecanismos de exanción.
Paralela a ella, en las poblaciones el lumpen ejerce sus dominios y miles de jóvenes sin perspectivas y aguijoneados por el consumismo desatado del sistema sucumben al dinero fácil de la droga y terminan enfermos y/o abarrotando las cárceles que no dan abasto para contenerlos. En las cárceles chilenas pululan 54 mil reclusos. La mayor parte de ellos son fruto de la desigualdad e inequidad económica. Ambos grupos someten a la población trabajadora a la extorsión, robo, abuso, sólo que para los primeros el crimen paga.
Las cifras que muestran las cifras de inequidad en Chile son abismantes, por tomar un coeficiente que entre otros mantienen la correlación con otros indicadores, el coeficiente de Gini, es de 0.503 (Recordar: 1 representa desigualdad absoluta y 0 igualdad absoluta); este valor dentro de la OCDE, es el peor. Es decir, Chile, la estrella del modelo neoliberal luego de la aplicación a sangre y fuego de la teoría de “shock” de las creaturas del imperio conocidas como “los chicago boys” y sus mentores espirituales Milton Friedman y la Pontificia Universidad Católica de Chile (Que hoy, para variar es punta de lanza ideológica contra cualquier proyecto de cambio educacional en Chile) es uno de los países con peor distribución del ingreso a escala mundial. Entre 160 países Chile ocupa el lugar 132.
Desde otro indicador el 1 % de la población obtiene el 31% de los ingresos, en otras palabras, de los 17 millones ochocientos mil habitantes, es decir, de las aproximadamente 4 millones, 500 mil familias hay 45 mil que reciben, casi todo el ingreso nacional. Son ellos los que se apropian de la mayor parte de estos fantasmales 20 mil dólares per cápita. Estas familias son los que mandan en Chile. Son los dueños de los medios de comunicación, son los que financian a sus partidos políticos, las estructuras militares y religiosas. Ellos son los que manejan lo más sustantivo de la enorme malversación de fondos públicos y contribuyen a mantener esa adherencia burguesa fiscal y política que les permite mantener y prolongar la desigualdad estructural que caracteriza a la economía chilena.
Santiago Octubre 2014.
P. Malatrassi A.es Economista y Mg. Filosofía Política
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)




